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viernes, 30 de enero de 2015

Cinderella man: algo de boxeo para echar el ánimo por delante



Las películas de boxeo me emocionan hasta la médula. No solo por el gustillo que me dejo mi padre al respecto desde que era pequeño, sino también me toco una maravillosa época, que coincidió con el estreno de las películas de Rocky Balboa. El semental italiano ha sido de mis grandes ídolos y hasta la fecha, llego a utilizar las melodías de sus canciones para animarme o para hacer ejercicio.

Como es lógico, me he ido enfocando en series o películas de la misma temática. Por ejemplo, tenemos en el aspecto del manga/anime a Hajime no Ippo. Sin embargo, en cuestiones de película, me ha tocado ver pocas películas que traten de emular el boxeo en su mayor esplendor, no sin caer en la cursilería o peor, en situaciones poco convincentes.

Por suerte, siempre hay un garbanzo de a libra y en esta ocasión, recae sobre la película de Ron Howard: CinderellaMan. Cuando la película se estrenó hace ya varios años, le eché el ojo y pensé en ir al cine o rentarla posteriormente. No se pudo hacer ni lo uno ni lo otro, por lo cual tuvieron que pasar casi 10 años para que pudiera disfrutarla y lamentablemente, tuvo que ser mediante el formato pirata. Sin embargo, vaya que valió la pena.

Antecedentes: Queriendo repetir el éxito logrado con “Una mente Brillante”, Ron Howard trajo a su compadre inseparable, Russell Crowe, para que le echara una mano e interpretara al gran campeón de los pesos pesados, James J. Braddock. El guion es original y no se basa en algún libro o adaptación; Y eso fue lo que provocó líos, en especial con las familias de los personajes involucrados. Pero vamos a ver más adelante porque.
La película se filmó enteramente en Canadá, tanto en Ontario como en Toronto, donde se trató de recrear la Nueva York de los años treinta, en especial el famoso Madison Square Garden. El filme se estreno en junio del 2005 y tuvo críticas mixtas, prevaleciendo las favorables. Los críticos sobre todo, alabaron la gran actuación de Paul Giamatti, que inclusive estuvo nominado a los Óscares como mejor actor de reparto.

Argumento: Braddock es un éxitoso peleador de los años veinte. Gracias a su gran quijada y poderosa pegada, el irlandés ha logrado destacar en el mundo del boxeo. Sin embargo, sobreviene la Recesión de 1929 y unos años después, Braddock lucha por sacar adelante a su familia, sea trabajando como estibador o boxeando por unos cuantos dólares. Debido al ritmo de chamba y la desnutrición, sus lesiones se han ido acentuando. Sin embargo, luego de tener que recurrir al fondo de desempleo, comienza a presionar a su apoderado (Giamatti) para que le consiga una pelea. Este lo logra y pese a todo, vence a su oponente, lo cual inicia una espiral de victorias, donde Braddock siempre era visto como la presa fácil. Finalmente, por casualidad, le toca enfrentar al gran campeón de los pesos pesados, el imbatible Max Baer. Sin embargo, las lesiones comienzan a pasarle factura y su esposa (RenéeZellweger), comienza a presionarlo para que dejé el boxeo por el bien de su familia.

