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viernes, 26 de agosto de 2016

E.R. Urgencias: una de mis series "acompañantes".

Nunca tuve problemas para aceptar el destino que mis padres impusieron sobre mi. La razón es que tal vez ellos vieron mi gusto por mi carrera desde que era pequeño. Me gustaba leer y sobre todo, me agradaba ayudar a la gente. Por eso termine donde estoy ahora y aunque a veces tengo ganas de ahorcar a alguien, en realidad mi trabajo es algo que me gusta y sobre todo, me estimula en muchos sentidos.

Claro, el glamour de este mundillo se ejemplificaba en series de los años ochentas y noventas. Por ello, "Doogie Howser, M.D." fue mi primera serie sobre el tema que me encanto (aunque realmente hablará más sobre el trauma de crecer que sobre las aplicaciones médicas) y claro, la última ha sido "House, M.D.". Todo un mundo de diferencia.

Sin embargo, la serie que marcó el límite entre lo cotidiano y lo complicado fue "E.R.". Antes de que el serial multipremiado, cuya idea original venía del escritor Michael Crichton, hiciese aparición, muchas de las series enfocadas en la medicina eran una suerte de telenovelas, donde el tema médico quedaba en segundo plano o peor, se hacía ver al médico como un personaje cuasi heroico y sin defectos. "Urgencias" (como fue nombrado aquí en México) vino a aterrizar la medicina a un plano más realista y a la vez técnico.

Pero su impacto no solo fue en Estados Unidos, sino también en México, donde se convirtió en la serie insignia del canal de paga, Warner Channel, que inclusive inauguro una nueva forma de traer una serie extranjera, haciendo que la temporada más reciente se estrenase con apenas 3 meses de diferencia con respecto al horario estadounidense. Todo un hito para aquellos años. Amén de que se convirtió en una serie emblema para un servidor, ya que reafirmo mi gusto por mi carrera en todos niveles.

Por ello, la siguiente reseña no tiene el objetivo de ser una recopilación de datos sobre E.R., sino más bien un recuerdo de la nostalgia y como viví una serie que me marcó de muchas maneras, inclusive hasta la fecha.



Antecedentes: el creador de E.R. fue el fallecido Michael Crichton. Este talentoso escritor, amo del tecno-suspenso, que se lanzó a la fama con Jurassic Park, aparte de esto se dedicó a la medicina. Sin embargo, cuando el negocio de la pluma lo atrapó totalmente, dejo de practicarla. No obstante, Crichton mantuvo siempre frescos y actualizados sus conocimientos, al grado que en los ochentas escribió un guión para una película que fuese de un hospital, pero con términos bastante realistas.

Aunque algunas productoras optaron por mirar el guión, el excesivo tecnicismo del mismo les hizo echarse para atrás, recomendando al escritor que le bajara un poco. Crichton desoyó esto y prefirió dejarlo sin modificaciones. Fue hasta que apareció Steven Spielberg que no solo compró el manuscrito de Jurassic Park, sino también el de esta serie médica. Debido al trajín del suceso, Spielberg no pudo hacer la película, pero le recomendó a Crichton que la convirtiese en una serie de TV, lo cual permitiría fluir mejor el guión. El autor lo vio como oportunidad y con patrocinios de Spielberg así de la propia NBC, E.R. vio la luz en septiembre de 1994.

El contraste, originalidad y personajes del serial rápidamente llamó la atención del público, llegando a tener unas cifras monstruosas de rating, donde al menos entre 20 a 30 millones de personas veían el programa de forma semanal. Tal fue el impulso que para 1996, la serie fue exportada al extranjero, entre ellos México, donde comenzó a emitirse por el reciente canal Sony Latinoamérica por aquel año y luego trasladada a Warner Channel. En TV abierta salió por canal 5 en el otoño de 1997 en horario estelar (9 de la noche).

De forma lamentable, la salida de George Clooney en la quinta temporada afectó un tanto el rating, aunque logró mantenerse gracias a la incorporación de otros actores como Laura Innes y Paul McCrane así de Goran Visnjic, así manteniendo a Anthony Edwards, Eriq la Salle y Noah Wyle como estelares. Lamentablemente, la salida de estos últimos entre la 8 y la 11 temporada fue el acabose para el serial. Se hicieron nuevas incorporaciones, pero estas no lograron tener el carisma y desarrollo de los anteriores, lo cual hizo que el rating se hundiera de forma dramática. Finalmente, la NBC decidió cancelarlo en su decimoquinta temporada en el 2009.

En Latinoamérica, Warner Channel mantuvo la serie en horarios estelares y con repeticiones hasta principios de la década pasada, teniendo en sus últimas temporadas, apenas 3 meses de diferencia con su emisión americana. La excepción fue el capítulo final, que fue emitido apenas un mes después que en Estados Unidos. Esta misma continuidad no fue mantenida por Televisa, que estuvo rolando la serie luego del año 2000, cuando la sacaron de canal 5 y luego fue emitida de forma descompuesta y horrorosa en Canal 4 y Galavisión hasta mediados de la década pasada.

