miércoles, 4 de febrero de 2015

Starship Troopers: la gran novela de Robert A. Heinlein



Si alguien hoy en día menciona o escucha “Starship Troopers”, inmediatamente lo asociará con la película que hizo el gran Paul Verhoeven en 1997. Pero muchos desconocerán que este filme está basado en una exitosa novela de los años sesentas, escrita por un grande de la ciencia ficción, el norteamericano Robert A. Heinlein.

Un servidor paso por lo mismo hasta hace pocos años y es que cuando me toco ver la película en su momento, pensé que era una genialidad. Aun hoy en día, pese a lo escueto del guión, las actuaciones chatas o los efectos especiales ya un tanto desfasados, me sigue encantando. No solo por las escenas de acción, sino por algunos diálogos estupendos que se avientan los protagonistas, en especial cuando se habla de la ciudadanía, el servicio militar y las razones por las cuales uno pelea en una guerra.

Por ello, me costó muchísimo adentrarme en el libro que inspiro dicha película. Ya había leído que los dos productos tenían muy pocas cosas en común y que la obra escrita era bastante más pesada, llena de descripciones y de referencias. Para colmo, cuando traté de buscar el libro, al menos en el país, resulta que llevaba ya años sin ser editado. La única forma era conseguirlo por libro electrónico o en alguna librería de segunda mano.

Tuvo que venir el podcast de la “Órbita de Endor” para que me animase a leerlo. El coronel Kurtz hizo una gran monografía del libro, aunque nuevamente, echando la advertencia de que este era muuuy diferente a la película, que era ciencia ficción pura y dura, y que las escenas de acción eran contadísimas. Así que no tardé en descargármelo en pdf y luego ir a alguna papelería a imprimirlo.

El detalle es que cuando quise hacer esto último, vino la crisis y tuve que dejar este tipo de “pasatiempos” para después. En alguna ocasión trate de leerlo en pdf directo a la computadora, pero jamás he podido concentrarme demasiado cuando frente a la misma. Tiendo a leer artículos, jugar con los emuladores, escribir un poco, hacer las reseñas del blog, ver anime, etc. Etc. Léase, todo, menos a lo que iba. Por suerte, hace unos pocos días, por unas cuestiones laborales, me quede con una PC que no tenía internet y aparte con un montón de tiempo libre (de manera relativa). Así que mientras estaba checando la USB o veía si dormitaba un rato en la silla, me tope con el pdf y comencé a leerlo lentamente. Digo, dedicarle una hora y luego echarme un “coyote”, como decía mi padre (ventajas de mi carrera, que me enseño a dormir donde sea y como sea).

Cuál sería mi sorpresa al ver que luego de 3 horas (con las habituales interrupciones), ya llevaba la mitad del libro y estaba fascinado con el mismo. En dos días, luego de 6 horas, logre chutármelo y me dejo con un muy buen sabor de boca. Por lo tanto, la siguiente entrada, va dedicada a una de las novelas emblemas de la ciencia ficción: Starship Troopers.


Antes de dar mi crítica a la novela, vamos a dar una breve semblanza de su autor.

Robert Anson Heinlein nació un 7 de julio de 1907. Siendo uno de los hijos de en medio de una familia de 7 hermanos, aunque vivió sus primeros años en Butler, condado de Bates en Missouri, su familia no tardo en mudarse a Kansas City donde curso los años de escuela restantes. Desde pequeño demostró ser bastante listo, ya que a los 4 años aprendió a jugar ajedrez, gracias a su abuelo. A los 17 años, fue admitido en la prestigiosa Academia Naval de Annapolis, donde se graduó como Ingeniero mecánico. Hizo practicas en el primer portaaviones de la Marina gringa, el USS Lexington y durante ese tiempo tuvo su primer matrimonio, el cual duró solamente un año.

Lamentablemente, para 1934, fue licenciado de la Marina, debido a que no pudo pasar los tests médicos, por una tuberculosis que padeció en aquellos tiempos. De esta fecha, a 1939, viviendo con una exigua pensión del ejército y casado nuevamente, se dedico a hacer un montón de cosas, incluyendo la carrera de escritor. Envió sus primeros trabajos a una renombrada revista de ciencia ficción para 1939 y fue durante estos dos años, que comenzó a ser reconocido en el campo. Sin embargo, a raíz de la Segunda Guerra Mundial, decide entrar al servicio. Nuevamente es rechazado por su condición y se vuelve ingeniero civil, pero sirviendo en una fábrica que surtía de materiales al Ejército. Tan pronto acaba la guerra, Heinlein vuelve a las andadas en la escritura, por lo cual, luego de varios intentos, finalmente acaba escribiendo para el Saturday Evening Post, una prestigiosa revista de aquellos años. El autor se enfrascó en una serie de libros juveniles, pero la ruptura de su segundo matrimonio lo deprimió un tanto (su entonces pareja era alcohólica), hasta que conoció a su tercera esposa, la cual le duraría toda la vida y que aparte sería una gran colaboradora en sus trabajos.