Historia: En su momento que vi la película, me encanto, me fascino y estaba emocionado hasta la médula. Pero cuando la revisite por una segunda y hasta tercera ocasión, comencé a verle fallos argumentales “grossos”. No es que el ritmo este mal, mucho menos los personajes desaprovechados. Sin embargo, uno de los guionistas, AkivaGoldsman, siempre ha sido el prietito en el arroz en muchas películas que he visto. El susodicho tiende a utilizar muchos recursos narrativos harto conocidos y para colmo, sumamente clichés. Entre ellos, recrearnos un malvado sin misericordia, poner a un héroe excesivamente trágico, el sidekick o secuaz carismático. Y todo eso lo vemos en la película. Lo que salva la tragedia es que Ron Howard es un gran director y luego tenía un montón de actores que le ayudaron, para que la película no cayera en un cliché enorme o en una trama barata que busca que nos identifiques de manera fácil con una historia que si tiene tintes de heroísmo pero muy sobrios. Léase, es la típica película que busca narrar el ascenso de un fracasado hasta la cima. Hay maneras de hacerlo, pero Goldsman optó por lo clásico y por eso la película no tiene tanto impacto si la vuelves a ver una vez más. Digo, es divertida, dramática, emocionante, pero no destaca por ningún lado, ya que muchas de sus tramas o escenas, las hemos visto en otras películas. Goldsman destaca por darle coherencia y ritmo, pero no se aventura a nada nuevo. Tal vez su error más garrafal (o igual fue idea de Howard), es plasmar a Baer, el rival de la película como un villano de primera, machista y vividor, cuando en realidad, Baer es uno de los campeones más recordados, tanto por su pegada como por su caballerosidad. Nuevamente se apeló al hilo trágico para darle empuje a la película, lo cual indica pocas ideas por parte del guionista. Como sea, las escenas de drama están bien actuadas, hay buenos momentos y la acción está bien contada. No es Rocky, pero igualmente te emociona. Destaco en particular las escenas cuando Braddock está buscando empleo. Algunos momentos te llegan y de manera fuerte. Sin embargo, aunque hay dramatismo, los momentos que le dedicaron al amigo de Braddock, algunos estuvieron excelentes y otros de más. Cierto que se buscaba una comparación entre dos hombres que vivieron diferente la Gran Depresión, pero la subtrama no estuvo bien trabajada y por momentos se vio muy forzada.


Actuaciones: uno de los puntos más fuertes de la película y por lo cual hubo tantas nominaciones y premios a la misma. Aunque Crowe lo hace bien, su papel es muy prototípico, por lo cual, no le da chance de destacar. Igual para RenéeZelwegger, que no pasa de ser la esposa atribulada que a la par impulsa la carrera de Braddock, pero a la par quiere que la deje. El momento excelente llega con Paul Giamatti. Su papel es formidable, no porque sea un dechado de actuación, sino porque está bien escrito y viene a ser ese secundario que hace que los demás se luzcan. Personalmente, siempre me ha gustado este actor, pero ahora Giamatti da una gran actuación y no dejaba de reírme o de emocionarme con algunos de sus comentarios, en especial cuando animaba o “instruía” a Braddock de como vencer a sus rivales.

Aspecto técnico: la película es una fiel recreación de los años treinta en Nueva York, pasando por el mencionado Madison Square Garden, hasta por las barracas donde vivía la gente que lo había perdido por esos años de desempleo. En especial la casa de Braddock tiene ese aspecto lúgubre e impactante. Algo que me gustó, fue el nivel de la fotografía, no solo por los acercamientos y la toma, sino por el filtro de luz que utilizó Salvatore Totino para ilustrarnos la película. Realmente me sentía en el Nueva York de aquellos años. Por cierto, también me gusto la coreografía de las peleas, que supieron darle esa emoción necesaria.

Música: Thomas Newman estuvo a cargo de la misma y aunque no hay algún tema que destaque, la banda sonora estuvo bastante correcta y no resulto chocante ni fuera de lugar. Sin embargo, tampoco fue que destaque de alguna manera.

Doblaje: hmmm, curiosamente otro de los aspectos que más criticó de la película, debido a que tuvo algunos picos de excelencia y otras simas muy pronunciadas. José Luis Orozco le toco doblar a Crowe y aunque no es su actor habitual, por su tono de voz, supo dar ese tono raspado que tiene el actor. Rene García se llevó las palmas, ya que le ha tocado doblar a Giamattien otras ocasiones y en esta lo hizo excelso, dotando al personaje de ese histrionismo o esa falsa calma que llega a tener. El problemón vino con Jessica Ortiz, que la sentí sumamente sobreactuada con Zelwegger. Cierto que en otros papeles su forma de interpretar pega excelente, pero ahora le falto contenerse y por ello, de repente su voz suena un tanto falsa. Sin embargo, lo considero un doblaje bueno en general.

Curiosidades: Braddock fue campeón al derrotar a Baer. Sin embargo, no pudo refrendar su título, ante el naciente y poderoso boxeador de los pesos pesados, Joe Louis, que logró vencerlo aun cuando cayó en el primer round de la primera defensa por el título. Sin embargo, Braddock, previendo esto, logró ajustar sus ganancias, de tal manera que si perdía, ganaría un montón de billete. Braddock peleó un par de veces más, pero finalmente se retiró del boxeo unos años antes de la Segunda Guerra Mundial, en la cual se alistó como soldado y llego a alcanzar el grado de teniente. Braddock viviría feliz el resto de sus días, ya como dueño de una compañía de carga y descarga. El título de “CinderellaMan”, le fue puesto por los reporteros de deportes cuando logró alcanzar la pelea contra Max Baer. Por cierto, de este último, como ya se comentó, era un caballero dentro y fuera del ring. Inclusive, luego de su pelea, visitó a Braddock en su camerino para ver cómo estaba. Su hijo, en años recientes, tuvo que sacar un libro que relataba las proezas de su padre, ya que la película dejo una mala imagen sobre él.



