jueves, 29 de septiembre de 2016

Slam Dunk: un Spokon legendario.

Para los que me conocen saben que el género "spokon" o anime deportivo es de mis preferidos, siendo inclusive Captain Tsubasa mi primer anime en forma (ya que Saint Seiya lo consideraba, irónicamente, una producción china). A tal grado la serie de Yoichi Takahashi marcó mi rumbo que el fútbol se volvió uno de mis deportes favoritos junto con el americano (y que felizmente coincidió con la Copa del Mundo de 1994). Desde entonces, los animes de este tipo siempre tienen un lugar preferido en mis gustos y colecciones.

Sin embargo, Slam Dunk llegaría a sentar la base de mi gusto, no solo por el género, sino a nivel general. Fue cuando caí en cuenta que los nipones podían crear historias de donde fuese, inclusive una vulgar competencia de carretas se podía volver una trama bien estructurada, emocionante y hasta con gags divertidos. Por ello, el primer día que vi este anime, fue cuando mi amor por la animación japonesa se completo. No es exagerado en absoluto. Sí aun sigo viendo este tipo de arte a mi edad, es por ese concepto de originalidad, pero que puede ser bien explotado y tratado de buena forma.

Slam Dunk es uno de los ejemplos más fuertes al respecto. Y no solo hablo a nivel nacional, donde los tomos 23 y 24 del manga se vendieron a un nivel tal que tuvo que venir One Piece, casi diez años después, a arrebatarle dicho honor. También en lo internacional fue brutal su aceptación, al grado que las primeras páginas en la Internet en el rubro del anime, estaban dedicadas a esta serie. Y es que la serie lo tiene todo: desde acción hasta comedia, desde romance hasta un precioso diseño (siendo original y muy diferente a lo visto en promedio). En muchos lugares le llaman el "rey del Spokon" y no puedo negar que así es. 

No obstante, la fama de Slam Dunk también fue algo fortuita. Recayó en un momento que el anime apenas estaba empezando y donde una crisis, tanto a nivel argumental como de doblaje, pudo haber destruido la serie. Sí, la serie es grande, pero para haber sido emitidos solo la mitad de los episodios en México y haber generado tanto fandom no fue solo por su calidad. Reitero, el momento le ayudo y la volvió una serie de culto hasta la fecha. Vamos a ver porque...



Autor: Takehiko Inoue nació en Kyushu en 1967. Siendo jugador de baloncesto en la escuela, su gusto por este deporte se comenzó plasmando en sus primeros trabajos, el cual destaca Kaede Purple, que su argumento es muy parecido a lo visto en los primeros tomos de Slam Dunk. La historia fue tan bien recibida que inclusive gano un premio Tezuka, lo cual le garantizo trabajar para la Shueisha y donde publico el gran éxito de Slam Dunk. 

Luego de este trancazo, hizo en 1997 un manga corto de solo 4 volúmenes, llamado Buzzer Beater, donde un equipo de baloncesto futurista juega con extraterrestres. Se hizo un anime de dicha trama a mediados de la década pasada (debo decir que esta 2 de 2. Los partidos son buenos, pero los protagonistas tienen muy poco carisma). De forma extraña, el autor iniciaría con su obra más reconocida luego de Slam Dunk (aunque muchos dicen que la supera). Hablamos de "Vagabond", el cual narra las aventuras del legendario samurái, Musashi Miyamoto. Dicha obra ha generado un montón de premios y reconocimientos a Inoue, tanto por su trama como arte. 

Debido a esto, el autor ha sido consagrado y eso ha permitido que pueda elongar el tiempo para publicar la historia, llevando apenas cerca de 40 tomos recopilatorios hasta la fecha. A la par, también ha dibujado otro manga de baloncesto, pero está vez con personas en silla de ruedas, llamado Real. 


El manga y anime: Slam Dunk comenzó sus andanzas en la Shonen Jump en 1990, recopilando hasta 31 tomos para 1996, cuando se dio por terminada la obra. Posteriormente en el 2001 se hizo una remasterización de la obra en formato Kanzenban, llegando a ser 24 tomos. Un anime adapto los primeros 22 tomos de la serie en 1993 y tuvo la duración de 101 capítulos, terminando en 1996. 