El hombre en sus siguientes años, ganaría al menos 4 premios Hugo, tendría reconocimientos de importancia y llegaría a ser el autor de ciencia ficción preferido entre los gringos, superando inclusive a Asimov y C. Clarke. Entre sus otras obras más exitosas, están “La Luna es una cruel amante”, “Forastero en Tierra extraña”, “estrella doble” y por supuesto, “Starship Troopers”.



Lamentablemente, para los años setenta, Heinlein acarraría problemas de salud importantes, inclusive una peritonitis en 1972 que casi le costaría la vida. Aunque continuo escribiendo, ya no sería el mismo de antes y finalmente, fallecería el 8 de mayo de 1988. Sus cenizas, se esparcirían en el Océano Pacífico a bordo de un buque de la armada.

Con este extracto, uno puede darse una ligera idea de las intenciones con las cuales fue escrito “Starship Troopers”. El susodicho sería publicado mediante entregas en The Magazine of Fantasy & Science Fiction, entre octubre y diciembre de 1959. Justo a finales de aquel año, se editaría en formato de libro. El libro fue bien recibido por la crítica especializada, al grado que en 1960 gano el premio Hugo. Sin embargo, muchos lectores comenzarían una serie de cuestionamientos y críticas sumamente feroces hacia ciertos temas que trata el libro, al grado que 20 años después, el propio Heinlein diría que muchas cartas de sus lectores, eran agrias replicas a Starship Troopers.

¿De qué va el libro? En un futuro no tan lejano, la humanidad se ha constituido en una suerte de Federación interplanetaria. Los gobiernos antiguos han sido abolidos y el estado, de corte militar, es el rector de la vida diaria. El argumento se enfoca en las aventuras de John Rico, un estudiante de preparatoria que decide hacerse ciudadano, mediante el acceso a la academia militar. Debido a su rendimiento, entra a la Infantería Móvil, donde a través de su entrenamiento, comienza a cuestionar y analizar varios de las paradigmas que han formado a la dichosa Federación: el sufragio, la valentía cívica, el castigo hacia los criminales, así el mismo servicio militar. Todo esto adosado en medio de una guerra que tiene la civilización humana contra un grupo de extraterrestres que son llamados “Chinches”.

El argumento se puede dividir en las siguientes subtramas: las dudas de Rico si entrar o no al Ejército. Luego su estadía durante la Infantería Móvil. Su graduación y luego lucha que tiene en el planeta Klendathu, su alistamiento en la nave Rodger Young, luego su decisión de convertirse en oficial y finalmente su estadía durante la escuela de oficiales, para ser asignado como teniente de la Infantería Móvil en la dichosa Rodger Young.
Lo primero que tengo que decir del libro, es la visión particular con la cual está impregnado y lo que ha motivado hasta hoy en día, las críticas más vehementes contra el mismo. Heinlein, a través de su protagonista, muestra sus ideas de cómo sería un mundo utópico: con alto crecimiento y nula delincuencia. Para esto, el autor se vale de varios cambios de paradigma que ocurrieron en un mundo cercano al nuestro y donde el ser humano tuvo que afianzarse de varios valores que se podrían tachar de ultraderechistas a fascistas: primero, el estado es lo más importante y para accesar a él, debes convertirte en ciudadano. ¿Y cómo hacerlo? Mediante el servicio militar. Aquí el autor critica la pobreza de las libertades civiles y como la sociedad no militar ha llevado al fracaso que inclusive vemos actualmente. Otro punto es que exalta el servicio militar sobre todas las cosas, en base a que solamente el sudor y la sangre pueden hacer que uno valore lo que tiene enfrente.  En base a lo anterior, también critica de manera vehemente la delincuencia en nuestros tiempos y como esta ha ido progresando, en base a una visión laxa y hasta patética de la educación, no solamente a los hijos, sino a los otros pares.

