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viernes, 15 de julio de 2016

Némesis: la derrota de Japón (1944-1945)

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Encontrar un autor como Antony Beevor, en cuestión de materia histórica militar es harto difícil hoy en día. Pese a que salieron un montón de autores y libros a raíz del éxito que tuvo Beevor con "Stalingrado", no todos logran hacer lo mismo. Inclusive, los libros de este autor británico, previo al mencionado, son de una naturaleza muy distinta. Beevor ha sabido pulirse con el paso del tiempo y es que obras aparte como La Caída de Berlín o Día D, demuestran ya su madurez como autor y escritor.

De allí que tenga varios libros sobre diferentes conflictos relacionados con la Segunda Guerra Mundial, pero ninguno me haya llenado el ojo totalmente. El que más se ha acercado en estilo y profundidad a Beevor, fue el mencionado libro de David Halberstman, "La Guerra Olvidada", que he comentado previamente en este blog. Sin embargo, aun seguía estando corto en cuestión de narrativa y enfoque, pese a manejar una monumental cantidad de datos.

Por ello, el mérito de Max Hastings, historiador de origen británico (tal como Beevor) es bastante grande, ya que ha sido el único que le visto un estilo muy propio, pero a la vez ameno y fluido, igualmente con una bibliografía extensa y novedosa. Todo esto reflejado en una obra que me leí hace un par de años. Sí, hablamos de "Némesis: La Derrota de Japón", un libro que enfoca los dos últimos años de guerra pero en el frente del Pacífico y que ha desatado un montón de polémica, no solo por incluir pasajes cruentos sobre el trato de prisioneros por parte de los japoneses, sino también la experiencia torcida que le dejo a los mandos Aliados y que de forma lamentable, cambiarían en la Guerra de Vietnam. Pero vamos a ver porque este libro, vale la pena chutarselo pese a sus 844 páginas.



Como siempre, empezamos con el autor.

Max Hastings nació en Londres, en diciembre de 1945. Hijo de un corresponsal de guerra y una periodista, resulta que el hijo fue para lo mismo y luego de abandonar la escuela (ni más ni menos que Oxford, cuando estaba en el primer año del "college"), se convirtió en periodista y luego terminó teniendo la misma profesión que su padre, está vez cubriendo el conflicto de las Malvinas, por parte de la BBC. Durante este período, al buen Hastings le salió la vena de escritor y publicó algunos libros sobre cuestiones históricas y sociales, con especial énfasis del ambiente norteamericano con la guerra de Vietnam.

Finalmente, fue director de un par de periódicos, como el Evening Standard y el Daily Telegraph, hasta que se retiro en el 2001. Fue en el 2005 cuando comenzó a sacar sus cartas más fuertes y que han sido inclusive editadas en español, como el mencionado "Némesis" y "Armaggedon" así "1914", estos dos últimos sobre los últimos días de la Alemania Nazi y el inicio de la Primera Guerra Mundial, respectivamente. Sin embargo, fue su primer libro, del cual hablaremos a continuación, él que lo colocó como referencia en el mundillo de la historia militar.

El autor

El Argumento de "Némesis" se basa en un estudio de lo sucedido en los dos últimos años de la Segunda Guerra Mundial, en el frente del Pacífico. Hastings hace un relato pormenorizado de Japón y los Aliados, así de la idiosincracia que caracterizo a sus mandos y como terminaron afrontando una guerra que a los nipones se les fue de las manos, mientras en EUA creo un complejo de superioridad que terminaría por tener su dolorosa lección años después, así como algunos países salieron fortalecidos de la lucha (la URSS) y otros con una serie de complejos y heridas psicológicas muy profundas (China).


Comentario personal: Una de las ventajas de vivir en la Capital del Imperio, es la cantidad de libros que uno puede ubicar, entre ellos, los de un famoso Pasaje que hay en el metro de la ciudad. Allí hay librerías de todo tipo, pero en especial, la de Editorial Crítica, que considero una de las mejores hoy en día para el tipo de libro que leo. Así que un día que estaba pasando por la librería de la susodicha editorial, me encontré con la portada de "Némesis". Lógico, no tarde en conseguirlo (que fue más regalo de uno de mis cuñados para Navidad unos meses después).