En México, el anime comenzó a emitirse en la primavera de 1997 y tuvo al menos repeticiones. Sin embargo, para el otoño de dicho año, la serie fue sacada repentinamente del aire. Posteriormente, en al menos dos ocasiones, Tv Azteca la repuso dos veces, pero al capítulo 15 a 20, la suspendían y la volvían a retirar del aire. Por lo tanto, se creó un mito de que la serie se transmitía en la madrugada o que el doblaje se había interrumpido bruscamente (coincidiendo con la crisis que paso Audiomaster 3000 e Intertrack) y que los demás episodios no habían sido doblados al español.

Posteriormente, gracias al Internet, se comenzó a ver que la serie sí había sido emitida en su totalidad, pero solo en el cono sur, en especial en países como Argentina, Chile o Colombia (siendo en los canales Chilevisión o Magic Kids, posterior en Etc Tv). Gracias al Internet, en años posteriores los fans mexicanos pudimos disfrutar de la serie en su totalidad, aunque con unos cambios bastante agudos con respecto al doblaje. 

El manga tuvo igual una carrera accidentada en nuestro país. En su momento fue publicado por la Editorial Vid, esto entre el 2006 y 2007, llegando apenas al supuesto tomo 15. Sin embargo, la crisis de la editorial supuso el fin de la serie y no se pudieron disfrutar los 16 tomos restantes. Irónicamente, también la serie se cortó en el partido de Kainan tal como el anime. 


Argumento: Hanamichi Sakuragi es un joven gamberro que en la secundaria ha sido rechazado por 50 chicas. Deprimido por su último rechazo, debido a que la chica le gustaba un miembro del equipo de baloncesto de su secundaria, le da de topes a todo mundo hasta que se encuentra a Haruko Akagi, una guapa joven que se impresiona de su estatura y musculatura, así animándolo a entrar al equipo de baloncesto de la preparatoria Shohoku. Sakuragi, animado, comienza a practicar pero cuando escucha a Haruko hablar de "Rukawa", el pelirrojo va a buscarlo y resulta que es tan fuerte y alto como él. Ambos tienen una pelea la cual ve Haruko, rechazando a Sakuragi por su comportamiento. Este amargado, sin querer golpea al capitán del equipo, que es ni más ni menos que el hermano de Haruko, y que por venganza, lo reta a un uno contra uno en el gimnasio. 


Comentario personal: 1996 y 1997 fueron los años cumbres del anime en México...al menos en la televisión abierta. En el 96, Tv Azteca estrenó Sailor Moon y Guerreras Mágicas, mientras Televisa reponía una nueva temporada de Dragon Ball (la cual culminaba en el enfrentamiento entre Goku y su abuelo Gohan). Mientras, en el 97, los aztecos contratacaron con Slam Dunk y Captain Tsubasa J. 

Nuevamente fue mi hermano quien me informo sobre la aparición de Slam Dunk en las pantallas. Generalmente las tardes en los canales infantiles habían tenido cierta baja. Televisa ponía sus mejores series en una franja nocturna, que abarcaba entre las 7 y 9 de la noche. En cambio, Tv Azteca prefería invadir los horarios de fin de semana, donde ponían la enésima repetición de Los Caballeros del Zodiaco y se regodeaba con el éxito de Sailor Moon. De forma lamentable, luego de la última repetición de Guerreras Mágicas en el invierno de 1996, ya no la volvieron a pasar de forma completa.

A la par, los canales de paga como ZAZ emitían su propio anime (como la Novicia Rebelde y Robin Hood), pero teniendo aun escasa penetración. Fue cuando mi bro hablo sobre una supuesta serie de baloncesto que había emitido Azteca 7 a las 4 y tanto de la tarde. En ese entonces, ese horario era sagrado para mí, ya que era cuando tomaba una siesta luego de la comida y antes de hacer la tarea de la preparatoria (y me terminaba despertando antes de las seis). Así que luchando contra el sueño, encendimos la televisión y allí estaba, el segundo episodio de la serie, cuando Hanamichi confronta a Akagi en un "duelo de baloncesto".