Aunque el libro me gustó y mucho, no puedo negar estos 3 puntos de importancia. Sí, Heinlein hace una exaltación enorme del militarismo, también es sumamente duro con la sicopatía y como esta es originada por la sociedad, no tanto por una cuestión genética y también que la ciudadanía es una obligación, más que un derecho. Siendo objetivos, este tipo de visión la comparten muchos conservadores y gente de ultraderecha, inclusive con cierta tendencia fascista. Sin embargo, no podemos ser tan duros con el pobre autor. Él vivió en una época donde este tipo de cuestiones no eran discutidas y al contrario, daban resultados. Aunque hoy en día se aboga por una mayor libertad en todos sentidos, he visto con tristeza que muchas de las teorías absolutistas del autor, serían el remedio de muchos males. Mi profesión me ha permitido ver que el excesivo consentimiento a los derechos, la permisividad y la falta de un trabajo digno, hace que la gente no aprecie lo que tiene en sus manos. Se podría decir, que la situación que viví estos días, es como si fuese el protagonista, dentro de la Academia Militar (por lo cual me impacto de sobremanera) e inclusive el autor lo dice, mediante el coronel Dubois: “si usted no ha luchado por ganar algo, no se sentirá a gusto. En cambio, si pelea por ello, lo tendrá siempre presente”.

Y aquí es donde difiero con la mayoría de los críticos “hippies” de este libro, que cuando ven un estado autoritario, militarista y bastante duro, sacan las garras. Si se han detenido a leer cuidadosamente, el autor explica el “por qué” de todo. Lo hace con tal puntualidad, que a un servidor, estuvo a punto de convencerlo (aunque no estoy de acuerdo con muchas ideas, en especial con la crítica que hace al “valor” y no económico, sino la apreciación de las cosas. Ese valor es un concepto bastante derechista y hace ver a las personas egoístas, aunque no voy a negar que no está muy alejado de la realidad) de irse a la academia más próxima y proclamar mil odas a mi unidad y al estado. Esto fue lo que me encanto del libro, porque Heinlein es un autor de ciencia ficción dura. Sin embargo, con sus comentarios y argumentos hace posible ese mundo de una manera muy fidedigna. Si a eso agregamos una prosa ligera, basada más en los diálogos que en unas contextualizaciones enormes y sosas, el libro realmente es divertido y muy ameno.

Aparte, el autor sabe alternar momentos de acción, con situaciones altamente militares, con otras que nos dedica a explicar cómo se conformo el mundo donde vive Rico y compañía. El protagonista tiene su carisma, pero lo sorprendente del mismo, es la evolución que va experimentando. Pasa de ser un civil preparatoriano común y corriente, que crítica y cuestiona severamente el mundo que le rodea, a ser un oficial de la Infantería Móvil, bien adoctrinado, pero sobre todo, enamorado de su trabajo. La transformación no es gratis, uno mismo la va experimentando con él. Pasas de odiar el horrendo sistema militar a amarlo en cierto modo. Claro, a otros más anarquistas no les pegara, pero en mi situación, demuestra, que pese a que todo mundo me tacha de “contreras”, en el fondo adoro un tanto la disciplina y el mando.



En conclusión, Starship Troopers es un libro ameno, divertido en cierta manera, muy instructivo y que sabe impregnarte de tal manera que terminas metido dentro de ese mundo, de una manera u otra. Sin embargo, recomiendo que sea leído de manera abierta. Si vas con la idea de contradecirlo o de sentirte ofendido por las cuestiones que trata el autor, lógico, saldrás despotricando contra él. Pero si te detienes a leerlo cuidadosamente, verás que muchas de las críticas del autor tienen su razón de ser. Y es tal vez allí donde radica un tanto “lo pesado” del mismo. Hay que saber algo de historia, así de política como de economía para entenderlo, así comprenderlo, pero sin pasarte de tueste, porque inclusive Heinlein hace una crítica severa a Marx, pero lo hace desde un punto de vista más civil y campirano, cuando la teoría comunista del barbón (como le dice Heinlein en el libro), es mucho más amplia y tiene connotaciones no solo de billete, sino también políticas y de filosofía. En fin, tienes que tener cierto bagaje, ya que sin este, la obra puede hacerte adorar lo que está allí o de plano sentirte ofendido, en especial con otro “tópico” que trata y es la evolución. Heinlein se apega estrictamente a esta y ve a los seres humanos en la cúspide de la misma, llegando a relegar a otras especies (como las Chinches o los huesudos) a papeles de risa. Razón tal vez por la cual también le llovieron muchas críticas por racista o sexista (aunque ojo, las mujeres tienen un papel preponderante, aunque de repente el autor se pase con sus comentarios de “si no has visto una mujer pasar frente a ti y sentirte atraído, es que no eres humano”).