Pensé que el libro me iba a decepcionar, ya que había leído algunos previos que por su narrativa o contenido resultaban ser más de pan con lo mismo, pero vaya que sorpresa que me lleve.

Para empezar, sé que las comparaciones son odiosas, pero aquí debo hacerlas por obvias razones. Hastings emula en este libro en muchos puntos a las obras de Beevor, sobre todo en dos puntos muy importantes. Primero, se encarga de dar una dimensión del conflicto que narra; y segundo, tiene una narrativa que no resulta aburrida ni fastidiosa, donde combina hechos de capital importancia con pequeñas anécdotas de los muchos protagonistas que tuvieron dichos conflictos.

Sin embargo, la diferencia entre ambos y que es muy notoria, es que mientras Beevor habla sobre un conflicto en sí, Hastings prefiere abarcar un momento, lo cual denota en la cantidad de páginas, tiempo y bibliografía que tiene Némesis, que al menos duplica a cualquier obra de su compatriota. ¿Esto lo hace mejor de entrada? Para nada, pero también da a entender que Hastings no puede ser tomado por ningún novato ni mucho menos un imitador y que este libro es una genialidad por muchos motivos.

Lo mejor de "Némesis" se refleja sobre todo en tres puntos cruciales y que forman parte de una nueva mentalidad en cuanto a historia militar moderna, lo cual hace que el libro sea indispensable como lectura obligatoria. ¿Cuál es la razón?

Ya he comentado en otras entradas que la historia mundial, en especial de este tipo, antes de la caída de la URSS, siempre se nos contaba de manera fragmentada y parcial lo sucedido en la Segunda Guerra Mundial, donde los japos y alemanes eran vistos como los malos del cuento y EUA así aliados eran unas blancas palomas que habían sido traicionados. Sin embargo, con los estudios actuales, esto no puede ser visto de esta forma, ya que provoca no solo un montón de malentendidos, sino también una lección que terminó por lastimar mucho a los Aliados en tiempos posteriores. Por ello, libros como este deben ser motivo de lectura cuasi obligatoria para entender mejor el conflicto y no solo verlo como una lucha de dos bandos.

Los tres puntos son los siguientes...

a) Japón cavo su propia tumba: aunque en libros viejitos se habla de esto, aquí el autor hace hincapié en la mentalidad de los Altos mandos japoneses y como estos terminaron por hundir a su propio país en una debacle que no solo les ocasiono la derrota, sino también el sufrir dos bombardeos atómicos. El país del Sol Naciente había proyectado una guerra limitada contra EUA y Gran Bretaña por el control de algunas colonias, debido a los embargos de petróleo y chatarra que habían sufrido por su desafío a las leyes internacionales. Sin embargo, los éxitos inmediatos provocaron que los militares nipones se volvieran altaneros y esto tuvo como repercusión una visión cerrada como oscura hacia sus enemigos.

Hastings habla crudamente sobre el trato que los japoneses daban a sus prisioneros y como esa xenofobia se extendía a muchos lados, incluyendo a los chinos (a lo cual el autor le dedica un capítulo entero a la cuestión china y como estos fueron humillados por los japoneses, situación que aun hoy en día es negada por estos últimos), que en los viejos libros apenas si son mencionados.

Esta mentalidad tan obtusa también se reflejo en el momento de la formación de los Kamikazes, que en realidad tuvieron un éxito muy limitado, más propagandístico que real y como el negarse a aceptar ciertas condiciones, provocó que EUA prefiriese un ataque nuclear. Esto inclusive se refleja aun de manera cruenta, cuando varios funcionarios trataron de evitar la rendición del Emperador, lo cual se comenta sin aspavientos en un episodio. El mismo autor hace una crítica dura esta mentalidad, pero hace ver que si Japón hubiese administrador mejor sus fuerzas, los Aliados habrían tardado más años en vencerlos. Léase, EUA no venció a Japón, este último se venció a sí mismo.


b) El papel de los "otros" Aliados: siempre se habla del conflicto entre norteamericanos y japoneses, pero pocos autores se enfocan en el papel que tuvieron Gran Bretaña, la India y Australia en el conflicto. Hastings, como buen británico, hace un par de capítulos donde nos comenta las acciones del Ejército británico en la Indochina y como lograron vencer a los japoneses en una serie de ofensivas que son poco conocidas. Personalmente, fue de mis partes favoritas del libro, ya que el autor habla de forma apasionada de los protagonistas y como la mentalidad británica también tuvo que modificarse para enfrentar a un rival que en un primer plano los había barrido complementamente.