Como dato curioso, la serie en su decimocuarta temporada hizo un homenaje a su creador, Michael Crichton, el cual falleció en el 2008, algo que aparte del rating, también motivo a su posterior cancelación. También sirvió de plataforma para muchos actores (Dakota Fanning o Chris Pine), pero en especial a George Clooney, el cual se volvió un sex symbol desde entonces.


Argumento: E.R. trata las vicisitudes de un grupo de médicos que laboran en el área de urgencias del hospital ficticio County General que esta ubicado en la ciudad de Chicago. Su cast inicial estaba conformado por el carismático pero tranquilo Dr. Mark Greene (Edwards) y su mejor amigo, el pediatra Doug Ross (George Clooney), la Dra. Susan Lewis (Sherry Stringfield), la enfermera Carol Hathaway (Julianna Margulies), el Dr. Peter Benton (La Salle) y el estudiante de medicina, John Carter (Noah Wyle).

La personalidad diferente de cada integrante de la sala de urgencias, así como sus aspiraciones como traumas y acciones, se conjuntaban con los casos que recibían, generalmente de trauma (los cuales eran bastante fieles a la realidad) y que luego no solo tenían repercusión con diferentes especialidades, sino como lo manejaban los mismos protagonistas, llegando a haber tramas de todo tipo. Desde el acoso que recibía Carter por parte de Benton hasta los romances que se llegaron a gestar, sobre todo entre Greene y la Dra. Corday (Alex Kingston), así tratar temas de actualidad, como la eutanasia, la drogadicción, el trastorno obsesivo compulsivo y la homosexualidad.


Comentario personal: Nunca me costó decidir que estudiar. Lo que sí me fastidio fue el proceso para lograr mi título, en especial los primeros años. No sabía que la carrera fuese tan demandante, al grado que mi salud mental estuvo en riesgo mucho tiempo (y aun lo sigue, más con lo que estudie, jeje). Era lógico, ya que como dije de manera previa, me había criado con el glamour y lo mejorcito. Doogie Howser no tocaba estos temas y apenas un par hablaban de lo que realmente quería hacer el protagonista al salir de la carrera de medicina. El resto eran diabluras de adolescente o el como crecer sin volverse loco.

Y es curioso que E.R. se estrenase al mismo tiempo que empecé la universidad. Como es lógico, mis compañeros y un servidor la veíamos con mucho interés y soñando con llegar a ser como los protagonistas, donde hacían canalizaciones milagrosas o abrían tórax como si fuese cosa de todos los días. Por supuesto, la serie tenía algo de "cache" y despertaba emoción, aunque también tocaban temas que luego se volvieron centrales en mi vida, como la presión de las jerarquías.

Esto en medicina, al menos en mis tiempos, era algo común. Amanecías como un simple achichincle, mucho menos que un cacaro de cine, pero al pasar el tiempo terminabas como un interno, que pese a no tener título, tenía más rango y conocimiento que un recién ingresado. Esto en la serie lo ponían de manera muy amena y a la vez dura, con el Dr. Benton y Carter. El primero era un sujeto arrogante, demandante y poco tolerante. Muy inteligente, pero pedante. Aquí es como se veía la experiencia de Crichton en el campo, ya que muchos residentes de grado avanzado e inclusive internos tenían esa misma actitud. Claro, los había algunos que eran pura fachada, pero otros como Benton, que te enseñan a la vieja escuela.

Por supuesto, para las generaciones que vivían ese momento, como un servidor, nos identificamos con Carter. El estudiante de medicina inteligente, pero bastante inexperto, que al principio creía que todo sería miel sobre hojuelas, pero que en el primer episodio termina medio muerto y afuera del hospital, exhalando aire por la frustración y el cansancio, mientras ve al Dr. Greene jugar baloncesto como si nada. Técnicamente Carter se volvió mi personaje favorito y fue casi un fiel reflejo de lo que me paso durante aquellos años en la carrera. Inclusive, ese momento donde se convierte en médico interno y solo por creer que conoce a Benton, este le terminara apoyando, pero finalmente cae en un ridículo enorme por su egocentrismo.

Esto es lo que hacía que E.R. fuese tan emblemática, al menos en sus primeras temporadas. Realmente te ponía en el contexto de un auténtico hospital, con sus problemas aquí y allá, pero también sus pequeños triunfos. Aunque algunos momentos, lógico, estaban algo novelizados, el resto se mantenía en una raya de austeridad, sangre y de realismo muy estricto. Inclusive, el niño bonito de Clooney despedía un carisma abrumador por su forma de pensar y tratar a los niños, lo cual hacía un contraste con Greene, que era tranquilidad y paciencia (pese a haber vivido ciertas situaciones al límite). A la par teníamos a Carol, la enfermera que se vuelve pareja de Ross y que terminan viviendo juntos de manera feliz.