En definitiva, “Starship Troopers”, es un libro altamente recomendable. Se lee fácil, por su narrativa, aunque como dijo el coronel Kurtz, es necesario echarle un par de leídas a los momentos donde los personajes se tornan filosóficos. La acción es poca, comparada a la película, pero esta no importa cuando ves el entrenamiento de Rico, así la transformación que va sufriendo para convertirse en un oficial de primera línea. Aquí los personajes no son tan carismáticos, pero las situaciones, así momentos que van pasando, el autor los hace brillar de manera formidable.
Es un relato harto interesante, harto emocionante, harto instructivo. Y debo decir, a mi opinión personal, que es de lo mejor que he leído en los últimos meses.

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Saludos a mi mujer ^^, así a quienes gustan de este tipo de libros.

lunes, 2 de febrero de 2015

Angelic Layer: un manga shonen de las CLAMP



Pese a que Angelic Layer se considera una de las obras menores del grupo CLAMP, tanto en extensión como por el recuerdo que le tienen los fans, en mi caso, represento un antes y después especialmente en el ámbito emocional. Aunque hoy en día, la serie que involucra el manga y anime, me trae buenos recuerdos, en su momento no fue tanto así y cada vez que veía o escucha el opening o ending, un saborcillo amargo me venía a la boca.

Pero bueno, en este caso, hablaremos un tanto de la misma (en la sección de mangas), no tanto por su trascendencia, sino por mero gusto. Curiosamente, Angelic Layer tuvo presencia en nuestro país en este formato y aunque su popularidad no fue tanta, su corta duración permitió a más de un fan conocer de la misma. Aparte, en Japón tuvo un éxito importante, al grado que se hizo una serie animada de la misma y de la cual, espero hablar en una entrada próxima.

Angelic Layer (機動天使エンジェリックレイヤー Kidou Tenshi Engerikku Reiyā?) es un manga escrito e ilustrado por CLAMP, publicado en Japón por Kadokawa Shoten

El manga fue adaptado en una serie de anime producida por BONES que se emitió en TV Tokyo el 1 de abril del 2001 hasta el 23 de septiembre del 2001 constando de 26 episodios.


Angelic Layer, en manga, vio la luz en la revista Shonen Ace de la Editorial Kadokawa, en julio de 1999 y se extendió por dos años, hasta que finalizo en octubre del 2001, teniendo 5 tomos recopilatorios. El manga tuvo una buena recepción, especialmente por el tipo (siendo una serie shonen, con ciertas salpicaduras de shoujo) y porque se considera una “precuela”, del exitoso manga “Chobits”, ambos dibujados y guionizados por el grupo CLAMP.

Con esta serie y la mencionada Chobits, las CLAMP comenzaron a variar de manera drástica su dibujo y también los guiones, pasando de series netamente shoujo a mostrarnos algo mucho más complejo o mixto. Amén de que Mokona Apapa, debido a problemas físicos, comenzó a delegar más sus responsabilidades en Satsuki Igarashi, que entonces solo se encargaba de dirigir el grupo y que apoyaba a la propia Apapa en las cuestiones de trazo.

Como sea, Angelic Layer cosechó buenos éxitos y eso permitió que en la temporada de primavera del 2001, en abril, se estrenara el anime, por parte del estudio BONES, que duro 26 episodios y que termino en septiembre del 2001. Debido a esto, el final de ambas obras diferiría en algunos puntos, los cuales trataré más adelante.

El argumento tiene su encanto: Misaki Suzuhara es una chica proveniente del interior de Japón y ha sido educada por sus abuelos. Por lo tanto, sus modales y forma de referirse a los demás, la hace ser una chica adorable y bien educada. Debido a los problemas de salud de sus abuelos, decide mudarse a la urbe, donde se hospedará con su tía, hermana de su desaparecida madre (en al anime, la señora tuvo que irse por una esclerosis múltiple, mientras en el manga, su enfermedad no era tan grave, pero se involucró tanto con un programa novedoso que dejo de lado a su hija. Seh, extraña excusa). En el camino, lógico, se pierde y en una de las enormes pantallas, ve una pelea sensacional entre dos muñecas robóticas de última generación, llamadas “angelic layers”. Mientras esto sucede, un acosador, léase, Icchan, la ve de reojo y al notar su fascinación por ese mundillo, la lleva a una tienda para que compre todo lo necesario para tener su propia muñeca. Ya luego de varias peripecias, llega a casa de su tía y comienza a personalizar su muñeca, llamándola Hikaru. Posteriormente, gracias a sus amigos del Instituto Eriol (¿?) donde va Misaki, esta comienza a interesarse más en ese mundo al grado de participar en el torneo nacional de Angelic Layer, el cual aparte le permitirá volver a ver a su madre.

