Mostrando las entradas con la etiqueta guy delisle. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta guy delisle. Mostrar todas las entradas

domingo, 14 de junio de 2015

Pyongyang: uno de los primeros pinitos de Guy Delisle

Oficialmente, soy fan de Guy Delisle. Caricaturista de origen canadiense y que actualmente es archireconocido por las reseñas de sus diferentes viajes alrededor del mundo (primero como supervisor de animación y luego como el esposo de una funcionaria de la ONU), el hombre ha sabido plasmar, con talento, humor y bastante pícardia, las viscicitudes que viven diferentes pueblos alrededor del mundo (y que para rematar, no son muy conocidos o bastante cerrados).

Ya en una entrada previa había detallado los inicios de mi "affaire" con este autor, con "Crónicas de Jerusalén". Lamentablemente, por cuestiones económicas ya no pude seguirle la pista en un rato al buen Delisle, y nuevamente, en un arranque de piratería (jojo), me descargue varias de sus obras más conocidas como Crónicas Birmanas, Shenzhen y el famosísimo Pyongyang. Así que mientras aprovechaba cuidando a mi bello pero latoso sobrino, me puse a leer este último y debo decir que salí encantado. Al grado que cuando aproveche una subida de dinero en mi bolsillo y a la par una promoción en una famosa librería de la City, no dude en lanzarme a comprarlo.

Y por esto, aquí va la reseña de uno de los primeros éxitos de Delisle: "Pyongyang".


Pyongyang es una novela gráfica del historietista Guy Delisle que relata su estancia en Pionyang, capital de Corea del Norte. A través de anécdotas y situaciones reales muestra, con un toque de humor, su choque cultural con la sociedad norcoreana bajo el régimen político de Kim Jong-il, uno de los más herméticos del mundo.

Delisle se inspiró en su trabajo en SEK Studio como supervisor de series de animación para la televisión francesa TF1. Dibujó la obra en Etiopía, donde residió temporalmente mientras su esposa trabajaba en Médicos sin fronteras. En 2003 la editorial L'Association publicó su primera edición, y en España es distribuida por Astiberri.



Occidente tiene una forma muy particular de ver el resto del mundo. Siempre pensamos que nuestras costumbres, tipo de comida, así como visión la comparten los demás, en especial los habitantes de países tan lejanos como China, Japón o Corea. Claro, la globalización ha hecho que las diferencias culturales se minimicen y puedas hablar de casi lo mismo con un habitante del lejano Oriente. Sin embargo, hay países que mantienen abismos culturales y sociales altísimos, por diferentes circunstancias. Y como ya vimos, en Asia, este tipo de naciones son bastante comunes.

Ya con "Shenzhen", la primera novela gráfica de Guy Delisle, el autor se dedicó a hacer hincapié en estas cuestiones, fiel a su estilo, entre cómico y sarcástico. Pero con "Pyongyang", comenzó a volarse la barda, no solo por la forma de hacerlo, sino por retratar uno de los regimenes más cerrados y duros de todo el mundo.

¿Cómo es que Delisle logró "infiltrarse" en la cerrada Corea del Norte? Aunque el actual líder de Corea haga ver (como su abuelo y padre en su momento) que su país es autosuficiente y que es víctima de las malvadas intenciones de su vecino del sur y por supuesto, de la nación gringa, los Estados Unidos, no se puede negar que el lugar vive en una perpetua crisis económica que se ha tratado de ocultar. Por ello, las subcontrataciones, un concepto que se puso de moda en toda Asia y que permitía abaratar costos a empresas europeas y americanas, comenzaron a permear también en Corea del Norte, al grado que el país ha tenido una muy limitada apertura a extranjeros, pero sobre todo europeos y con fines más artísticos que bélicos o de manufacturación.

Por ello, Delisle logró llegar a mediados del 2003 a la capital de Corea del Norte, Piongyang, como supervisor de animación en uno de los tantos estudios de animación que mantenía un importante canal francés en aquellos lares. Y aquí es como comienza la aventura del dibujante en un país, no solo extraño culturalmente, sino con una política y visión distorsionada a un gran formidable. El autor lo manifiesta de manera tajante cuando al momento de ingresar en la aduana, el guardia de la misma le permite pasar muy pocas y que nada fuese subversivo para el regimen (curiosamente, si le dejaron entrar un ejemplar de la novela de George Orwell: 1984. Eso y algunos CDS de música como reggae).