A este gran cast, pronto se le unieron personajes igualmente carismáticos como Corday, Romano, Weaver, Kovac o Abby Lockhart, que en su momento, para la sexta temporada, pese a la pérdida de Clooney, hacían una delicia de la serie, ya que había muchos hilos argumentales como la personalidad de los protagonistas se iba desarrollando de forma estupenda, llegando a su culmen en la sexta temporada, con la muerte de Lucy Knight, estudiante de Carter y que muere apuñada por un paciente esquizofrénico. Aquí es cuando se alcanzó un punto altísimo y que pese a la pérdida de personajes como Lucy, los demás y la misma historia podían sacar la cosa sin problemas.

El detalle vino a raíz de la octava temporada, cuando siento que el show se desmadro horriblemente. De forma extraña, esto coincidió con la época más feliz pero a la vez triste de mi vida, esto para el 2003 (cuando se emitió la octava temporada, al menos aquí en México) y que se refiere a la lucha que el hizo Dr. Greene para vencer al cáncer, con un resultado funesto. De allí, E.R. se vino para abajo poco a poco y aunque quedaba Carter, ya como el líder, los personajes secundarios que llegaron ya no tenían el mismo empuje. Es cuando la serie entró en un periodo sumamente telenovelesco, pero así horrendo, que se centró sobre todo en Abby, que los guionistas parecía que no la querían hacer feliz, teniendo una madre díscola, luego engañando a Kovac con Stanley Tucci (jeje) y finalmente haciendo ver que igual tenía trastorno bipolar.

Estos eventos y aunado a que había entrado al internado, me terminaron por alejar casi en su totalidad de la serie. Mis compañeros que habían crecido también con ella, opinaron lo mismo y es que pasaron de una medicina realista y con personajes carismáticos pero muy humanos, a novelizar demasiado sus personalidades y sobre todo, a crear eventos que a veces no tenían ni pies ni cabeza. Para colmo, se empecinaron en matar a los personajes que habían tenido un desarrollo genial como Pratt o Romano. Tal vez lo único rescatable de estas temporadas fue el desarrollo de Archie Morris. Paso de ser un pusilánime en todo el sentido de la palabra, a ser cuasi la insignia de E.R., emulando a Greene en muchos aspectos. De forma lamentable, ya no le dio para más, ya que cuando vivía su mejor momento, se dio por terminada la serie.


Claro, estos detalles los vi de manera posteriori, ya entre el 2009 y el 2010, cuando la serie le dieron repetición en el Warner Channel y ya podía verla por mis propios medios. Tal vez lo único que recuerdo fue el capítulo final, que inclusive llegue a bajarlo en su momento y verlo en inglés, llegando a sacarme una lagrimita casi al final. Hubiese sido más, pero como comenté de forma incisiva, E.R. perdió mucho fuelle a partir de la novena temporada. Abby, que venía a ser el personaje de relevo, el que funcionaba mejor, aun más que Carter, se desinfló y luego le dieron tantas vueltas que me termino mareando. Igual los personajes secundarios como el que hacía Linda Cardellini o Shane West jamás me terminaron de caer. No obstante, quien más me decepciono, fue el personaje de Parminder Nagra, que luego de verla en "Juegos del Destino", acá me hizo un personaje muy cliché y que fue perdiendo empaque conforme avanzaba la serie.

Al final, E.R. se fue con más pena que gloria y el manejo de personajes no fue el mismo, lo cual coincidió con la producción y donde los actores pidieron retirarse en su momento de la misma, para evitar ser quemados de una forma u otra. Esto fue tan dramático que inclusive el gran tema compuesto por James Newton Howard, fue sustituido en las últimas temporadas, demostrando que los propios productores terminaron quemando el serial por sí mismos (y que luego fue recuperado, irónicamente para los últimos minutos, cuando la hija de Greene aparece ya como externa con el cast que logró quedarse hasta el final).

Inclusive, el doblaje también se vio afectado de gran manera por estos cambios. Comenzando con un cast impresionante, que iba desde Arturo Mercado hasta Mario Castañeda, ya los últimos capítulos tenía actores de doblaje que en aquel entonces eran novatos, y que por ello, las actuaciones no eran las mismas de antes, haciendo una gran diferencia entre los que se mantenían (como Sylvia Garcel o Rebeca Manríquez).

Si lo comparo con mi vida, a diferencia de otros productos que he mencionado, debo decir que E.R. no coincide de forma puntual. Es más, el alejamiento que tuve de la serie fue por ella misma que por algo personal. Sí, había entrado al internado y tenía menos tiempo, pero las repeticiones no faltaban. El problema es que luego de la "locura de Abby y Kovac", ya no me intereso seguir con la misma. Aunque debo confesar que volví a verla, ya para el 2009, cuando mi vida se había estabilizado en todos sentidos, aunque con las impresiones que acabo de mencionar.
El relevo generacional.