Como ven, el manga, pese a sus trazos bonitos y peculiares, es meramente un shonen. Misaki es la protagonista que debe vencer rivales más poderosos, no solo en base a las habilidades de su muñeca (la cual tiene un parecido asombroso con Hikaru de Rayearth), sino también con el uso de la inteligencia e ir conociendo los puntos débiles de sus rivales. Por supuesto, Misaki se revela como un talento “en bruto”, no porque saque algún poder en especial, sino por la capacidad de mimetizarse con lo de alrededor y adoptar técnicas o poderes de sus competidoras, para usarlos con las que posteriormente se enfrentará. Por supuesto, al ser un shonen, los rivales son harto carismáticos y tienen su carisma. Va desde la “mejor” amiga que tiene un Angelic Layer bastante poderoso (y muy nipon), hasta aquellos que oscilan entre lo tierno y atractivo, hasta ser un dolor de cabeza, por tener un poder en especial o una habilidad casi sobrehumana. Por supuesto, se hace ver que la madre de Misaki es el “boss” final y que aparte tiene un “subjefe”, encarnado en el simpático hermano de Icchan (y que resulta ser el desarrollador de toda esta tecnología), llamado Oujiro. Este personaje se convierte en el rival, pero a la vez amigo de la misma protagonista.

Si a esto agregamos a los secundarios, no combatientes, como Kotaro y Tamayo, mejores amigos desde la infancia y que luego se vuelven el principal apoyo de Misaki, hacen que el manga sea bastante entretenido. Un punto a favor de esta obra es su sencillez (pese a tener un trazo elaborado y unas batallas espectaculares), ya que no busca enseñarnos algo ni que nos cortemos las venas por alguna situación dramática. Las CLAMP hacen una obra amena, divertida, de mucha acción y batallas, muuuuyshonen, lo cual se agradece y provoca que los 5 tomos se vayan volando mientras uno los está leyendo.

Ahora, el manga es reconocido entre los fans de las CLAMP por dos detalles ya mencionados: el primero es que una serie “precuela” de Chobits. Icchan resulta ser el creador de Chii (y su gemela), mientras que Kaede, una de las participantes del torneo, es la hermana mayor de Minoru, uno de los personajes secundarios del mencionado manga. También, las autoras recurrieron a reciclar viejos diseños y utilizarlos, como el caso de Hikaru de Guerreras Mágicas, Kamui de X o Tomoyo de Sakura Card Captor. También se hace mención a nombres de otros personajes, como el caso de Eriol o de la deformación del nombre Tomoyo a Tamayo. Aparte, la tienda Piffle Princess (donde Misaki compra a Hikaru), es una tienda recurrente en varias obras de CLAMP, como en Sakura Card Captor o Tsubasa Chronicles. Posteriormente, muchos elementos de Angelic Layer, también pasarían a otros mangas, en especial a Kobato.

Ahora ¿Por qué el manga tiene una connotación especial para un servidor? La razón se remonta a las emisiones de Card Captor Sakura. Sabemos que esta serie la rompió en su momento y que muy popular, no solo en el sexo masculino, sino sobre todo en el femenino. Aunque había escuchado de la serie, gracias a las amigas y a la novia que tenía en aquel tiempo, fue cuando llego el 2003, cuando por una pareja, conocí la serie en formato anime. Claro, hablamos del auge de la piratería. No voy a meterme en un dilema moral ahora, pero debo decir que en aquellos tiempos, no la apoyaba en absoluto. Me parecía insulso comprar CD o DVD en bolsitas o cajitas improvisadas. Esperaba con cierta esperanza y fe que algún día vería esos animes en TV. Claro, ahora las generaciones actuales y también varias de las antiguas como la de un servidor, pueden surtirse de buenas opciones que hay en el mercado, como el streaming o comprar en tiendas que ya comienzan a especializarse en el anime. Inclusive, pueden pregonan a los 4 vientos, que compremos anime legal y que apoyemos la industria.