Aunado a esto, crítica de forma dura a los australianos y su pasividad ante el conflicto, así como estos estaban resentidos con la ayuda estadounidense. Esto provocó conflictos con varios revisionistas de dicho país, que criticaron dicha posición y que Australia apoyó de manera efectiva a los Aliados.

Otro punto a favor del libro, es que Hastings habla de la invasión de Manchuria por parte de la URSS. En los viejos textos, apenas sí se toca esto, pero aquí el autor hace una descripción bastante dura de dicho ataque. Desde las motivaciones de Stalin para hacerlo hasta las atrocidades que cometió el Ejército Rojo en dicha región a la población japonesa, así como la intransigencia de los altos mandos nipones que subestimaron el empuje del "Gran Oso".


c) La mentalidad de EUA al término del conflicto: Algunos dirán que Hastings se empecinó en criticar a los norteamericanos, pero creo que su óptica extranjera le permitió ver algo que aun muchos historiadores americanos niegan y que al contrario, alimentaban con mitos y leyendas. Se cree que EUA solita venció a Japón y que fue gracias a su tecnología y recursos. Esto no lo niega Hastings, pero también hace hincapié que muchas maniobras y acciones de los norteamericanos estuvieron mal encaminadas y que no supieron vencer la estrategia ultra-defensiva de Japón a fondo, tal como en el caso de Tawara y otras operaciones que según iban a ser rápidas, pero resultaron todo lo contrario y costaron muchas vidas de marines americanos.

El autor de igual forma comenta que Japón pudo haber aguantado más el conflicto o inclusive hubiese terminado de forma honrosa si hubiese adoptado otra táctica y que EUA solamente aprovecho estos errores para salir adelante. Inclusive, crítica a un icono americano, como lo fue McArthur, al decir que sus operaciones para reconquistar Filipinas no fue por sus acciones, sino porque Japón decidió abandonarla. Lamentablemente, esto le terminaría costando muchas vidas y recursos a este país en hechos posteriores, como en Corea o la mencionada Vietnam.

Marinos soviéticos toman Port Arthur

Conjuntando estos puntos, así con la narrativa y algunos hechos bastante puntuales de sus protagonistas, hace que el libro sea harto interesante y que pese a su extensión, sea fácil de leer. De manera personal, me lo pasé muy bien con el susodicho, aun pese a no tener el conocimiento militar de Beevor, pero marca de manera incisiva y clara algunos relatos como momentos que en los últimos años las noticias habían soltado de manera vaga, como el conflicto que mantiene China con Japón, debido al rearme de este último y sus extrañas modificaciones a la Constitución de 1951.

En conclusión, "Némesis, la derrota de Japón", es un libro de cajón, recomendable para cualquiera que gusta de la historia y más de este período crítico de la Segunda Guerra Mundial. El frente europeo siempre ha recibido más popularidad, pero no hay que olvidar que el Pacífico también lo fue (inclusive superando en extensión a su contraparte europea) y que los elementos que jugaron a su favor y en contra, aun sirven de lecciones para las generaciones actuales. Esto sería otro punto a favor del mismo, ya que Hastings mete sus propias reflexiones en el texto, pero lo hace de tal forma que no suenan a una lección moralina, sino la propia conclusión del que esta leyendo, como consecuencia de los actos de los protagonistas.

Aquí en México se puede conseguir por la mencionada Editorial Crítica y el precio, eso sí, puede estar entre los 400 a 600 pesos. Fuerte la tajada, pero siento que los vale y por mucho.

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Saludos a mi Hinata-sama :3, así a quienes gustan de este tipo de libros.

sábado, 25 de junio de 2016

Astronautas fantasmas: entre la realidad y la leyenda urbana.

Hace unos años salió una película de terror llamada "Apolo XVIII" que narraba las supuestas vicisitudes que tuvo la última aventura espacial de la NASA con el programa que lleva el mismo nombre y que obligó a la cancelación de la misma, siendo que el contacto con los extraterrestres que obligo al cierre del mismo, más que a los costos u otra cosa.