Lo primero que llamó la atención fue el nivel de comedia y carisma que tenía la serie: Hanamichi buscaba meter una canasta como Dios le daba entender pero el talento y seriedad del jefe Gorila lo paraba en seco. Sin embargo, el ego de Sakuragi no lo dejaba pararse y de una forma u otra logro meter la ansiada canasta, aunque con resultados un tanto funestos. En todo el episodio, tanto mi hermano como un servidor no paramos de reírnos. Aparte, la serie tenía un doblaje curioso. Enseguida reconocimos la voz de Hyoga en el protagonista (Rene García) y aunque sonaba extraño, en realidad el actor sabía darle ese punch que haría al pelirrojo de Shohoku uno de los mejores personajes de todos los tiempos. Aquí es donde comienzan las mejores y mayores virtudes de la serie.

Un problema con el spokon es la limitancia de sus recursos. Generalmente se enfocan en el deporte de una forma u otra, pero dejan otros tópicos fuera de forma grosera. Un fiel ejemplo es la misma serie de Captain Tsubasa, donde vemos a personajes con un gran nivel y partidos que resultan emocionantes. Sin embargo, la comedia, el romance y el drama quedaban en un plano muy limitado, muchas veces solo en servicio de la trama principal. 

En cambio, Slam Dunk sabía combinar todo esto de una forma tan precisa que en un episodio podías verlo todo. Por ejemplo, los capítulos donde el capitán del equipo de Judo reta a Sakuragi por unas fotos de Haruko. Había mucha hilaridad, en especial cuando el susodicho capitán agitaba las fotos, pero luego intercalaba con una buena dosis de acción cuando Hanamichi lo sujetaba del obi y lo azotaba por los aires. Ejemplos como este hay muchos en la serie y por supuesto, había unos mucho más dramáticos (como el ataque al club de baloncesto) u otros de más relax (cuando Haruko sale con los chicos previo al inicio del campeonato).


Y es que para que esto funcione, también los personajes deben tener "ángel". Slam Dunk lo poseía y de sobra. Hanamichi Sakuragi era un tipo presuntuoso y cabeza hueca, pero su forma de ser y reacciones eran de tal forma que le agarrabas cariño (siendo hoy en día uno de los mejores protagonistas de un anime) y los demás ni se diga, teniendo sus propias personalidades y objetivos, Inclusive, este fue el primer anime donde me llegó a agradar más un antagonista, como fue el caso de Sendoh, que pese a no decir mucho, su forma de ser irradiaba puro carisma y talento. Por supuesto, el único prietito en el arroz era el dichoso Rukawa, que me caía como una patada en el hígado (el típico Sasuke de la historia). 

La acción y la animación de las jugadas es otro punto a favor, siendo muy realista. Por supuesto, esto hacía que los partidos también fuesen emocionantes a morir. No puedo negar que el anime llegó a elongarlos a extremos muy parecidos a Dragon Ball. Sin embargo, la mencionada inclusión de elementos como la comedia e inclusive comentarios absurdos, los hacía muy amenos. Un ejemplo es el primer partido que tiene Shohoku, donde en realidad no ocurre mucho pero las tarugadas de Sakuragi y sus peleas con el equipo rival eran para caerse de risa. 

Algo que llamaba muchísimo la atención era el diseño de los personajes, siendo mucho más apegados a la realidad y menos tipo anime (con ojos enormes por ejemplo). Sin embargo, esto no exentaba a que los personajes hicieran muecas cómicas o estilo deforme en situaciones realmente cómicas. A la par, otro detalle es que el autor se inspiró en jugadores y uniformes de la NBA (que en aquel entonces estaba causando furor en el país, y donde Tv Azteca dominaba las transmisiones con su Ráfaga NBA). Claro es el ejemplo de Shohoku, cuyo uniforme es una copia cuasi al carbón de los Chicago Bulls. 

Por cierto, para los que no eran entendidos de la serie, el propio Takehiko Inoue salía en el manga y el anime como un monito llamado Mr. T que se encargaba de decir las reglas del juego (esto con el fin de facilitarnos la lectura). 