Pero seamos honestos. En aquellos tiempos, si tenías que recurrir a la piratería de un modo u otro. No podías esperar a que los canales, sea privados o abiertos, emitieran algo del anime que se veía en Japón. Para colmo, algo que alimento mis reservas, en especial con este manga y anime, fue que hubo un rumor muy fuerte de que el anime había sido doblado en México y que está próximo a emitirse. Una total mentira. Finalmente, gracias a la insistencia de mí entonces pareja, compré los DVD pirata y allí cambio todo. Desde entonces, sí, compro anime cuando puedo, pero me apoyo más en los fansubs para ver los animes más actuales.

Por suerte, el manga si fue algo que compré por la vía legal, ya que Editorial VID decidió traerlo a México, en el año 2005, de manera íntegra, conteniendo aparte varios omakes, o historias cortas, protagonizadas por Ogata, el asistente de Icchan o la misma Misaki, esto en los tomos 3 y 4. Actualmente y de forma lamentablemente, el manga no está en mis manos, ya que lo termine regalando por motivos cursis (lo cual no recomiendo, ya que uno puede arrepentirse). Sin embargo, en el momento que lo leí, me pareció harto divertido y entretenido, como ya he comentado, aunque para esos lares, el anime lo había visto y vi algunos detalles curiosos.

Para empezar, el manga y anime difieren en el final y en cierta trama. Mientras el manga es meramente un relato de acción, el anime tiene un tanto más de drama (aparte de incluir dos personajes nuevos) y se enfoca en la relación entre Misaki y su madre. Otro detalle curiosísimo y que me agrado a la vez, fue la diferencia de parejas. En el anime, Kotaro y Tamayo se vuelven pareja (lo cual se va insinuando levemente) y la sorpresa es que Misaki y Oujiro comienzan a salir (lo cual si había cierto “pegue”, pero muuuy leve). En el manga, es al revés: la relación de Kotaro y Misaki se va desarrollando lentamente y alcanza su cénit en el tomo 4, donde hay una fuerte atracción entre los dos, mientras Oujiro es técnicamente un cero a la izquierda. Sin embargo, oh sorpresa, en el epílogo, resulta que Tamayo y él se hicieron novios, a raíz de un encuentro que tuvieron en el estadio donde peleaban las muñecas. Esta pareja si me saco de onda, pero a la vez me pareció muy original y hasta en su momento, pensé en varios fics para explicar cómo se hicieron novios.

En conclusión, “Angelic Layer” es una serie divertida, amena, pero sobre todo, sobria y sencilla. Luego del terrible trauma que las CLAMP me hicieron pasar con Chobits o X, necesitaba algo más fresco y tranquilo, lo cual vino a recaer en este manga. Es bastante recomendable para quienes han empezado en el negocio del manga y una buena apuesta para empaparse del universo CLAMP que luego irían popularizando con Tsubasa Cronicles. En México, pese a la extinción de Editorial VID, aun se puede conseguir en tiendas especializadas o en los famosos estanquillos que hay en las diferentes frikie-plazas de la City o del país. Un servidor espera conseguirla nuevamente (cuando la situación económica mejore) y así mostrarle uno de los mejores mangas que ha pasado por el país.

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Saludos a mi princesa :3, así a quienes gustan de este tipo de mangas.

domingo, 1 de febrero de 2015

Umi ga Kikoeru: un producto atípico de la casa Ghibli.



Aprovechando ciertos huecos que tengo ahora por cuestiones de trabajo, me he enfocado en continuar y terminar varias series, así películas que había descargado hace tiempo y tenía guardadas en el baúl. Me gustaría seguir escribiendo, pero debido a las circunstancias actuales, no he podido hacerlo y por ello voy retrasado en los tiempos. No obstante, no he querido amargarme (no demasiado) y mejor he seguido terminando mis pendientes.

Uno de estos, fue ponerme al tiro con algunas producciones del estudio Ghibli. Ya en una entrada anterior había hablado de otra película, “La Colina de las Amapolas” y que me dejo un grato sabor de boca (así también a mi esposa). Así que comencé a ver que otra película del estudio no había tenido el honor de disfrutar. Cierto que aún no he visto en su totalidad la “Guerra de los Mapaches” o “Mis vecinos los Yamada”, pero decidí empezar por productos un poco más crípticos. Claro, “Cuentos de Terramar” por allí anda, sin embargo me enfoqué en una película inédita, al menos para la mayor parte del continente americano, y es “OceanWaves” o “Puedo escuchar el mar”, la única producción del estudio Ghibli para televisión.


