miércoles, 18 de mayo de 2016

Mikan Enikki: un gran anime de los noventas (pero muy desconocido).

Es curioso que los años noventa no los considere de gran brillo como los Ochentas. Sí lo ponemos en perspectiva, el anime surgió en aquellos años y con bastante fuerza aquí en la bella República Mexicana. No obstante, sigo recordando con mucho más cariño y nostalgia los tiempos anteriores. Quizás eso indica que mi infancia sí fue bastante feliz y por eso le tengo tanto cariño a esos años. Aparte, los noventas me tocaron en mi plena adolescencia, cuando mi forma de pensar y ver las cosas cambiaron radicalmente, lo cual ocasiono un sinfín de cambios que sí llegaron a sacarme de quicio en su momento, viéndome en diferentes posturas en un período muy corto de tiempo. Por supuesto, una de las cosas que más me gustaron de aquellos años es que el anime se desbordaba por las pantallas, literalmente.

A raíz del éxito que había tenido Tv Azteca con Saint Seiya, muchos canales, tanto de tele abierta como privados (es decir, por cable) comenzaron a a hacerlo propio, tratando de sacar alguna serie emblema. Televisa empezó con Dragon Ball y Captain Tsubasa (que la J luego pasaría a Tv Azteca). Sin embargo, el cable sería otro cantar, el cual tendría una explotación a nivel "mega" cuando llegaron Magic Kids, Cartoon Network, Locomotion, Animax y el más reciente así único que queda, Etc Tv (en Chile). No obstante, hubieron dos canales de este rubro en los noventas que eran muy potentes. Por un lado estaba ZAZ, fundado por la cadena MVS y Cable Kin, de PCTV, una proveedora de cable que era muy común en el interior de la República mexicana (perteneciente a la compañía Megacable) y que hacía competencia con Cablevisión y Cablemás. 

¿Por qué hablar de dicho canal? Bueno, porque en su momento fue un altísimo proveedor de anime y de muy buena calidad, aparte de naturaleza totalmente desconocida en México. Una de las series que se emitió por aquel tiempo sigue siendo una de mis favoritas hasta la fecha. Sí, hablo de "Mikan Enikki" o "Mikan el Gato", como fue conocida en estos lares. Por ello, para hablar de ello, también tenemos que referirnos a ese período extraño pero bonito de mi vida (para variar).



Mikan es un gato que al quedarse huérfano de amo decide ir a la ciudad, donde conoce a Tom (Tomu Kusanagi). A partir de entonces, Mikan empieza una nueva vida junto a Tom y la familia Kusanagi, hasta que la nueva familia nota que el gato puede hablar.

La nueva personalidad del gato se rebela mostrando que no solo puede hablar sinó caminar en dos patas, leer e incluso ha adquirido el gusto por el licor. La serie aparece narrada por Mikan a inicios y final de cada capítulo con el púnto de vista humorístico propio del personaje.

La serie fue emitida en la década del 90 por Cable Kin de México. Transmitida también en Perú, y algunos capítulos en Colombia, fue transmitida en Cuba por Cubavisión y en Catalunya por TV3.


Antecedentes: Nuevamente, para hablar mejor de la serie, vamos a hacer un repaso a lo que sucedía en mi vida en aquellos tiempos y como fue que conocí al gato anaranjado llamado Mikan y su simpática familia adoptiva.
Logo de Cable Kin

Escuchando varios frikipodcasts, no puedo dejar de coincidir con muchos de los participantes del mismo, que el período comprendido entre 1992 y 1994 fue de las más felices para muchos y claro, para un servidor. A nivel personal realmente la disfrute mucho, pese a las metidas de pata en la secundaria. Claro, hubiese igualado mi infancia, pero los cambios propios de un adolescente jamás son tan buenos y por eso termine con un resultado mixto, pero mayoritariamente bueno.