Por supuesto, un servidor quería chutársela pese a que fuese de terror. Sin embargo, cuando leí las críticas tan duras hacia la misma, desistí de verla y más cuando una vez en la televisión la exhibieron. Con las pocas escenas que me chute, termine por darle la razón a los dichosos críticos. No niego que la idea era buena y por mucho, ya que la primicia se enfocaba en el mito de los "Astronautas fantasma", el cual consiste en personas que han fallecido en el espacio exterior, pero se niega esto de manera oficial. Debido a la censura, la entonces Unión Soviética siempre se la han imputado estos hechos.

Hoy en día no se puede negar que la URSS mantuvo muchos secretos sobre su aventura en la carrera espacial. A diferencia de la apertura que se daba en occidente sobre los recursos tanto materiales como humanos, en el país de Lenin la cosa era todo lo contrario. Jamás se supo a ciencia cierta cuantas armas nucleares tenía la URSS bajo su mando, ni se diga la cantidad de armamento convencional, al grado que hoy en día muchas ametralladoras o metralletas en el mercado negro, tienen una manufactura soviética muy bien clasificada. Por ello, el programa espacial soviético también sufrió de dicha censura y sus movimientos como misiones tuvieron una amplia cobertura...pero solo hasta donde permitían los medios oficiales.

De allí que mucho se hablara de experimentos con animales, enviados al espacio y claro, con especímenes humanos que fallecieron en el cumplimiento de su deber, pero siendo más utilizados como cobayas para probar la efectividad de los medios rusos para llevar un hombre a la Luna. El motivo de esta reseña es hablar de los casos más interesantes como escabrosos, donde su mejor representante lo tiene la Unión Soviética. 



-Piotr Dolgov

Empezamos con el caso más curioso, porque es 100% realidad. Dolgov formaba parte de una unidad élite de paracaidismo soviético y que trabajaba para probar los paracaídas y caídas para ser utilizados, no solo por el Ejército Rojo, sino también en pruebas espaciales. La versión oficial es que Dolgov junto con su compañero Andreev iban en un globo aerostático que subió hasta 28,000 metros sobre Sarátov y que al momento de eyectar a Dolgov, no se hizo un cálculo adecuado de las condiciones atmosféricas y que eso provoco que el casco de Dolgov se estrellase contra la escotilla y se hiciese un agujero que provocó una despresurización y la posterior asfixia del militar, el cual aterrizo sin problemas en tierra, pero ya muerto.

Sin embargo, las fuentes extraoficiales afirman que dicho experimento en realidad eran las preliminares del programa Vostok para enviar hombres al espacio y que Dolgov formaba parte de los primeros "cosmonautas" rusos. Obviamente la URSS negó en redondo esto, pero mucho del informe oficial presenta extrañezas, inclusive desde el primer objetivo de la misión.


-Ludmila Tokov

Aunque las historias de cosmonautas fantasmas son comunes y la historia de Tokov podría pasar por una más, pero es que tiene un componente que puede ser real: una grabación de sus últimos momentos.

Se dice que la primera mujer cosmonauta fue Valentina Tereshkova en 1963. Sin embargo, otros afirman que Ludmila Tokov estuvo antes, pero que su misión fue clasificada luego del aparatoso incidente donde falleció, esto en 1961, casi un mes después de que Yuri Gagarin hiciese el primer vuelo órbital (el cual también ha sido revisionado y criticado por su veracidad. No porque la URSS no pudiese enviar un hombre al espacio, sino por quien tomo el lugar el de Gagarin, supuestamente muerto o inválido luego del viaje). 


La prueba reside en una grabación hecha por los hermanos italianos Judica Gordiglia, que se dedicaban como radioaficionados, a espiar transmisiones de radio tanto rusas como norteamericanas. Estos refieren que en 1961, interceptaron una comunicación que hablaba de como una mujer rusa se comunicaba de manera angustiosa diciendo que todo se estaba quemando. En su momento no revelaron la transmisión, sino hasta los años ochentas, cuando varios noticieros hablaron de Tokov y su incidente. La URSS lo ha negado en redondo y aun la desclasificación no ha mostrado reportes de que esto haya sucedido. Sin embargo, allí esta la grabación y se puede escuchar la angustia de la mujer diciendo que esta saliendo fuego y que tiene "mucho calor".