Aunque muchos critican el arte del anime y su animación, que es inferior al del manga (algo en lo que estoy bastante de acuerdo), esta producción también tenía sus propios puntos a favor. Lo primero era la música, tanto incidental como en los openings y endings, teniendo auténticas joyas (la melodía, -Tensai Basketman Toujou-, es de las más emblemáticas de la serie). Las canciones de entrada y salida son igual legendarias, pero no solo en su versión original, sino en la doblada, al grado que Adrián Barba, el interprete original del opening, apareció en el medio gracias a los fans. Sin embargo, la canción más emblemática y controvertida es la del primer ending, "Solo a tí mis ojos te ven", de Marisa de Lille. Hoy en día es considerada una joya pero a la par es criticada por muchos por su contenido "machista" (según). Fuera de esto, las canciones del anime tuvieron tal repercusión que sitios de origen taiwanés llegaron a promocionarlas, en especial uno llamado "Salty Fish" y que tenía Real Audio de los mismos (así fue como conseguí las canciones en su momento). 

Un aspecto más a favor fue el doblaje. Hecho por Intertrack, los primeros 52 episodios se hicieron emblemáticos con tantas voces que entonces estaban descollando (Rene García, Mario Castañeda, Yamil Atala, Jesús Barrero, Luis Daniel Ramírez, etc.), aun pese a que a veces se repetían con diferentes personajes. El problema vino con la segunda tanda de episodios, donde personajes clave fueron sustituidos por otros y aunque lo hicieron bien, ya uno tenía bien identificadas dichas voces y por ello resultó un tanto brusco el cambio, amén de que el sonido de la serie se escuchaba muy mal por momentos. 

Aunque el anime como el manga pudieran ser cuasi perfectos con esto que hablamos, en realidad sus finales es uno de sus puntos en contra. En el caso de la animación, el hecho de que solo adaptaran los primeros 22 tomos, pego muy duro, ya que la mejor parte del manga era la parte correspondiente al torneo nacional. 

En el caso del manga, muchos se quejaron de que Inoue-san dejase un final bastante abierto y con cierto sentimiento agridulce. Sí, Shohoku logra vencer al todopoderoso Sannoh, pero pierden la final debido a que terminan muy fatigados por el partido. Aparte, luego sabemos que Hanamichi esta en rehabilitación por la lesión de la espalda y que aunque Haruko esta a su lado, tampoco podemos intuir sí terminan juntos (aunque el pelirrojo se le declara abiertamente a la joven durante el partido). Esta forma de terminar las cosas ha provocado que los fans le pidan a la Toei que anime el resto de los partidos y al propio Inoue que continué la historia (aunque según en palabras del autor, Slam Dunk ya esta terminada).

Aquí es donde viene la parte medular de mi comentario en la introducción. Aunque Slam Dunk tiene muchísimos puntos a favor, también el momento en que fue transmitida fue el perfecto. La prueba esta en que el momento que logré ver la serie completa (gracias al fansub), los últimos episodios no me produjeron mayor emoción, al menos no tanto como los primeros. Sí, pudo haber influido el doblaje o la calidad de las grabaciones, pero no fue así. El partido entre Ryonan y Shohoku es emocionante, pero hasta allí. 

Una de las cosas que atribuyo a que haya pasado ese enfriamiento, es que ya para cuando vi la serie (entre el 2006 y 2007), ya había disfrutado otras y esto igual me permitió ver las cosas con mayor frialdad. Esto fenómeno lo he venido comprobando en los últimos años, donde la cantidad de anime que veo es menor, donde prefiero más la calidad y la originalidad. Por supuesto, no puedo negar la originalidad de Slam Dunk y que tal vez sentó bases para futuras series (como Kuroko no Basuke), pero ya su trama, al menos en la parte faltante del anime, resultaba insuficiente y ya con poco punch. Lo genial hubiese sido adaptar la última parte del manga, pero parece que los fans nos tendremos que conformar con lo que tenemos. 


En conclusión, "Slam Dunk" es una serie estupenda, que conjunta no solo lo mejor del spokon, sino también de comedia, romance, drama, acción, partidos emocionantes, protagonistas y secundarios muy carismáticos, como un diseño y arte que no solo es original, sino muy bien hecho. Aunque el axis de la historia sea muy sencillo (ser el mejor y que Shohoku gane el campeonato), lo de alrededor compensa también esto que no necesita de más. 

Por lo tanto, es altamente recomendable y pese a que uno le guste el spokon, esta serie rompe paradigmas y llega a ser divertida para todos (un ejemplo de esto es mi esposa, que pese a que no le gustan los deportes, veía Slam Dunk sin problemas). 

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Saludos a mi propia Haruko :3, así a quienes gustan de este tipo de series. 

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