miércoles, 20 de agosto de 2014

La batalla de Platea: la victoria definitiva de los griegos sobre Persia



Mientras veía que tema reseñar para el blog, caí en cuenta que hace tiempo no hacía una entrada sobre alguna batalla importante. La última había sido de Waterloo y eso hace bastante tiempo. Por lo tanto, comencé a repasar algún evento naval o militar que no estuviese englobado en la Segunda Guerra Mundial y que fuese de bastante importancia.

Fue cuando caí sobre el tema de las Guerras Médicas. Lógico, este evento ocurrido en el siglo V antes de Cristo estuvo lleno de buenas historias militares, pero a la par ambiguas, tanto por el trato que le dieron historiadores de su tiempo (como Heródoto), como la ficción que aun se mantiene hoy en día.

En un principio me quise enfocar en la famosa batalla de las Termopilas, donde el buen Leónidas estuvo involucrado, igual que la batalla de Salamina, pero como ambas ya han sido tocadas en hartazgo por las películas de 300 (aunque no de la mejor manera), decidí mejor hablar de la famosa batalla de Platea, que es mencionada de refilón en la primera película de Zack Snyder.

Pero claro, antes de decir como estuvieron las cosas, vamos directo a un sabroso y a veces aburrido contexto.

La batalla de Platea (en griego moderno Μάχη των Πλαταιών/Machē tōn Plataiōn,6 en persa جنگ پلاته) fue la última batalla terrestre de la Segunda Guerra Médica. Se libró en el 479 a. C. cerca de la ciudad griega de Platea, en Beocia, y en ella se enfrentaron una alianza (simmachia) de ciudades-estado de la antigua Grecia, la liga panhelénica compuesta por Esparta, Atenas, Corinto y Megara, contra el Imperio persa de Jerjes I.


Las Guerras Médicas fue un conflicto que involucro a las ciudades-estado (polis) griegas como Atenas, Esparta, Tebas, etc. Con el entonces naciente Imperio Persa.
Darío I, que apenas afianzaba su poder, había tenido un conflicto con las dos ciudades más importantes de Grecia, Atenas y Esparta, porque habían instigado a una rebelión en la sojuzgada Jonia.

Darío comenzó a azuzar a la demás polis, exigiéndoles que se rindieran y que se sometieran al Imperio Persa. Lógico, esto cayo mal en atenienses y espartanos, lo cual desencadeno la primera guerra médica, donde los persas lograron destruir y conquistar varias ciudades, hasta que fueron puestos en quieto en la famosa batalla de Maratón. Esto enfureció al rey persa que decidió formar una tropa aun más numerosa para atacar en persona los dominios helenos.

Sin embargo, Darío murió antes de iniciar la invasión y dejo las cosas en su hijo, Jerjes, que rápidamente puso en jaque a las polis griegas, iniciando la segunda guerra médica.
Aquí vamos hacia un mito muy difundido entre los viejos libros de historia, donde se afirma que los griegos eran gente separada, pero cuando cayo la amenaza persa, se unieron como nunca para derrotar a sus rivales. Esto jamás sucedió, no al menos en un 100%. Atenas y Esparta aprovecharon este conflicto para ganarse el control de toda la región y aunque unieron sus fuerzas, no fue de manera unificada, sino siempre dándose zancadillas unos a otros.

No obstante, el valor que demostraron sus soldados, fue lo que hizo una diferencia en el conflicto. Para empezar, el rey de Esparta, Leónidas, se puso al frente de sus hombres y con un puñado de ellos (entre 300 a 500), logro parar en seco la ofensiva persa por 3 días. Una traición hizo que fuesen masacrados posteriormente, pero a la par sirvió para que el resto de las polis se preparasen y que Atenas fuese evacuada, siendo destruida y saqueada por el ejército persa posteriormente.

Jerjes deposito su confianza en su flota naval, que buscaba sitiar la península del Peloponeso en su totalidad. Sin embargo, no había tomado en cuenta la poderosa flota ateniense, que en un dos por tres, logro una imponente victoria en la batalla naval de Salamina.