Esto pareció reflejarse en el anime de aquel entonces. Tv Azteca había puesto Saint Seiya y Televisa estrenaba Captain Tsubasa. Aparte, en otras cuestiones, también la cosa estaba en lo más alto, habiendo revistas como Ripley (Aunque Ud. no lo Crea), Club Nintendo, así un semi-manga de Captain Tsubasa a cargo de Toukan. Todo aunado a un Mundial de futbol que marco mi gusto definitivo por el futbol.

Sin embargo, parece que la crisis económica de finales de 1994 acabo con mucho de esto e igualmente, el mundo cambió de manera drástica. 1995 vino a ser un año muy estable (demasiado, diría hasta aburrido), pero parecía ser la calma antes de la tormenta. Nuevamente esto pareció reflejarse en el anime. He comentado previamente que finales de aquel año y principios de 1996, el anime tuvo un bajón importante, cuando Saint Seiya termino, Captain Tsubasa fue retirado de la parrilla televisiva y otros tantos también se fueron a pique. Curiosamente, pese a esta hambruna, fue cuando a la operaria de cable, PCTV, se decidió sacar un canal infantil bastante especial.

En mi ciudad-rancho podíamos darnos el lujo del cable, pero con ciertas restricciones. Había un paquete básico donde podías accesar a contados canales. Sin embargo, el servicio plus te agregaba 10 canales más, estos decodificados, de allí que para pagarlo, aparte tenías que dar un abono para tener el dichoso aparato. Por supuesto mi padre siempre le saco a eso, porque creía (y con razón) que lo íbamos a romper. Claro, sabía de esto gracias a varios compañeros que me habían comentado maravillas de dichos canales, como el ZAZ, el cual poseía animes que nunca había disfrutado (Robin Hood o la Novicia Rebelde). Pese a esto, no me obsesione (hasta después) con el dichoso decodificador, ya que un canal que sí estaba en Tv Abierta (tenía el número 15) había sido recientemente inaugurado y traía anime no solo viejito (como Conan, la Máquina del Tiempo, Super Libro, etc.), sino uno bastante "reciente". Sep, hablamos de "Mikan Enikki".


Sobre la serie: Mikan Enikki fue un manga editado en la famosa revista Lala por Miwa Abiko, entre 1987 y 1994, recopilando hasta 14 volúmenes. Nippon Animation decidió adaptar dicha historia en un anime de 31 episodios entre 1992 y 1993. 

El argumento de la serie es bastante sencillo: la familia Kusanagi compuesta por Tomu (Tom en la versión latina) y sus padres viven sus días de manera normal, hasta que el chamaco encuentra un simpático gato naranja, el cual decide adoptar. De inmediato se hace ver que el gato es sumamente inteligente, lo cual cae bastante bien en la familia .Una noche, que Tom tiene insomnio, al llegar a la cocina, se encuentra con el bendito gato hablando solo mientras tomaba un poco de sake del padre. Al principio los dos se hicieron como que la Virgen les hablaba, pero Tom no tardo en confrontar a Mikan, el cual era un gato que hablaba el idioma humano. Este le explica que aprendió gracias a su anterior y primer dueño, un simpático abuelito, el cual lamentablemente falleció y Mikan por tal motivo fue abandonado. Con esta consigna, es como Tom y el gato se van haciendo amigos, pasando todo tipo de aventuras.

Comentario personal: Mikan vino a representar un inmenso oasis en medio del marasmo de 1995. Aunque aun se emitía Saint Seiya o Captain Tsubasa, estas ya eran repeticiones y pasaría un año antes de que salieran otras series como Dragon Ball o Sailor Moon. Claro, fui de los pocos afortunados que logre verla (en compañía de mi hermano) en aquel entonces, ya que cuando quería platicarla con amigos y compañeros, estos no la habían visto o sencillamente no le prestaban atención a un canal de corte infantil como Cable Kin. Aun hoy en día, es una serie casi desconocida (casi al nivel de Yat-1) para la mayoría. Sí conservo un buen recuerdo de ella, se que en su momento grabe con mi vieja VHS varios episodios bastante emblemáticos de la serie.