En conclusión, "E.R. Urgencias", fue una gran serie, bestial en su momento. Tenía historia, personajes, realismo y un toque de carisma basado en la conjunción de todo lo anterior, que inclusive supo aguantar la salida de una de sus estrellas en su momento. Sin embargo, la muerte de Greene terminó por sellar su destino. Irónicamente, se fue muriendo poco a poco, pese a los intentos de revitalizarla de un modo u otro.

Pese a que la serie no me enseño gran cosa sobre mi carrera, el hecho de verla y a la vez irme a alguna guardia, me hacía ser parte de la misma. Me daba esa inspiración y motivación extra que en ciertos momentos lo necesitaba. Por eso, al recordarla ahora, no puedo evitar sentir cierta molestia. No me pareció justo que acabará así y que al final, pocos se acordaran de ella o que lo hicieran con cierta desilusión. De todas formas, espero un día conseguir la serie y volver a disfrutar, al menos sus primeras temporadas.

¿Recomendable? Por supuesto que sí. Por cierto, abajo el vídeo con los personajes principales de toda la serie.


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Saludos a mi mujer ^^, así a quienes disfrutaron y disfrutan de esta enorme serie. 

miércoles, 16 de abril de 2014

Un poco de Michael Crichton: Devorador de cadáveres y Rescate en el tiempo



Hablar de Michael Crichton hace unos años era motivo de culto, para un servidor. Por suerte, uno va envejeciendo y con ello, se gana algo de critica más estructurada y no solo el simple hecho de decir “no me gusta”, sin más que nada.
Y aunque a la fecha, muchas de las obras del susodicho, tanto a nivel literario como a nivel fílmico las sigo considerando genialidades, también no he podido dejar de ver los errores y horrores que caracterizaron a tal carismático, pero a la vez extraño personaje.
El motivo de esta entrada, es hablar de dos obras que leí “recientemente” del autor. Una que se ubicaría en sus etapas iniciales y que me gusto bastante y otra, que lamentablemente arrastra las tendencias que lo marcaron luego del éxito que tuvo con Parque Jurásico.
Pero para ampliar el contexto de “Porque ya no me gusta tanto como antes”, es necesario hacer un poco de historia y crítica al respecto, antes de hablar de dos libros que si los pongo de primeras, vendrían de dos autores totalmente distintos.

La vida de Crichton es a la par interesante, tanto como una de sus novelas. De gran altura y con un CI que superaba a la media, el susodicho paso sin problemas sus años de primaria e instituto con buenas calificaciones. Sin embargo, para cuando entro al “College”, aun no estaba decidido que estudiar, por lo cual se metió a antropología, donde el desgraciado logro un summa cum laude, que sería un grado de alto nivel al momento de graduarse. Luego de esto, parece que le pico la mosca de la medicina y el mencionado se metió a medicina…donde solo estuvo un año y luego se dedico a viajar por toda Europa. Estuvo enseñando aquí y allá, hasta que finalmente se regreso a EUA, donde volvió a la facultad de medicina.

Obviamente, ya sin el apoyo de sus padres, Crichton tuvo que financiarse la costosa carrera de medicina en Harvard, donde se dedico a escribir para tal fin. Aunque ya había hecho pininos a los 14 años, escribiendo para una revista, aquí Crichton le metió velocidad al asunto y luego de unas cuantas obras mediocres, saco su éxito, La amenaza de Andromeda, que luego se adapto a película en 1971. Justamente el año de la publicación, 1969, también fue el de la graduación de Crichton, que posteriormente haría un posgrado en el afamado Instituto Salk. Sin embargo, los ojos del mencionado ya estarían enfocados en la escritura.

Como ven, cuando leí esta biografía, me sirvió de inspiración para comenzar a escribir cuando igual estaba en la preparatoria y luego en la facultad. Lamentablemente, no poseo ni el 10% del talento de Crichton, si no, ya estaría publicado en algún sitio. No obstante, fue su ejemplo lo que me ayudo a hacerme un lector, no solo de sus obras, sino también a hacerme un mejor crítico y de allí nos agarramos para hablar de sus dos siguientes obras.

 -Devoradores de Cadáveres.

Devoradores de Cadáveres (1976) (título original: Eaters of the Dead), es una novela del autor estadounidense Michael Crichton, la cual nace como un ejercicio fantástico donde el escritor plantea un posible origen real del mito de Beowulf, relatado en el poema de la tradición británica que lleva el mismo nombre. Para simular este presunto origen histórico de los sucesos relatados en el poema, Crichton atribuye la obra a un personaje histórico, el cronista árabe Ibn Fadlan, quien protagoniza el relato y la vez cumple el rol de narrador de sus sucesos. En esta obra también se especula sobre la supervivencia del Hombre de Neanderthal (homo neanderthalensis) y su convivencia con el humano moderno hasta periodos históricos recientes.