A título personal: como ya comenté previamente, no pude verla como Dios manda en su momento. Hace un mes, tuve una de mis características crisis y necesitaba algo que me animara. Por lo tanto, me estuve viendo que ver o bajar y me topé con esta película. Aproveche un día que me toco arreglar la casa y la puse. No avance mucho, ya que estaba con escoba en mano, viendo la película a cada momento. Te llama la atención y aparte apela a ese lado de superación que a mí me fascina. Pero como ya dije, la volví a ver posteriormente y ya no me pego tanto, salvo algunas escenas puntuales. Es amena, tiene ritmo y te entretiene, pero sigue siendo una película normalita, que destaca por sus actuaciones y el pulso que mantiene el director en ella.

En conclusión, “CinderellaMan”, es una buena película: divertida, entretenida, con buen ritmo y buenas actuaciones. Por momentos es muy cliché o apela a momentos cursís, por lo cual puede resultar un poco tediosa para un espectador más avezado. Pero para un servidor, que le gustan este tipo de cosas, me encanto. Bastante recomendable.

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Saludos a mi esposa ^^, así a quienes gustan de este tipo de películas. 

lunes, 7 de octubre de 2013

Rush: Ron Howard la vuelve a hacer otra vez

La temporada veraniega de películas realmente estuvo mala. Solo a secas. Y no es que tuviera tanta expectativa, sino no pensé que las producciones que tanto se esperaban, fuesen de calidad mediana para abajo.

Algunos dicen que es el fenómeno "Avengers" y "The Dark Knight made in Nolan", pero creo que es porque las pelis de este verano trataron de imitar lo visto en las dos mencionadas, con pobres resultados. Es la ley que si algo funciona, repitelo. Pero vamos, la cosa si se va intentar, al menos que alcance un mínimo de estándar, no cada cosa...en fin, parece que volvemos a aquella crisis de los videojuegos de los años ochentas (que espero hablar próximamente) y necesitamos aparezca un salvador con cara de fontanero bigotudo y hecho en Japón.

Como sea, ya también había comentado la asquerosa reseca, que se vió en las últimas dos películas que reseñe. Sin embargo, igual que el año pasado, también los estrenos de otoño traen cosas buenas.
Y gracias a Dios, es cuando mi gusto en el cine se mantiene gracias a estas producciones: Rush, Pasión y Gloria (como le pusieron aquí en México, guacala).

Fui con mi esposa la semana pasada y vaya que la pasamos bien, aparte de visitar un nuevo cine en la City, porque de plano, prefirieron darle más cartelera a la peli del Derbez que a este. A este nivel hemos llegado.

Rush (En Latinoamérica, se llama Rush, Pasión y Gloria) es una película de acción estadounidense, dirigida por Ron Howard, escrita por Peter Morgan y protagonizada por los actores Chris Hemsworth y Daniel Brühl, que interpretan a los pilotos de Fórmula 1 James Hunt y Niki Lauda.

Se basa en la temporada de Fórmula 1 de 1976 y el duelo entre los pilotos Niki Lauda y James Hunt. La película se espera que sea estrenada el 20 de septiembre de 2013.


¿Quien fregados es Niki Lauda? Si hubiese sido un personaje que apenas hubiera conocido gracias a este film, me había impresionado.
Pero curiosamente, ya había tenido un cierto antecedente de este piloto austríaco, ganador en 3 ocasiones del circuito Formula 1 (me gusta un poco de todo en materia deportiva. No solo de soccer y americano vive el hombre).

La primera vez que leí de Lauda fue una de las multicitadas revistas de Selecciones. En ella reseñaban un artículo sobre las carreras de coches F-1, pero en especial del mítico Niki Lauda, que había emergido de la nada para impulsar la escudería Ferrari, que había caído en un bache a mediados de los setentas.
Pero lo que más recordaba de ese artículo, era el accidente que había tenido en Alemania y como el desgraciado en menos de dos meses, había vuelto a las pistas, con media cara quemada y los pulmones hechos trizas, para estar a punto de ganar el campeonato.