Antecedentes: para 1993, el estudio Ghibli ya era un referente importante en Japón. Luego del éxito rotundo de Totoro y de la Tumba de las Luciérnagas, las cabezas y genios, Isao Takahata y Hayao Miyazaki decidieron emprender otro camino y fue cumplir un pedido de una cadena televisiva, el cual consistía en producir una película de corta duración y que fuese emitida por la caja idiota. Takahata y Miyazaki decidieron hacerse a un lado y dejar que las promesas jóvenes del estudio, no solo se encargaran de la dirección, sino también de la producción y animación. El peso de la dirección recayó sobre un jovenazoTomomiMochizuki.
Este, aun con 34 años en aquel entonces, ya había hecho algunos proyectos, como ser el encargado de la animación de la primera temporada de Ranma o de una película de la legendaria serie, Kimagure Orange Road. Posteriormente haría los ovas de DirtyPair y una de las temporadas del renombrado anime, CodeGeass.
El argumento de la película se basó en una novela de la autora japonesa, SaekoHimuro. La adaptación de dicho libro fue tan bien hecha, que cuando la película salió, eso disparo las ventas de la novela y le permitió a la autora hacer una continuación. Lamentablemente, Himuro-san fallecería en el 2006, víctima del cáncer.
Finalmente, la película se estrenaría el 5 de mayo de 1993, con una duración de 69 minutos. Las críticas de los fans y prensa especializada fueron buenas, sin embargo, la venta posterior de la película no resulto taaan buena y eso provocó que el estudio Ghibli tuviese perdidas. La razón aparte es que la producción de la misma fue bastante alta, casi como si estuviesen haciendo una película para cine.
Argumento: Taku Morisaki es un estudiante de preparatoria en la pequeña ciudad de Kochi. Vive su vida de manera tranquila y pragmática. En esas, se hace amigo de YutakaMatsuno, el cual se vuelve delegado de la clase. Gracias a eso, este último conoce a una recién llegada de Tokio, Rikako, que al principio se ve como una chica inteligente, linda y atractiva, lo cual despierta tanto fascinación como envidia en la escuela y en Kochi. Durante un viaje a Hawái, Rikako le pide dinero prestado a Taku supuestamente porque perdió el suyo. Sin embargo, luego se entera de que la susodicha lo estafo y que uso el dinero para regresar a Tokio y volver con su padre, el cual se ha divorciado recientemente de la madre de Rikako. Durante la travesía, Taku va conociendo más de Rikako, que se revela como una tsundere a la décima potencia: tímida, mal geniada, insegura y bastante borde, a la par que trata de conciliar las cosas con su mejor amigo, que también se ha enamorado de la chica.
Historia: esta película se sale totalmente del espectro que había y ha manejado el estudio Ghibli hasta la fecha. No solo por la propuesta de ser una película para televisión, sino que muchos elementos típicos que adornan otras producciones del estudio, no se encuentran aquí (el amor por la naturaleza, personajes fantásticos, una moraleja metida por debajo del agua, etc. Etc.). La película es una adaptación sencilla de la novela original y solo narra el triángulo amoroso de 3 preparatorianos. Por eso, a muchos que se topen (como un servidor) con dicha película, les parecerá extraño. Sin embargo, se nota la marca del estudio, ya que pese a que tiene un inicio un tanto lento, la cosa mejora extraordinariamente a partir del minuto 15 y de allí nos encarrilla a una suerte de situaciones y personajes harto complejos. El director le pega un ritmo estupendo y aunque el final pueda resultar muy japo, me gusto y mucho. La sencillez de la trama, la forma de contarnos las cosas y describirnos las reacciones de cada personaje, le da mucho carisma a la producción y resulta por momentos divertida y otras te sacará uno que otro coraje, en especial por cierto personaje.
Personajes: el punto más fuerte de la película. Aunque por momentos nos puedan resultar muy prototípicos, en realidad la complejidad de los tres protagonistas es muy diferente: Taku es, pese a ser el principal, quien nos pone en retrospectiva y es la visión del espectador. Es un personaje templado, muy pragmático y eso viene a revolucionar la vida de los otros personajes. Rikako aquí podría ser la prota/villana, ya que oscila entre una personalidad amable, linda y afectuosa, a ser un personaje muuuuy borde, insegura y aparte con un genio de la patada. Por momentos tuve ganas de agarrarla a guamazos y es que era desesperante, por momentos superficial y vana. Sin embargo, en eso radica la fortaleza de la película, donde llegas realmente a detestar un personaje, pero a la vez entiendes porque está haciendo eso. No se recurre a las tomas retrospectivas ni nada, solo mediante insinuaciones vemos el pasado de cada personaje y como es que llego a tal lugar. Tal vez el personaje más débilmente estructurado es Matsuno, pero es por su poca aparición en escena y también porque es medio insoportable por su fijación hacia Rikako. Por suerte, al final, se redime y de buena manera.