Vi “13 guererros” ya hace unos cuantos años, seh esa peli donde sale Antonio Banderas, haciéndose pasar por un musulmán en tierra nórdicas. Curiosamente, fue saliendo de una guardia y por ello, no le preste mucha atención, ya que estaba tirado en la cama, muerto de cansancio y solo enfocándome en algunas escenas que me llamaban la atención. Aunque me gusto, tuvieron que pasar un par de años, hasta que pude verla más tranquilamente y no pude dejar de sorprenderme: que un árabe se metiera en una expedición vikinga, era una idea bastante original. Lastimosamente, las aventuras posteriores, luego de los momentos cómicos y de acción, fueron yendo a la baja y dieron una peli un tanto inconsistente. Aun así, el argumento y la idea eran estupendos. No tarde en enterarme que el genial Crichton había escrito el libro el cual había inspirado tal película, que aun hoy en día, si veo en la TV, dejo todo de lado para disfrutarla una vez más.
Posteriormente estuve buscando el libro en edición castellana. Lamentablemente, al haber sido editado en 1979, el encontrar al menos en México, un tomo era casi imposible, por lo cual tuve que recurrir al mentado PDF y así ponerme unos cuantos minutos al día a leer tal obra.

De antemano, comparada con otras obras, esta se nota de una época mucho más primigenia de la trayectoria de Crichton. Mientras en sus libros más actuales abundan los diálogos y las referencias tecnológicas, acá la cosa navega en una bandera histórica, que trata de ser lo más apegada aun canon. Para empezar, Ibn Fadlan, un personaje histórico real, conocido por sus aventuras con los vikingos del volga (que supuestamente dieron origen al futuro zarato de Moscú, hoy Rusia), fue tomado por Crichton para protagonizar una aventura con los tintes que se le conocen: el pobre hombre, luego de ser cachado seduciendo a la mujer del califa, es enviado en una misión diplomática con alto riesgo a negociar con los vikingos. Allí conoce a un grupo de ellos, que sin querer, lo llevan a una misión para localizar a una extraña tribu que va asolando a varios pueblos nórdicos y que tienen la fama de devorar sus cadáveres. Nos enteramos posteriormente que esta tribu, son un grupo de Neandertales, que han sobrevivido al tiempo y son el último vestigio de los primos hermanos del homo sapiens actual.

Nuevamente, la idea original es buenísima. Sin embargo, tal como en la película, la cosa no jala bien al principio ni al final. Crichton empieza con una descripción del propio Ibn Fadlan demasiado espesa y con una narrativa poco convincente. Técnicamente, pese a estar comentado los amores con la mujer del califa, es tan soso y tan denso que estaba bostezando a la tercera página. Y es que aquí se nota una debilidad del autor que es la poca descripción o narrativa que suele hacer de sus textos. Todo se centra en la acción y los diálogos, donde sus personajes describen su pensar, el hacer o el entorno de las cosas. Pero cuando solo tienes un personaje y un solo lugar, es cuando la cosa se pone muy evidente. Y es algo que con el paso de los años, Crichton nunca pudo pulir. Para prueba, si uno lee “Acoso sexual”, donde la trama se posiciona en solo dos personajes, la cosa se cae ya pedazos.

Por suerte, Crichton abandona rápidamente esta posición y ya cuando nuestro estimado Fadlan abandona el califato y se encuentra a los vikingos, por un río de Bulgaria, la cosa cambia y de manera espectacular. Introduce personajes carismáticos (un sello del autor) y unos diálogos que pasan de la monotonía a algo interactivo y es que Fadlan comienza a comparar las diferentes culturas, la cual él profesa y la cual los vikingos tienen. Claro, si uno no gusta mucho de la antropología o historia, sonara pesado, pero a mi en lo particular me gusto y aquí se denota porque el autor saco tal nota en el college, haciendo unas descripciones minuciosas, pero amenas de ambas culturas.
Y ya para cuando llegamos a la tribu que esta siendo asolada por los devoradores de cadáveres, la cosa esta en su plenitud. Particularmente me la pase como enano leyendo esta parte.

Sin embargo, el último tercio, la batalla final y lo que sucede con todos como epílogo, me pareció rápido, poco creíble y aparte un poco tedioso. La amistad que Fadlan forja con uno de los protagonistas termina por decantarse de un lado y nuevamente volvemos a una narrativa muy densa y con demasiados diálogos innecesarios. Ya casi estaba rogando para que se acabara el libro, aun cuando faltaban 5 páginas y es que no decían nada, con eso lo digo todo.