-Vladímir Iliushin

Otra de esas historias que rozan entre la mentira y la verdad. Iliushin era hijo de un famoso diseñador de aviones (que inclusive llevaban su apellido) y que se había convertido en toda una estrella en los años cincuentas como piloto y también luego como un gran promotor del rugby soviético, al grado que logró derogar un decreto de Stalin para volver a ser un deporte practicable en el país y que trato de impulsar su popularidad, hasta su muerte en el 2010.

Sin embargo, por otras razones más oscuras se le conoce. Extraoficialmente se dice que Iliushin fue el primer cosmonauta soviético, ya que su viaje órbital lo realizó 5 días antes del vuelo de Gagarin, esto el 7 de abril de 1961. Resulta que un corresponsal de prensa extranjero en Moscú aseguro que Iliushin le había dado 3 vueltas a la Tierra, pero debido a un error de cálculo, terminó cayendo en una región de la China comunista. Las secuelas físicas y sobre todo psicológicas, hicieron que la URSS desistiese de presentarlo como su primer cosmonauta (y mérito que termino tomando Gagarin poco después). Aunque la desclasificación de documentos no refiere nada sobre el susodicho y que la enemistad de China con la URSS eran tan fuerte en aquel entonces, que la caída de Iliushin se hubiese filtrado sin problemas. Sin embargo, hay otros que apoyan esta teoría, entre ellas, que el piloto apareció un mes después de ausencia con varias heridas inexplicables, atribuibles a un partido de rugby en China y que inclusive el mencionado llego a decir que sí había sido cosmonauta, aunque luego lo negaba con una sonrisa. La duda aun se mantiene hoy en día, más con lo comentado con lo de Yuri Gagarin.


-Iván Istochnikov

Curiosamente, es una de las primeras leyendas urbanas que escuche en mi vida. A finales de los noventas, el fenómeno de lo paranormal, ovni y de conspiración estaba iniciando con gran fuerza, bien reflejado con la serie de Chris Carter, X-Files. Por ello, escuchar este tipo de historias era de lo más común y una de ellas fue la de este "cosmonauta". Resulta que el dichoso tripulante formaba parte de la Soyuz 2 y que con la perra Kioka, esperaba ansioso la acoplación con la Soyuz 3, la cual sí fue la primera de la serie que sí iba tripulada. Sin embargo, en el momento que Beregovoi iba a acoplarse, notó que la Soyuz 2 tenía una perforación. Al entrar, notó que Istochnikov había desaparecido y solo se había encontrado un mensaje no explicado dentro de una botella. 

Esta supuesta "abducción" extraterrestre decidió ser archivada por los soviéticos y por eso se borró al cosmonauta de sus registros de todo tipo y se dijo que la Soyuz 2 había sido no tripulada y que inclusive Beregovoi no había logrado acoplarse a la susodicha. Sin embargo, un reportero había logrado toparse con dichos archivos y los había publicado años después en una web que aun hoy en día se puede visualizar. Al final, resulta que todo fue una gran mentira conjunta creada por el reportero español Joan Fontcuberta y que inclusive contó con el apoyo de medios nacionales e internacionales para promocionar esto, claro, con la leyenda de que era una mentira. 
Sin embargo, hoy en día hay quienes leen esto por encima y creen que fue verdad, cuando en realidad nunca fue así. Por ello se considera de las mejores leyendas urbanas falsas que se han hecho hasta la fecha. 


-Profiri Yebenov

Una de las leyendas que rodea el misterio del aterrizaje del Apollo XI en la Luna. Ya en otra entrada del blog había hablado de la supuesta mentira que rodea a este aterrizaje y como fue un montaje bien planeado de la NASA para dar credibilidad al programa espacial. Pero también hay otras versiones donde defienden lo sucedido, pero que ocurrieron otras cosas que no se han querido revelar, tanto por razones políticas como estratégicas. Una de ellas es que Armstrong y los demás vieron extraterrestres hasta que un cosmonauta ruso estaba con ellos.

Sí, una historia que fue común en las décadas pasadas es que al momento del despegue para volver a la Tierra, el modulo del Apollo XI tuvo una falla importante y que los astronautas no pudieron repararlo, hasta que llego Yebenov, que les echo la mano. Este formaba parte de una misión de NO regreso y que había quedado varado en la Luna. Debido a que en el módulo no cabían más de 3 personas, el cosmonauta les ayudo con gusto, aun sabiendo que nada podían hacer por él. Por supuesto, esto se negó en redondo por las entidades gubernamentales de ambos países, aunque luego muchos vieron un truco en la historia, ya que Profiri es una palabrota rusa de manera literal. Sin embargo, hoy en día escépticos llegaron a preguntarle a Buzz Aldrin cuando vivía sí esto era cierto y no (que por supuesto, el astronauta negó en redondo).