Animación y diseño:algunos movimientos, reacciones y claro, el diseño de los personajes, es demasiado Ghibli. Aunque la producción estuvo a cargo de las promesas jóvenes del estudio, es obvio que tiene su sello y las facciones son harto características. Sin embargo, parece que el director tiene algunas improntas del estudio y esto se ve en algunas producciones anteriores, como la primera temporada de Ranma (muchos planos de los personajes eran muy similares a la de dicha serie animada). Como sea, también me gusto la ambientación de la película, la cual parece ser en los años ochenta, tanto por la ausencia de aparatos electrónicos complejos como por la ropa así el diseño de Tokio y de Koichi.
Música:JoeHisashi no estuvo en los controles, pero ShigeruNagata hace un trabajo aceptable y aunque no vemos algún leitmotiv característico, la banda sonora es acorde a la película, sin desgraciar pero tampoco ensalzar algún momento importante.
Distribución mundial: he aquí un tema que quise retomar aparte. Muchos saben que en un tiempo, Ghibli tuvo contactos de distribución mundiales, mediante la empresa Buenavista, que es un apéndice de Disney. Sin embargo, cuando está “mutilo” a Nausica, Don Hayao los mando a volar y decidió que sus películas fueran distribuidas por su cuenta (claro, hace unos años a la fecha, Miyazaki volvió a tener relaciones cordiales con Buenavista y Disney). Por lo tanto, la aparición de las películas de Miyazaki, en aquellos años, fue muy variable. En México, aunque gracias al canal HBO, pudimos disfrutar Totoro, PorcoRosso o la Tumba de las Luciérnagas (que esta también fue emitida en la señal gringa de Cartoon Network), la primera película que se vendió del estudio Ghibli y en formato VHS, fue Kiki, entregas a domicilio (y la cual, gracias a mi hermano, tengo una copia). Con el éxito de “El viaje de Chihiro”, las cosas cambiaron y las pelis del estudio comenzaron a aparecer de manera gradual (Chihiro, El castillo Vagabundo, etc.). Ahora en el mercado, disponemos de “packs” o de películas en solitario, del estudio Ghibli. Sin embargo, hay algunas que aún permanecen inéditas en nuestro país y esta es una de ellas. Aunque se emitió en 1993 en su país natal, no fue hasta el 2008, cuando España logró conseguir los derechos de la misma y sacarla en formato DVD, así con su propio doblaje. Posteriormente, otros países de la mancomunidad europea como Suiza y Alemania también la emitieron, pero solo subtitulada. Ya a Gran Bretaña le tocó el honor de “doblarla” en inglés y también tener su distribución en su territorio. Hasta hace unos cuatro años, la película no había tenido presencia en América, pero en un festival de cine de Nueva York, fue emitida de manera subtitulada y limitada. Por lo tanto, para conseguirla, tuve que recurrir a la poco noble pero fructífera tarea de descargarla. Por lo consiguiente, no tiene doblaje latino y no puedo hacer crítica del mismo. Otro detalle es que debido a esto, la película oscila entre su nombre oficial (“OceanWaves”) y el dado por los fans (“Puedo escuchar el mar”), aunque este último, descalificado por el estudio.


A título personal: Aunque “Puedo escuchar el mar” se sale del contexto general de Ghibli, es una película que tiene su sello y aparte es entretenida. No tiene escenas de acción ni tampoco de trama importante. Es una historia cotidiana, la narración de un triángulo amoroso y como este se va desenvolviendo. Todo reside en la fortaleza de sus personajes y te llegas a compenetrar con ellos. Como dije, me tocó verla de jalón hace unos cuantos días y aunque el inicio me costó, el resto se va como agua y de manera muy divertida.

En conclusión, “OceanWaves” es una buena película de Ghibli. Claro, no será de las mejores, pero si llega a superar a algunas que tienen producción “más” potente y aparte de que cierra estupenda un ciclo, sin esperar a que haya realmente una continuación. Recomendable, no solo para los fans del estudio, sino también para los que gustan del anime en general.

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Saludos a mi mujer :3 que adoro, así a quienes gustan de este tipo de producciones.