Ahora, si lo comparamos con la película, debo decir que el personaje de Fadlan pierde mucho. No solo por el carisma de Antonio Banderas, sino por como el director del filme lo retrata: alguien culto, que va aprendiendo el idioma vikingo en la marcha y que aparte aprende a pelear. Aca Fadlan de plano es un ratón de biblioteca, pero hasta allí. Es penoso verlo combatir y aparte todo se lo tienen que traducir. Es obvio porque se tomaron las licencias, para darle más acelere y carisma al protagonista, pero si ves la película, el libro si te decepciona en algunas partes.

En resumidas cuentas, esta novela me gusto y bastante. Se notan ciertas fallas en las que el autor recae constantemente, no solo en el aspecto histórico, sino también en su propia formación. Aun así, Devoradores de cadáveres es un libro ameno, que se pasa volando (poco menos de 200 páginas) y que vale la pena, ya que también sirve de contraparte a una etapa posterior que tuvo Crichton y que lamentablemente, si le pego en buena y mala manera.



-Rescate en el Tiempo (Timeline)

Enmarcada dentro del género conocido como tecno-thriller, creado por el propio autor, desarrolla una historia de ficción basada más o menos libremente en hechos científicos reales o futuribles. Fue llevada al cine por Richard Donner en el año 2003 bajo el título Timeline.

En este caso, habla de una forma de viajar en el tiempo desplazándose por el "multiverso". Este concepto, desarrollado en el marco de la física cuántica, postula que nuestro universo no es único, si no que coexisten copias del mismo en todos los momentos y todos los estados posibles, cada uno de ellos aislado como una burbuja. Este concepto también es conocido como "espuma cuántica". Así, en la novela, un complejo sistema es capaz de copiar a una persona, desmaterializarla en nuestra realidad, y materializarla otra vez en un universo distinto. En el caso de la novela, varios personajes (tanto arqueólogos como empleados de una empresa desarrolladora de la tecnología) son de esta forma transportados a la Francia del año 1357, en la que viven trepidantes aventuras intentando regresar al presente.



Fue gracias a mi comadre, que de repente me regalo varios libros que tenía en su amplia biblioteca, que cuando le eche el ojo a este libraco. Ya antes había visto en librerías de segunda mano “Rescate en el tiempo, Timeline”, que en su momento fue un éxito de ventas para el rey del tecno-suspenso.
Así que cuando Timeline apareció en la lista de “se los pueden llevar”, que no perdí tiempo y lo aparte, dejándolo para cuando acabara otra novela que tenía pendiente. Por suerte, pude aprovecharme de las largas estancias en el metro y leerlo cada vez que podía…aunque no con los mismos resultados que esperaba.

Parque Jurásico se considera el mejor éxito de Crichton, pero también fue la obra que lo marco de tal manera, que sus posteriores obras, siempre han resultado ser una copia débil, al menos argumentalmente, de la antes mencionada.

Y es que pese al intento de autoconvencerme de que “Timeline”, es un buen libro, se queda mocho por muchos lados, aun pese a ser una idea, en cierta forma, revolucionaria.
Un consorcio descubre el viaje en el tiempo, pero solo para poder lucrar con él. En uno de estos desplazamientos, un importante científico se queda atrapado y tiene que pedir ayuda. Un grupo de apoyo va en su rescate, pero comienzan a encontrarse las típicas dificultades para rescatarlo y así volver sanos y salvos a su mundo.
Suena novedoso, pero cuando tratas de aplicar la fórmula “Parque Jurásico”, la cosa se truena y de manera bonita.

En su momento, comenté la genialidad de este libro/película, Parque Jurásico y como llego a ser potente porque era una idea con una estructura y desarrollo bastante originales. Pero si tratas de repetir la fórmula, ya no tiene el mismo impacto y se va perdiendo conforme pasa el tiempo. Para prueba hay que leer o verse la secuela de la misma “El Mundo Perdido”, que nada tiene que hacer contra su predecesora y que resulto muy inferior. Curiosamente, cuando Joe Johnston trato de retomar el concepto con una tercera película, me termino gustando más, porque él no quiso darle un giro distinto con el mismo esqueleto, hizo exactamente lo mismo que la primera y ya, sin mayores preámbulos.

Y es que paso exactamente lo mismo con Timeline: una empresa corporativa sin escrúpulos, un dueño medio zafado, un grupo de protagonistas que afrontan el peligro y las movidas de la ley de Murphy, un montón de artilugios que suenan a pretexto para que se echen a perder a la mínima expresión y de repente, ir luchando contra el tiempo, porque sino, vas  a terminar muerto como si estuvieses en un juego de Mario Bros.

Le hubiera perdonado eso a Crichton si hubiera hecho un Parque Jurásico medieval, pero nooo, los personajes son muy lineales, muy cuadrados, muy prototipos. La trama no tiene velocidad, todo esta lleno de acción, pero solo para rellenar las cosas. Ni siquiera la incorporación de un “traidor” en el grupo llega a ser creíble, sino recursos que utilizo el autor para justificar una batalla en pleno Medioevo y para remates, saltándose algunos preámbulos y situaciones que no valen la pena.