Jerjes se retiro humillado y dejo las cosas en manos del Mardonio, uno de sus generales más capaces y que había logrado importantes victorias en la Primera guerra Médica.
Sin embargo, la victoria provoco más líos en los aliados griegos, ya que Atenas comenzó a quejarse del mal trato que estaba recibiendo, ya que su flota había recibido el mayor peso del combate y sus aliados apenas habían hecho contribuciones por tierra.
La cosa estuvo tan grave que la flota ateniense no se unió a la flota aliada, comandada por el nuevo rey de Esparta, Leotíquidas II y eso no permitió aprovechar las ventajas que habían ganado con la batalla de Salamina, lo cual aprovecho Mardonio para reforzar su campamento terrestre y fortalecer su debilitada flota naval.

Mardonio aprovecho las disyuntivas entre griegos y envió ofrendas de paz y sumisión a las demás polis griegas. Tebas fue una de las que aceptaron y se unieron a su ejército. Atenas volvió a rechazar la oferta y con otras ciudades pidieron ayuda a Esparta, que finalmente acepto, enviando un poderoso ejército. Aquí las opiniones de esta acción varían mucho. Unos dicen que los espartanos habían consultado a sus dioses para ver si la victoria era propicia (lo cual no era así) y otros que Esparta esperaba que Atenas enfrentará el conflicto hasta desangrarse y que los espartanos tomasen el control finalmente. Sin embargo, la amenaza de Mardonio era latente, ya que había tomado otras polis de manera abrupta, lo cual finalmente decanto una nueva alianza entre las ciudades griegas.
Al fin al cabo, la cosa tomo color de hormiga, cuando Mardonio volvió a atacar Atenas, la cual fue evacuada nuevamente con prontitud, y siendo destruida nuevamente. Sin embargo, el general persa ya había sido parte del estilo de pelea de los griegos, por lo cual optó por retirarse, nuevamente hacia Tebas y fincar su campamento y así esperar al ejército aliado en una llanura donde pudiera desplegarse sin problemas.

El ejército aliado, compuesto en un 25% por espartanos, un 20% atenienses, un 20% de corintio y el resto distribuido entre otras polis, como Tegea, Platea o Megara, tomo posiciones frente a la ciudad de Platea, sobre un terreno elevado, lo cual les daba ventaja sobre el ejército rival.
Aunque el comandante general era Pausanias, en realidad cada ciudad-estado tenía su propio dirigente, lo cual originó un montón de movimientos extraños y ridículos durante la batalla. Mardonio tuvo noticias de estas divisiones y estuvo instigando a cada grupo a que se rebelará y se uniese a su causa.

Y es que Mardonio tenía razones de sobra para llevarse las cosas con calma. Aunque su ejército era al menos el doble del griego (70,000 hombres según los historiadores modernos, mientras que Heródoto calculaba que eran más de 250,000) y su infantería pesada era formidable en el combate, necesitaba del terreno abierto para desplegarla con mayor rapidez junto con su caballería. Sin embargo, que los griegos, que eran al menos 40,000 hombres (70,000 según lo que dijo Heródoto), tenían tanto ventaja psicológica como posicional. Esto provoco que durante una semana, las cosas estuviesen tensas, pero en calma.

Mardonio entonces hizo sendos ataques con la vanguardia de su caballería hacia el frente griego que estaba netamente dividido entre atenienses, aliados y espartanos y teganos. Aunque logro una ventaja inicial, los griegos contraatacaron, destruyendo la vanguardia persa, luego de dar muerte a su general al mando.

Mardonio tuvo que esperar una semana más a ver si los griegos se animaban a atacarlo, pero nada. Y es que los helenos tampoco podían hacer mucho, ya que estaban bastante adelantados a su línea de provisiones, lo cual dificultaba un ataque frontal.
El general persa se dio cuenta de esto de manera incidental, cuando un nuevo ataque de su caballería capturo un convoy de provisiones griega. Esto hizo que ahora atacará el manantial del cual los griegos dependían, provocando una crisis importante.

Pausanias no tuvo otra opción que ordenar la retirada, la cual se supone tendría que hacerse de manera escalonada, donde los aliados serían los primeros, luego los atenienses y finalmente los espartanos sirviendo de retaguardia.
Pero como ya se comento, la división entre las tropas helenas era enorme, al grado que cuando los aliados se echaron para atrás, no solo lo hicieron de manera desordenada sino también los atenienses se les unieron.
Mardonio vio estos movimientos y creyó, mitad acierto, mitad error, que los griegos estaban huyendo, lo cual hizo que cambiará súbitamente de táctica, comenzando la batalla por Platea.