Mikan es un anime clásico, es decir, que tiene una idea original, bien desarrollada, pero sin grandes giros argumentales. Técnicamente es la narración de la convivencia entre Tom y Mikan, así las vivencias que tiene este último con la familia Kusanagi (los padres también se llegan a enterar de que Mikan habla), no solo desde la perspectiva de un gato, sino de un gato que habla y que aparte tiene un carácter bastante peculiar (por momentos rebelde pero muy perspicaz). Es curioso que para una idea tan sencilla, la serie fuese tan entretenida, llegando a tener partes muy diferenciadas.

La primera es simplemente la presentación de todos los personajes y como Mikan es aceptado por los Kusanagi, llegando a culminar con los regalos que recibe el susodicho durante navidad, que consiste en su moño, donde porta la armónica, así un diario de dibujo, donde cual chiquillo de preescolar, el protagonista gatuno va plasmando toda su vida en base a garabatos que luego se volverían muy temáticos en la serie. La segunda es cuando se hace una presentación bastante generosa de los secundarios. Y no solo hablamos de los compinches de Mikan (que llegan a hablar en nuestro idioma entre ellos, aunque solo se escuchen maullidos desde la óptica de un humano), sino también de los compañeros de Tom. Esto último es lo más simpático de la serie, ya que hay un romance entre el protagonista humano con la chica bonita del salón, que igualmente parece desarrollar sentimientos hacia él. Aparte de el mejor amigo, que pese a su expresión de villano, en realidad es todo lo contrario. Por supuesto, los amigos de Mikan también son muy característicos. Desde el gato sin dueño que le gusta vivir así, hasta el Persia sumamente mimado y gordo, como inclusive el perro del doctor de la familia Kusanagi, con el cual Mikan hace buenas migas.

Este desfile de personajes, muy bien definidos y manejados, hacen que el segundo tercio de la serie sea sumamente divertido y ameno. Te sacaba, sea una risa o algún momento de drama, como cuando la enfermera del Doctor se decide ponerse a dieta y se desmaya por ello, siendo auxiliada por el gato gordo que tiene por mascota. Curiosamente, esta trama acaba cuando Mikan consigue "pareja" y tiene un hijo que también se vuelve mascota de los Kusanagi.


Este hecho me pareció muy curioso, ya que la primera mitad de la serie te muestra a Mikan como un niño pequeño, inclusive más que Tom. Sin embargo, luego te llevas la sorpresa de que anda de coqueto con una gatita (la cual él vio nacer, aun más extraño) y terminan teniendo al chamaco. Este cambio de paradigma me llego a desconcertar y de repente el aire infantil del protagonista se había desvanecido, viéndolo como padre y mucho más maduro. Esto en retrospectiva me parecía un punto muy realista y atinado de la serie, ya que te permitía ver una evolución diferente a la humana, mucho más rápida pero natural. Claro, esto conllevo a un tercer acto mucho más serio, menos comedia, a veces dramático y aprovechando para contar el pasado de Mikan con el abuelo, siendo de los episodios más lacrimógenos de la serie. Extrañamente (sí, para variar), también tiene de los episodios más chistosos que he visto, ya que Mikan, su hijo y los Kusanagi se van de paseo en coche, teniendo aventuras tal como familia normal, pero claro, con los clichés de la descomposición del auto hasta los gruñidos de la señora Kusanagi por ser la conductora.

Como ven, la combinación de comedia/romance/drama era bastante equilibrada y aunque el tono de la serie era ligero en su mayoría, había momentos que hacían muy emotivo el episodio, sea desde un aspecto serio (los episodios donde conocemos al abuelo son bastante durillos) o muy emotivos (al nivel de romance o de pura hilaridad). Claro, también había una cierta moralina en algunos episodios, pero sin expresarla directamente, sino mediante las acciones de los personajes. Curiosamente, pesé a que Mikan era el protagonista, este muchas veces servía de conductor o enlace a los personajes humanos de buena manera.