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Saludos a mi adorable esposa ^^, así a quienes gustan de este tipo de sucesos. 

lunes, 14 de marzo de 2016

El Puente de los Espías: el regreso de Steven Spielberg a los primeros lugares

Hace unos días, de manera curiosa, pude ver de manera alterna dos película de Steven Spielberg de la década pasada: La Terminal y Atrapame si puedes, consideradas una suerte de biografías de dos personajes bastante curiosos (un individuo atrapado en un aeropuerto y un estafador bancario). Salvo con una excepción, las películas que filmo el susodicho hasta la que voy a reseñar a continuación, fueron de medio pelo. No es que "Tintín" fuese mala, ni mucho menos la "Guerra de los Mundos", sino el empaque en general salía bastante afectado. A esto tenemos que agregar la divertida pero insulsa parte cuatro de Indiana Jones y las estupendas (al menos para mi) pero algo largas, "Lincoln" y "War Horse".

Acá, Spielberg volvió a una fórmula mucho menos densa y más compacta: el ámbito biográfico. Y que mejor con un filme que se ambienta en los años cincuenta en adelante, donde parece que el director se siente más cómodo. Aparte de que un excelente equipo de producción, una gran música y unos actores soberbios le acompañaron. No solo hablo de Tom Hanks, sino también de Mark Rylance, cuya actuación como el espía ruso Rudolf Abel, le valió un premio de la Academia como mejor actor de reparto.

Sin embargo, para entender tanto las cualidades de esta película como sus defectos, es necesario no solo hacer una crítica, sino también hacer un contexto bastante realista. Cierto, "El Puente de los Espías" es una película excelente, pero que pese a todo, tiene sus defectos bien marcados y que vamos a comentar a continuación.


Bridge of Spies (en español estrenada como El puente de los espías o Puente de espías) es una película dramática de 2015, dirigida por Steven Spielberg y escrita por Matt Charman, Joel Coen e Ethan Coen. La película está protagonizada por Tom Hanks, Mark Rylance, Amy Ryan y Alan Alda. La película está basada en la detención del espía ruso Rudolf Abel en 1957 y el denominado Incidente del U-2, ocurrido el primero de mayo de 1960, durante la Guerra Fría.


Antecedentes históricos: la paranoia de la Guerra Fría alcanzó su máxima cuota en la década de los cincuentas y los sesentas. A tal grado llegó entre los norteamericanos que el senador McCarthy llegó a acusar a cuanto quisiera de ser un espía comunista y teniendo total apoyo, no solo del electorado, sino de gente de alto poder. Aunque luego la caza de brujas del senador fue a la baja, la consecuencia posterior es que muchos estadounidenses creían con fervor que la URSS los atacaría de manera inmisericorde con bombas nucleares a la menor provocación. De allí que muchos ciudadanos tuviesen miedo o enojo hacia gente de origen ruso, de creencia comunista y claro, hacia los espías.

Pese a que muchos documentos se han desclasificado, tanto de la CIA como de la antigua KGB, el trabajo de sus hombres aun se mantiene con un secretismo formidable. Ambas naciones utilizaban a los espías para otearse mutuamente y conseguir secretos que pudiesen generar ganancia en el ámbito internacional, llegando a un punto de que cualquier ciudadano leal, en el fondo podía servir a una nación enemiga. Por ello, cuando Rudolf Abel fue apresado en 1957 por agentes del gobierno por espionaje, despertó un movimiento de enojo y miedo sin igual.

Rudolf Abel, conocido realmente como Villiam Fisher, de origen inglés pero de padres rusos, fue un espía notable que trabajaba como supervisor de otros tantos en Nueva York, siendo pintor ocasional y fotógrafo. Debido a que uno de sus asistentes fue capturado, pudieron señalarlo y así apresarlo en su departamento, donde se encontró una cantidad de equipo muy sofisticado. Por regla, todo espía debía ser fusilado, pero se le decidió dar un juicio justo, para quedar bien ante el pueblo y claro, ante las naciones, como la misma URSS. Se contrato a un abogado civil para que se hiciese cargo de su defensa, trabajo que recayó en James Donovan, un litigante de seguros de Nueva York.