En fin, que a diferencia de la anterior, aquí el autor me pego una buena decepción. Si generalmente tardo una hora en echarme 40 a 50 páginas de corrido, acá pase al menos 3 días en leerme la misma cantidad y es que los diálogos eran demasiado simplistas (“Profesor, tenemos que salir, hemos venido por usted”, “Sí, pero antes debemos ver que dicen estos nobles”, “Ah bueno, vamos para alla”. Argh) lo cual le resta interés al por mayor y para colmo, adosado con un montón de descripciones sumamente fastidiosas y que denotan más el gusto de Crichton por los castillos de aquel entonces que por darle un poco más profundidad o de contexto a la trama. Léase, paja y más paja.

Y es que el final tampoco es emocionante, es predecible y puedo decir sin tapujos, sin riesgo de arruinar tramas, porque NO HAY TRAMA, que cuando un personaje se va a quedar en el pasado, se ve venir desde la primera hoja donde aparece, lo cual es aun más lastimoso. Tal vez el concepto del viaje en el tiempo sea bastante revolucionario y se apegue a lo más actual, pero todo lo que lo rodeo, fue demasiado soso. Para colmo, muchas tramas que se quedaron abiertas, el autor no las cerro totalmente o lo hizo parcialmente.

En fin, Timeline me resulto un libro un tanto mediocre, inferior a lo que su autor había hecho antes y con tantas reminiscencias a Parque Jurásico, que me resulto desalentador. No puedo negar que un autor logre un gran éxito y quiera repetir la fórmula. Yo pase lo mismo cuando hice un fic con cierta estructura y trate de repetirlo, pero no con los mismos resultados. Solo lo haces porque piensas que has agarrado el dedillo y crees que podrás seguir convenciendo con ese mismo pulso. Lamentablemente no siempre es así, más cuando ese pulso no es original y aparte no es tan fuerte.


En sí, es recomendable, pero solo para los fans del autor. Fuera de ello, resultara una novela buena, pero muy a secas y por momentos, con poco impacto.

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Aun no puedo ser tan crítico con Crichton, ya que me faltaría leer otra novela del periodo del Devorador de Cadáveres como “Congo” o una posterior a Timeline, como “Next” o “Estado de Miedo”, pero al menos, puedo decir que los años pasan y algunas cosas ya no son tan dulces como antes. Lamentablemente, le tenía que tocar el turno al buen Crichton. 

Saludos a mi princesa ^^, asi a Sam que me facilito uno de los libros, como quienes más gustan de este tipo de literatura.
 

martes, 4 de diciembre de 2012

Jurassic Park: el alza de Crichton

La primera vez que supé de Crichton, no fue mediante sus novelas de ciencia ficción, sino por la famosa serie de televisión, E.R., que se emitió en México entre 1997 y el 2010 (primero vía TV abierta, luego por cable, en WB). Ya antes había escuchado su nombre, cuando la peli de Jurassic Park salió en 1993, pero no le tome mayor importancia hasta ver la serie de TV.

Allí fue cuando me entere que Crichton había sido médico y que había comenzado a escribir estando en la facultad de medicina. Tecnicamente, fue mi inspiración durante esos años, cuando igual comence a escribir fics y a la par, trataba de ponerme al tanto con los estudios.

Fue hasta el 2010, cuando mi esposa me regalo la "bilogia" de Crichton sobre Jurassic Park y así pude disfrutar de primera  mano sobre el autor del "tecno-suspenso" y sobre esa saga que lo lanzó a la fama.


Un magnate multimillonario construye una reserva biológica y parque de atracciones en una isla cerca de Costa Rica. La misma cuenta con verdaderos dinosaurios, creados a través de la ingeniería genética. Para avalar la fiabilidad del Parque Jurásico y tranquilizar a sus inversores, se invita a un grupo de personas entre los que se encuentran un paleontólogo, una paleobotánica y un matemático experto en la Teoría del caos a visitar la isla.
Durante el transcurso de la visita y pesar de los modernos sistemas de seguridad, el azar y las circunstancias, entre otros detonantes también analizados por dicha teoría matemática, se mezclan para desencadenar la pérdida de control del parque, quedando los visitantes a merced de esta naturaleza anacrónica y los dinosaurios que lo habitan.

Juntos, todos ellos descubrirán, básicamente, que no se puede controlar a la vida (y, por lo tanto, a los dinosaurios del parque) y que, como enuncia el eslogan de la obra personificado en el personaje del matemático Ian Malcom: «la vida se abre camino» irremediablemente.