Justamente, la base de esta novela gráfica esta basada un tanto en la crítica que hace el mismo Orwell sobre el regimen opresor del gran Hermano de 1984: Guy hace una visión observada (más no crítica, aunque se le escapa esto por algunos momentos) sobre la forma en que el gobierno norcoreano va moldeando las mentes de sus ciudadanos, haciendolos no solo leales, sino metiéndoles de manera brutal la doctrina del Partido. Esto se confirma cuando Delisle conoce a su "guarura" y su traductor, que llegan a ser una especie de cinturón de restricción mientras él se encuentra en la capital, llegando a pararle los pies en seco cuando quiere conocer tal o cual lugar.


Delisle al principio lo pasa con humor, pero conforme las semanas pasan (estuvo dos meses en la capital), su humor se va haciendo más agrio y la restricción de libertades comienza a pasarle factura, ya que se vuelve más crítico del regimen y también de las políticas del mismo. Para colmo, la naturaleza observadora del autor se hace patente, ya que comienza a ver situaciones muy irregulares (como que es un país extremadamente limpio y sin indigentes, pero de repente llega a captar gente robando frutos de los árboles o personas que se pasean de manera enigmática durante las largas y oscuras noches de la ciudad). La más potente es cuando visita el emblemático Metro de Piongyang y lo ve todo iluminado como un castillo de luces, mientras el resto de la ciudad si apenas tiene algunas luces encendidas (como la que ilumina el retrato del Gran Padre de la Nación).

Debido a la restricción que marcaban sus "cuidadores", pensé que el libro solo se enfocaría en sus problemas de costumbre, pero por suerte, a Delisle le permitieron visitar varios sitios emblemáticos, como el Palacio de las Naciones, donde un enorme bunker, enclavado en la montaña, está lleno de tesoros de las naciones del mundo y que felicitan a Corea del Norte por su forma de gobierno. El autor varias veces tiene que morderse la lengua para no soltar un comentario soez o cómico sobre estas cuestiones, so pena de ser castigado o censurado por sus acompañantes. Otro detalle igual de curioso, fue ver que el país, al menos en la capital, está lleno de extranjeros y que muchos trabajaban de la misma manera de Delisle: por subcontratación.

Delisle también describe el sistema de ayuda humanitaria en dicho país y como este es casi mínimo, ya que el gobierno es tan rígido en su control, que toda ayuda, desde alimentos hasta dinero, van a parar a los altos mandos del partido y no a la población blanco, la cual, aunque no se muestra, en su mayoría vive en condiciones de hambruna o siendo marcada como políticamente inaceptable. Lamentablemente, por estas cuestiones, las restricciones hacia la zona desmilitarizada son inmensas y Delisle se quedo con las ganas de mostrarnos otra faceta del gobierno.

Otro punto bastante fuerte es el adoctrinamiento de la población, que llega a ser imponente, en especial para evitar que información de fuera llegue a sus manos y como la de adentro se maneja de tal modo que la gente cree realmente en las mentiras del Partido. Falta ver las reacciones que tienen el guardaespaldas del autor o su traductor, que pese a hablar otros idiomas, estar educados en otras naciones, consideran a su país como el mejor lugar de vivir, pese a que muchos problemas o cuestiones muy poco éticas, les rodean constantemente.

Por supuesto, viene la comparación obligada con "Crónicas de Jerusalén" y debo decir que el autor va mejorando su estilo con el tiempo. No niego que este libro es bastante bueno y ya tenemos el estilo que caracteriza a Delisle (a diferencia de Shenzhen que casi me sacó un ojo por el diseño y color tan aberrante), pero algunas cosas todavía le falta esa picardía que disfrute muchísimo en la primera obra que leí del susodicho. Curiosamente, las cuestiones políticas, tan tocada en Jerusalén, acá apenas son mencionadas de manera mínima. Es obvio que Delisle no simpatizó con el regimen, pero tampoco se enfrascó en críticarlo, sino en describirlo y hacer ver algunas cuestiones bastante extrañas y aberrantes del mismo (Como el hecho de tener retratos del gran Padre y su Hijo por todos lados).