La labor de Donovan fue tal, que la pena de muerte de Abel fue conmutada por 30 años de cárcel. Debido a su manejo, la URSS se acercó a él, lo cual también se entero la CIA y esto hizo que se conviertese en un intermediario para un intercambio de prisioneros. En este caso, del piloto norteamericano: Francis Gary Powers.

Restos del U-2 de Francis Gary Powers derribado por los soviéticos

Powers, piloto de la Fuerza Aérea, fue reclutado por la CIA a mediados de los cincuentas debido a su gran talento. En aquel entonces, el gobierno gringo espiaba las instalaciones soviéticas con el uso de aviones de alta tecnología, que podían volar a una gran altitud, equipados con cámaras de alta precisión. Este tipo de acciones serían de gran utilidad a los EUA, inclusive para detectar los silos que la URSS estaba instalando en Cuba y que motivo la crisis de los misiles de 1962. Powers fue el único (porque pudo haber más, pero no se sabe al momento) caso de un piloto que fue atrapado vivo, ya que su aeronave fue derribada en suelo soviético el 1 de mayo de 1960. Debido a un ardid de Krushev, EUA asumió la pérdida de su aeronave de manera desafortunada, ya que también las acciones de Powers llegaron a ser desconcertantes: el avión fue derribado por un cohete ruso, pero Powers no detono la bomba que llevaba el artefacto y que hubiese destruido la evidencia (inclusive las partes casi integras del avión hoy son exhibidas en museos de Rusia) sino tampoco llegó a suicidarse con el famoso nickel de plata donde había una aguja repleta de cianuro.

Esta situación provocó una crisis en la CIA, lo cual motivo usar a Donovan para que hiciese un intercambio entre Abel y Powers, el cual finalmente se realizó el 10 de febrero de 1962, en plena construcción del Muro de Berlín (el intercambio fue realizado en un puente de control de Berlín). Lo destacable es que Donovan también logró la liberación de un estudiante de Harvard que había sido arrestado por la Alemania del Este y que pretendía intercambiar por Abel. Este reconocimiento le valió a Donovan distinciones posteriores (ya que su historia no salió a la luz por presión de la CIA, sino mediante un libro escrito de manera indirecta sobre su hazaña), al grado de ser negociador ante Fidel Castro debido al incidente de la Bahía de Cochinos, donde logró liberar hasta 9,000 personas en lugar de las 1,200 que se tenían pronosticadas.

Abel sería homenajeado en Rusia y fallecería de cáncer de pulmón años después. Powers, en cambio, viviría una vida muy criticada, en especial por no haberse suicidado y moriría en un accidente de helicóptero en 1977. Posteriormente, la CIA lo distinguiría por sus servicios 20 años después.


Ya con este contexto, podemos adentrarnos en esta película que fue filmada en Nueva York a finales del 2014 y estrenada en octubre del 2015, teniendo excelentes críticas tanto por su dirección, guión y actuaciones. En México, se estreno de manera limitada en noviembre del año pasado y se volvió a reestrenar en febrero, debido a su nominación como mejor película en el Oscar.


Argumento: el filme sigue las delicadas negociaciones que llevo James Donovan, abogado de Nueva York, primero para apoyar a su cliente, un espía ruso llamado Rudolf Abel y luego para lograr su liberación mediante el intercambio con el piloto norteamericano Gary Powers, capturado en territorio soviético mientras fotografiaba instalaciones secretas. 


Comentario personal: Se nota que finales del año pasado tuve bastante trabajo, ya que de repente los críticos especializados comenzaron a hablar de este filme y yo ni en cuenta. Tuve que leerme un par de comentarios para entender de como iba y por supuesto, me emocionó bastante, ya que era un tema harto desconocido pero en una época que me encanta. Lamentablemente, el mismo trabajo limitó mi hora al cine para verla y tuve que esperar el formato casero descargable (^_^U) para verla con mi mujer en dos tandas. Claro, tampoco ayudaba que mi comadre ya la había visto previamente y la recomendaba, pese a ciertos problemas de conciencia política incorrecta. Pero bueno, valió la pena.