 Ya la mayoría conoce la trama sobre Parque Jurásico: un ricachón ha logrado reproducir mediante ingeniera genética, un montón de dinosaurios a partir de pedazos de ambar con mosquitos sangrones y así poner un parque temático a la Disney. Claro, para ello, necesita el aval de gente del medio que le diga que es seguro operar un parque con unos bichos enormes y peligrosos. Cuando estos "conocedores", como el profesor Alan Grant, van al parque, se maravillan ante el poder de los dinos y más tarde, se enterán de su aterradora capacidad de "reproducción", siguiendo las predicciones de un Ian Malcolm sobre la teoría del caos: horror absoluto.

Para empezar, vamos al estilo literario de Crichton. Ya había leido otra novela de él, Disclosure (Acoso Sexual) por parte de Selecciones y veo que el autor tiene una peculiaridad sobre su forma de escribir: el tecnicismo.


Si algo se le critico al autor cuando vivía, era precisamente su ego. Crichton fue considerado un genio, literalmente, desde que estaba en la High School, y lo demostró con creces, cuando estando en medicina, jalaba a medio gas con las materias, a la par que escribía sus novelas. Posteriormente, se dice que era algo insoportable en persona, ya que era una mezcla de un monje shaolin y un presentador de televisión. Para ser más precisos, hay que ver al personaje de Ian Malcolm, más precisamente el de la novela (porque el de la peli, Jeff Goldblum, le imprimia carisma y diversión a su chara).

Y es que la narrativa de Crichton es buena, te entretiene y aparte mantiene un cierto "suspense", que te hace seguir leyendo. El problema viene cuando se comienza a poner tecnico y da lugar a ciertos términos o situaciones que solo un experto podría tocar. Si el autor que se mete en estos menesteres, al menos nos hace un manejo simple o al contrario, nos va desenrollando el hilo, aca de plano Crichton se mete a hablar como loco y rara vez se pone a explicar del asunto, como si ya supieramos de que habla. En "Disclosure", la cosa se va de largo, ya que como involucra aparatos de realidad virtual, Crichton se pone a hablar en términos no solo demasiado técnicos, sino muy parciales, ya que si uno lee la novela en retrospectiva, mucha de la tecnología de aquel entonces, ya ahora es obsoleta o ha quedado de lado.

En Jurassic Park, la cosa va por allí, cuando comienza a hablar de dos tópicos bastante pesados, como el uso de computadoras y luego la famosa teoría del Caos.

Mientras lo primero, termina bastante engorroso, al grado de que terminas fastidiado en ciertas secuencias que requerían un poco más de "velocidad", lo segundo al menos Crichton lo explica de manera más practica, en palabras y acciones de Malcolm. Claro, de repente la forma de explicarlo tan patosa, hace que te quedes con una idea muy general (cuando me puse a leer más sobre la Teoría del Caos, resulto ser mucho más complejo de lo que habían dicho en el libro) y eso no ayuda mucho de manera posterior.


Fuera de esto, Jurassic Park es una novela bastante entretenida, divertida y aparte expande mucho más lo visto en la película. Aparte, le da un manejo adulto a los personajes, aunque estos siguen siendo seres bastante bimensionales, que más o menos te das una idea de como van a actuar o que hacer. Lo que mantiene en punto la novela, es como el autor maneja la historia, la velocidad de la trama y los diferentes puntos de partida de acuerdo a cada situación.

Pero siendo sinceros, lo que hace buena la novela, es la pelicula. La fama del film de Spielberg, le da algo de realce al libro, más que nada por el hecho de que uno termina comparandolos y ve cosas buenas como malas, por una y otra parte.
 Esto se demuestra cuando lees "El mundo pérdido", que es la continuación de Jurassic Park. Aunque Spielberg hizo la segunda parte en base a la novela Crichton, en un punto se va por otro lado y crea un spin-off mucho más complejo. De todas formas, sabemos que JP 2 resulto un fracaso.
Por eso, si lee la segunda parte, te parece regular (pese a tener una trama más rica, personajes mejor posicionados y una historia inédita). Aparte, otra ayuda que tuvo Crichton fue cuando la dinomanía tuvo su auge a principios de los noventas (y no al revés, ya que se piensa que Jurassic Park, fue quien inauguro esta época, cuando ya unos años antes, los huesos de dinosaurios comenzaban a hacerse famosos).
De todas formas, aunque Crichton era conocido por anteriores novelas, esta fue tecnicamente el que lo lanzó a la fama como escritor.

En fin, que Jurassic Park es una novela buena, pero no excelente. Maneja un concepto original y una buena narrativa, pero Crichton jamás aterriza del todo la historia, dejando varios huecos argumentales, no graves, y siendo demasiado "tecnico" en algunas cosas. Aun así, es recomendable para un bonito fin de semana que uno no tenga nada que hacer o leer.

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Saludos a mi princesa :3, así a quienes gustan de los libros de Crichton.