En conclusión, "Pyongyang" es una estupenda novela gráfica. En el primer momento que la leí en la PC, me la chute de un solo tirón y varias veces tuve que contener una carcajada (por temor de despertar a mi sobrino jeje) y aunque la segunda vez ya no es tan potente (cuando lo tuve en físico), algunas escenas son emblemáticas y no se olvidan nunca. Aparte, es una forma sabrosa, amena y original de conocer un país del cual no se tienen casi datos. Si ya sabía algo de Corea del Norte, la obra de Delisle se encargo no solo de ampliarlos, sino de confirmar otros. Recomendable, por donde se vea.

Aquí en México, se puede conseguir por la editorial Astiberri. Lamentablemente, como casi es un producto de importación, su precio si llega a ser excesivo, salvo si hay promociones, donde se abarata. Vale realmente la pena el gasto.

-------------------------------------------------------------------

Saludos a mi Hinata-sama x3, así a quienes gustan de este tipo de obras.


viernes, 3 de enero de 2014

Libros del 2013: Higashino vs. Delisle

El 2013 fue el año del libro, al menos a nivel personal, porque literalmente me la pase con la nariz pegada a algun libraco, desde los de la carrera hasta novelas cortas de otro tipo. En parte gracias a mi esposa, que me ha alentado a comprar y me ha regalado genialidades en fechas importantes, así como mi comadre, que mediante su extensa biblioteca, me ha prestado joyas auténticas de la literatura.

En esta ocasión, dos libros prestados fueron la delicia en los meses de agosto-septiembre, cuando andaba un tanto presionado por la tesis y entregar los trabajos finales. Aparte, el metro nuevamente fue mi aliado para tener al menos una hora diaria para surtirme de lo que tenga enfrente.

Por cierto, la imagen es una mera calca de cuando tengo tiempo libre para escribir y opto por "otras cosas".


-La salvación de una Santa - Keigo Higashino



Cuando Yoshitaka Mashiba y Ayame (conocida profesora y diseñadora de patchwork) deciden casarse, poco tiempo después de haberse conocido, él le pone una única condición: la de separarse irrevocablemente si en un año no han tenido descendencia.

Ella accede, quizás con la esperanza de que llegado el momento, él renunciara a ese pacto tan premeditado.

Pero va pasando el tiempo, el plazo llega a su fin. Yoshitaka ya se ha buscado a una sustituta (Hiromi, la ex alumna y actual socia de su esposa en la escuela de patchwork que ambas regentan) y le pide el divorcio a Ayame.

Ella ya sabía que esto podía pasar y creía estar preparada: "Cariño, te amo con toda mi alma. Tus palabras acaban de dar muerte a mi corazón. Y precisamente por ello vas a tener que morir tú también"

El cuerpo sin vida de Yositaka tirado en medio del salón, un café envenenado, la coartada perfecta de la esposa y una amante muy compungida, son el núcleo de la investigación, las pistas con las que cuenta la policía para desentrañar el caso. Un caso, que al final no resultará tan sencillo como todos creen.

Ya el buen Higashino me había sacado un par de sonrisas y emociones cuando me chute "La devoción del sospechoso X". Sin embargo, no me sorprendió en lo absoluto, ya que los misterios manejados por este ex-ingeniero, son muy parecidos a los que describe Gosho Aoyama en su "magna opus", Detective Conan.

Lo que si me gusto fue la inclusión del tipico Sherlock Holmes de turno, en esta ocasión, encarnado por un físico que le llaman el profesor Galileo. Pero como dije en su momento, no pude ver en todo su esplendor a este estupendo "detective" aficionado, en parte porque tenía cierta relación afectuosa con el villano de la novela descrita.