Pausanias detuvo a su gente a los pies de un templo y pidió ayuda a los atenienses. Sin embargo, estos ya se encontraban dándose al tú por tú con los tebanos, por lo cual los ahum ahum se las vieron directo con el ejército persa, comandado en persona por Mardonio. Este, al ver la huída griega, se lanzo en carga con su caballería por delante y seguido por la infantería de élite.

La caballería persa trato de dispersar a los griegos que resistieron el embate sin moverse y es que Pausanias seguía metido en el templo viendo que hacer. Se dice que las señales no eran propicias y por eso su gente no se movía. Finalmente, vio un buen augurio y se lanzo con todo hacia los persas.

La diferencia entre ambas infanterías fue la clave para que los griegos resistieran la superioridad numérica persa. Mientras los primeros usaban lanzas largas y escudos de bronce, los otros tenían escudos de mimbre y lanzas cortas, lo cual obligaba a que los medos tuviesen que romper las lanzas griegas y luego obligarlos a usar espadas.
Mardonio, seguido por su guardia de 1,000 hombres se encontraba en el centro del campo arengando a su tropa, pero los espartanos lograron escurrirse y uno de ellos, Aeimnesto, le pego tremendo pedradon al general persa, matándolo al instante.

Los medos, presas del pánico, comenzaron a retroceder, hasta que la guardia real de Mardonio fue hecha trizas, cuando Artabazo, el segundo al mando, dijo “patitas para que os quiero”, lo cual desencadeno una persecución por parte de los griegos a los persas, lo cual los llevo hasta el campamento, donde los helenos los hicieron trizas.

Los tebanos mientras fueron derrotados por los atenienses que igualmente los persiguieron por un largo rato, pero sin tantas bajas como sus compañeros persas, dando por finalizada la batalla.

Este suceso por sí mismo no hubiese marcado el fin de la guerra, pero al tiempo, se desarrollo la batalla naval de Mícala, donde el rey Leotíquidas II de Esparta estaba comandando la flota aliada griega. Esta había estado azuzando los restos de la flota persa, que se termino atrincherando en la isla de Samos y junto con 60,000 hombres que había dejado Jerjes I, decidieron hacer frente a los griegos, confiados en su superioridad numérica. Sin embargo, los hoplitas griegos (la infantería pesada) hicieron otra vez de las suyas, dándole una paliza a los persas y tirando por tierra el sueño de Jerjes de conquistar Grecia.

Aunque Atenas, Esparta y sus aliados siguieron guerreando contra los remanentes persas en la región, en al menos los siguientes treinta años, estos fueron más que nada movimientos para expulsar a los invasores que una guerra en sí. La Paz de Calias llego finalmente en el año 449 A.C. dando por terminado el conflicto. 

De esta batalla, Atenas salió sumamente fortalecida, al grado que fue el líder de la Confederación de Delfos por 30 años más, hasta que Esparta decidió ponerle un estate quieto en la Guerra del Peloponeso. Por otro lado, Jerjes no volvería a descollar y se sumergiría en un ambiente de apatía, hasta que fue asesinado por uno de sus visires años después. El imperio Persa se sumo mantener vivo los siguientes 140 años, al menos bajo la dinastía Aqueménida, hasta que fue conquistado por Alejandro Magno.

Aunque menos mencionada que Maratón, Salamina o las Termopilas, la batalla de Platea sirvió de remate para las guerras médicas, de allí su importancia. Y aunque en su momento llego a unir a varias polis contra un enemigo común, tampoco olvidar que hubo otras polis, como Tebas, que también lucharon contra sus hermanos de cultura y tierra. Aunque queramos vernos románticos, Grecia nunca fue unida de manera voluntaria, hasta su separación del Imperio Turco, justo a finales del siglo XIX. Pero eso como diría Tía Chona,...es otra historia…


Por cierto, nada que ver con el final de "300", aunque se vea más cool.

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Saludos a mi princesa ^^, así a quienes gustan de este tipo de historias.

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