Es obvio que este tipo de filmes son el pan diario de Spielberg. Es capaz de convertir una historia un tanto aburrida, sin nada de acción, balazos o tensión, en hacer un relato divertido, agradable y con buen ritmo. Ya lo vimos en "Lincoln", donde el guión y la trama eran infinitamente más pesados y aburridos, para hacerlo ameno y harto interesante. Por consiguiente, en una historia de espías, la cosa es matemáticamente exponencial.

Cuando se tiene un hecho histórico, es regla que siempre se intervenga el mismo y modificandolo al grado de tener algo de acción extraña para que venda. Sin embargo, Spielberg y sus guionistas han alterado en lo mínimo posible (haciéndola lo más políticamente correcta) la historia original de Donovan y Abel, lo cual le da un punto de verosimilitud bastante fuerte. Este es el primer punto fuerte de la película.

El segundo vendría a recaer en sus estupendas actuaciones. Tom Hanks vuelve a hacer un "tom hanks" (personaje carismático principal), mientras los secundarios, unos totales desconocidos, también cumplen correctamente, pero destacando, no solo por su perfomance, sino en la forma en que fue construido, el personaje de Rudolf Abel. Inclusive, mi esposa (que la vi con ella en formato casero), el personaje le pareció adorable en muchos sentidos. Y es que construido bajo una estructura psicológica bastante atípica pero acorde a como era descrito, aparte de ser bien interpretado por Rylance, realmente destaca durante la primera hora de la película, que me parece entre dramática, pero teniendo sus momentos de comedia involuntarios que lejos de quitarle punch, le da más realce.

La segunda mitad de la película se enfoca en la liberación de Powers y obvio, sin la presencia de Abel, la cosa baja un tanto, aunque es compensada con las delicadas negociaciones a la que Donovan se ve inmerso para liberar, no solo al piloto norteamericano, sino también a un estudiante de economía que por error se ve encarcelado en la Alemania del Este, que pese a tener un panorama rápido del mismo, este resulta bastante duro y crudo (visto en la violencia que existe, tanto en la delincuencia como en un intento de saltar el Muro de Berlín, recientemente construido). Por suerte, la trama y resolución es puesta de manera sencilla, lo cual hace que la película no pierda velocidad y tenga un final bastante emotivo.

La música de Thomas Newman resulta bastante acertada y tiene ese aire místico, muy típico de los años sesentas, en especial cuando comienza el filme y cuando termina. Claro, no es la octava maravilla al estilo de John Williams, pero acompaña bien el filme y le da fuerte a los momentos emotivos, como cuando se hace el intercambio de prisioneros. En este aspecto técnico, también resaltaría la forma de plasmar la moda y estilos de los años sesentas, que resulta bastante apegado a la realidad (los moños, la ropa, los peinados y claro, aparatos como la televisión y el teléfono).

Sin embargo, pese a las maravillas de la historia, ritmo y emotividad, la película tiene una fuerte crítica, reflejada en su conciencia política. La URSS es retratada como un gobierno frío, absolutista y que es capaz de torturar para salirse con la suya, mientras los EUA, pese a tener momentos donde vemos a los gringos como auténticos paranoicos, en todo momento tratan de manera correcta a Abel. Lamentablemente, esto se hace más patente en el último tercio de la película, donde Powers es sometido para sacarle secretos. Claro, esto no hubiese sido tan chocante, pero a la siguiente escena muestran como Abel es tratado con la mayor cortesía posible. Fría, pero al fin al cabo, mucha cortesía. Para colmo, el hecho de que se reconozca a Donovan desde un principio, también es una falacia, ya que el propio abogado publico su historia dos años después de esta (incluyendo la de Bahía de Cochinos), ya que la CIA trato de adjudicarse el crédito de manera solitaria.

En conclusión, pese a algunas críticas de fidelidad, "El Puente de los Espías" es una excelente película, que narra de manera estupenda un hecho clave durante los principios de los años sesentas. Con grandes actuaciones, un ritmo bastante bueno (mi esposa vió la película en dos tiempos, debido a cuestiones de trabajo y aun así, no le aburrió en ningún momento) y tocando temas bastante durillos, es bastante recomendable.

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Saludos a mi mujer :3 que adoro, así a quienes gustan de este tipo de filmes.