Aunado a esto, teníamos una buena banda sonora, no solo a nivel instrumental, sino también en un opening bastante original y dos endings sumamente dispares: uno bastante dramático (con imágenes del manga) y otro más cómico y hecho con los dibujos del protagonista gatuno. Aquí tengo que comentar algo que le dio un plus positivo: el doblaje. Sep, la serie la disfrutamos en Cable Kin con doblaje colombiano y debo decir, que pese a la rareza de algunas voces (ni se diga de ciertos términos, como decirle pasabocas a los bocadillos), este hizo que realmente me enganchara a la serie, ya que la actriz de doblaje de Mikan le daba un aire muy carismático al personaje e igualaba o diría, superaba la voz de la seiyuu original, Tarako. Por supuesto, también llegaron a ponerle voces masculinas a los chicos (pese que el original son chicas) y eso hacía más adoc la serie. 

Mikan fue una de las mejores series que pudo traer el dichoso canal en aquel 1995. Sin embargo, luego de exhibir el anime de corrido, se animaron a hacer una segunda repetición que se quedo a la mitad y de repente, la sacaron del aire. Esto coincidió con la salida de otros animes y programas que también tenía la parrilla televisiva en aquel entonces (inclusive la telenovela colombiana "De Pies a Cabeza"). Y aunque Captain Tsubasa J vino a darle algo de rating al programa, ya para 1997, este se fue extinguiendo y para 1999, salió del aire definitivamente. Curiosamente, me enteré de esto por mi hermano, ya que cuando volví a casa por vacaciones de la universidad, no lo encontré en su canal habitual. 

Así Mikan quedo en el recuerdo y casi en el olvido, más porque los pocos episodios que logré grabar de la serie (que no fueron muchos, debido al costo de los cassetes VHS que corrían por mi cuenta) también se llegaron a perder por errores de grabación con el temporizador. Sin embargo, hace unos cuantos años, checando el tubo, fue cuando halle el opening y ending, logrando recordar muchas de las tramas. Por suerte, hace un par de años, un fansub le tomó cariño a la serie y decidió trasladarla en su totalidad, de allí que ahora pueda disfrutarla, aunque claro, en su idioma original. 

Como dato curioso, el nombre de "Mikan" es dado por la propia familia Kusanagi, ya que antes el protagonista tenía precisamente el nombre de "Tomu" (y lo cual sirve para que este y el chico se conozcan). La palabra significa "naranja" en japonés. 


En conclusión, "Mikan Enikki" es de esas series entrañables de mi adolescencia, aunque desconocida para la gran mayoría. Fue emitida en algunas partes de Sudamérica e inclusive en Cuba así en España (aunque en idioma catalán), pero pocos hoy en día la recuerdan. Por suerte, fui uno de los afortunados que pude verla en su momento y aunque claro, ya actualmente se ve viejita y algo casposa, algunos episodios son bastante emblemáticos. ¿Recomendable? Claro, pero sí las ves como un producto de su tiempo. La ausencia de celulares o tecnología, así como el dibujo de un Japón un poco menos aglomerado podrá sorprender a las generaciones actuales, pero sus historias siguen siendo bastante atemporales. Aparte, es curioso como lograron hacer una serie bastante realista, pese a que el gato habla. Un mérito total a la mangaka y a los productores de la serie.

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Saludos a mi propia Kyoko :3, así a quienes gustan de este tipo de animes.

2 comentarios:

  1. yo la vi en Colombia, y no se me olvida, es de las series que me quedaron grabadas, sus voces tambien ;)

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  2. Excelente! Esta es una de las series que marcó mi infancia, actualmente la veo en un canal de Youtube y la disfruto

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