Y aun más, Lauda luego fue el asesor de Ferrari en los años noventas (cuando McClaren tenía la hegemonía de las carreras, gracias al gran Mika Hakkinen) y trajo a Mijael Schumacher al equipo y la escuderia del "Caballito" rampante volvió a los primeros sitios.

Pues todo esto, forma en parte del film dirigido por Ron Howard.

¿Y quien es Ron Howard? Bueno, muchos lo recordaran como uno de los protagonistas de la comedia que hizo George Lucas a principios de los setentas, American Graffiti. Pero luego de eso, el buen Howard se dirigió más a la dirección. Aquí es donde su trayectoria tiende a dos bandas: o hace muy buenas peliculas, o solo es cumplidor.
De este rubro había estado nadando últimamente. Cierto que la saga de Dan Brown es buena, pero muy a secas y también tiene en sus espaldas la horrenda Willow.
Sin embargo, el mérito de Howard es siempre rodearse de buenos actores y de allí que sus pelis como Apollo 13 o Una mente Brillante, halla lucido, porque las historias no son tan elaboradas y todo recae en las interpretaciones.

Aun así, le tengo fe a este director y la razón es la peli de "Frost/Nixon", donde un increíble Michael Sheen, se luce al interpretar al entrevistador que llego a poner contra las espaldas a Richard Nixon. Allí ví que Howard no solo se rodeaba de buenos actores, sino también lograba sacar a otros cuando se necesitaba.

Y este es el punto esencial de la película: los dos actores seleccionados para este film.


Por un lado tenemos ya al veterano Daniel Brühl, que conocí en "Good Bye Lenin", esa peli dramatico-cómica, donde un joven le hace creer a su madre que el Berlin donde viven, sigue siendo socialista, pese a la caída del comunismo. Ha tenido otras actuaciones destacadas, como en Bastardos sin Gloria, pero como no la he visto, no tendría mucho referente (eso hay que preguntarle a mi comadre).

Por otro, esta Chris Hemsworth, el famosísimo Thor, que salto a la fama con este papel y que lamentablemente, parece le había caído un fuerte estigma al verlo retratado con un enorme martillo (en el caso de Blancanieves y el Cazador, con una hacha del mismo vuelo) y que tenía la sombra de hombre rudo y de pocas palabras.
Pero aca, realmente luce y te crees que es James Hunt, el eterno enemigo de Lauda en las carreras. Lo vemos como un tipo salvaje, rudo, promiscuo, que por momentos nos recordaría al papel de Thor, pero Hemsworth logra a hacer a un lado ese modelo y realmente encarnar al verdadero Hunt, no solo imitando los tics nerviosos que tenía, sino también ese aire desenfadado y vividor.

Y es que la interacción entre ambos personajes es lo que le da vitalidad a la pelicula: todo gira entorno al premio de Formula 1 que se realizo en el año de 1976. Aunque la historia comienza antes, en 1972, cuando Lauda y Hunt se conocieron en la Formula 3 Británica. Rapidamente vemos la diferencia entre uno y otro.
Hunt es rico y su hermano le apoya para correr, teniendo un talento bruto, innato, bastante agresivo. Por otro lado, Lauda se desembarazo de su familia cuando su padre quería obligarlo a dejar las carreras. Pide un prestamo para comprar una "plaza" en F-1 (cosa loca para la época, porque entonces tenías que subir por tus propios méritos al máximo circuito) y rapidamente se ve como un sujeto analítico, frío, poco cortés, pero conocedor al fondo de su coche y de las partes mecánicas, al grado de remodelar el Ferrari que le dan para que corra 2.2 segundos más rápido que su co-equipero.

Aunque Hunt y Lauda empiezan parejo, e inclusive el primero lo supera con cierta dosis de talento, rapidamente la tecnica de Lauda se va imponiendo, ganando el campeonato de F-1 de 1975, ante la mirada atonita de Hunt.

Este, mientras, había tratado de reformarse, dejando las juergas y escandalos. Al grado que rogo porque lo admitieran en el equipo de McClaren. Al principio logra ganar, pero se le ve frustrado por las fallas del coche (más con las trampas de Lauda) y porque siente que perdió algo. Es hasta  luego de su divorcio de Suzy Miller (interpretada por Olivia Wilde), que decide volver a su viejo estilo, lo cual le hace estar al parejo con Lauda.
Llega el día del incidente del gran Premio de Alemania, donde Hunt obliga a todos a correr bajo lluvia, pese a que Lauda les había dicho que era un riesgo enorme. Lógico, el resultado: Lauda estrella su coche contra una barrera de protección, haciendo que los tanques de gasolina estallen y lo quemen literalmente.


Se viene el proceso de curación de Lauda, mientras ve las carreras de Hunt por la TV y finalmente, vuelve, todo deformado a correr las últimas dos carreras, donde logra un cuarto lugar que le da posibilidades aun de luchar el campeonato. Hunt termina llegando en tercero en el Premio de Japón, el último de la temporada, lo cual le dio los puntos suficientes para ganar el campeonato, luego de que Lauda se hubiese retirado por la lluvia y por su esposa.

Toda la trama esta narrada estupendamente. Howard no se va por momentos cliches ni se pone a hacer comentarios de lo dura que es la carrera de pilotos. No se puso sentimental (como en esa peli de Stallone, donde hace de un retirado piloto de carreras, en la Indy Cart), sino los comentarios salían de los mismos personajes, pero de manera cotidiana. Falta ver el contraste de la vida entre Hunt y Lauda, mientras uno va seduciendo y acostandose con mujeres, pero a la par defendiendo a su rival luego de que un reportero le increpara las deformidades del rostro de Lauda, mientras este, como va conociendo a lo que sería su esposa y el miedo que tiene de perderlo todo por una carrera.

Todo esto intercalado con buenísimas escenas de acción, de carreras pues, donde vemos los coches de Lauda y de Hunt pelear codo a codo por la victoria. De plano estaba emocionado y no paraba de brincar, mientras le había comentarios a mi esposa sobre los coches, la aceleración, la parada de los pits, el tipo de llantas que se usan durante la lluvia o terreno seco, así de detalles de vida de Lauda que me sabía de antemano.
Por cierto, la violencia gráfica esta bastante presente. Howard no se corta con algunas escenas con tinte medio gore, en especial con las quemaduras y ni se diga, la broncoscopia que tuvo que someterse Lauda para limpiar sus pulmones, luego de que inhalaron un friego de material tóxico y plastico, lo cual evitaba que pudiera respirar como Dios manda.

Aunque pueda sonar una peli solo para conocedores, también Howard tiene el talento de contarla de manera tranquila, no tan específica, a lo cual lo note con mi esposa, que no sabe ni jota de este mundo, termino bastante emocionada con las carreras.

Otro punto que resalta bastante, es ya el comentado contraste entre ambos corredores. Mi mujer lo comento muy bien: la combinación de ambos hubiera dado al piloto perfecto. Y es que no puede ser más cierto. Por un lado el talento de Hunt y por otro, el cerebro de Lauda, habría dado al mejor corredor de aquella época.
Sin embargo, aca lo vemos dicotomizado y cada quien corriendo a su propia forma y manera de ser. Sinceramente, no sabes a quien irle, porque por un lado Hunt es parrandero pero honesto, mientras Lauda se ve tranquilo, pero es ortodoxo al grado de caerte mal. Howard hace un precioso delineamiento de los personajes, viendolo como personas reales. No hay buenos ni malos, solo corredores.

Justo la escena final ejemplifica eso, donde se da el lujo si de echar algo de choro barato sobre el correr, la pasión y esas cosas. Pero también te ayuda a ejemplificar la personalidad de cada uno y que siempre hay dos alternativas: aprender o no aprender del rival (y gracias a Dios, se evita el sermoneo o la moralina barata).

Por cierto, hacía mucho que no le escuchaba algo tan original a Hans Zimmer. Los temas incidentales no destacan mucho a primer oído, pero luego te ponen tenso al grado de emocionarte con la misma carrera.


En fin, "Rush" me pareció de las mejores pelis del año. No me había sentido tan emocionado desde que vi "Star Trek En la Oscuridad". Sólida, con buenas actuaciones, con una buena historia y con secuencias de acción que no caen en eso, sino sirven de apoyo al argumento.
Bastante recomendable para quienes quieran conocer algo de la historia del automovilismo.

Lo mejor: las actuaciones
Lo original: las secuencias de carrera.
Lo peor: la actuación de algunos secundarios (Olivia Wilde).

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Saludos a mi Hime-sama que me acompaño a verla :3, así a quienes gustan de este tipo de films.