Por eso cuando mi comadre comentó que la siguiente novela era mucho mejor y aparte veíamos a "Galileo" mucho más activo, rápidamente le pedí que me la prestara. Y luego de una semana de estar leyéndola entre los espacios libres, al fin logre terminarla.

De antemano me gusta la forma en que Higashino hace sus novelas. No se vale de la trillada trama de "hay un asesinato/hay que encontrarlo/pistas/búsqueda/resolución/captura", sino tiende a empezar de atrás para adelante o sencillamente soltar de porrazo quien es el asesino, pero luego ir describiendo como logro su cometido.

Esta novela sigue una línea más tradicional, con respecto a "Devoción...", lo cual también le da cierto realce, ya que Higashino no dicta de buena manera quien es el asesino, sino solamente lo deja ver y luego como va describiendo los sucesos posteriores al asesinato. Por cierto, si algo he visto en ambas novelas es que Higashino no se jala los pelos haciendo un asesinato complejo, sino apelando a las fallas u ómisiones que tenemos en algunos detalles (falta de lógica).

Debo decir que las descripciones, las personalidades de los charas y su interacción es lo que pesa realmente de la novela. Tecnicamente, el misterio si tiene su complejidad, pero cuando comienzas a pensar como lo hace el profesor Galileo, rapidamente le agarras el punto a como el asesino logro hacerlo. Aunque sinceramente, no me sorprendió mucho, porque nuevamente digo que he estado acostumbrado a este nivel de aventura, debido a Detective Conan.


Lo que si me gusto muchísimo de la novela fue el desarrollo de los personajes, como Higashino describe a Ayame (la cual realmente me desperto un sentimiento de menosprecio), a la amante del asesino, a los detectives, incluyendo a Kusanagi, uno de los charas centrales de las novelas de Higashino y claro, al fabuloso Dr. Galileo. Cuando este aparece, las descripciones, las interacciones, todo se dispara de manera formidable y vemos como marca una diferencia estratosférica y no porque sea un "semidios", sino porque su forma de pensar y ver las cosas son de un modo tan lógico que salta inmediatamente los estándares a que estamos acostumbrados. Claro, Higashino no puede tampoco dejar de darle un toque excéntrico al personaje, como los gustos horrendos para el café y otros alimentos, como el tipo de moda que utiliza.

Un punto a favor es también la narrativa sencilla y clara. Generalmente los autores de detectives tienden a prodigarse en un exceso de detalles, para darnos un panorama. Aca Higashino obvia eso y le da más protagonismo a los diálogos y a la velocidad de la historia, dejandonos las descripciones para después o incluidas dentro de los mismos parlamentos, lo cual le hace una novela fácil de leer y aparte cautivante. Digo, sin querer me chute 50 páginas en un ratito sin que me diera cuenta.

Tal vez el problema que sigue ostentando el autor con las dos novelas que he visto, es que los finales suelen ser muy abruptos, pero no se si porque tiende a veces a a alargar las tramas o porque la resolución del misterio suele ser entre predecible y muy cortante, que te termina fastidiando. No lo resentí mucho con "Devoción...", pero con esta me termino chocando, porque aunque el autor da un epilogo con los pensamientos de Ayame en el penúltimo episodio, no me termina por convencer y ya entonces se hace cansino, comparando con el resto de la historia.

En resumidas cuentas, esta novela hace justificación de la fama de Higashino y con creces. No me pareció mejor que la que otra, pero si al mismo nivel y aparte son una delicia para leer, sin que te suelte ni un solo bostezo y te quedes pegando para ver que sucede. Y tal vez en esto reside toda su calidad, porque ya sabes más o menos por donde van las cosas, pero todo el contexto, es formidable. Bastante recomendable para quienes inician o llevan rato leyendo novelas negras o de misterio.


-Crónicas de Jerusalén 

Tras un año en Jerusalén acompañando a su pareja, miembro de Médicos Sin Fronteras, Guy Delisle nos ofrece en Crónicas de Jerusalén, una de las novelas gráficas más esperadas del año, su personal visión de uno de los conflictos más enquistados de la actualidad.
Delisle nos muestra su lado hogareño, al tener que hacerse cargo del cuidado de sus hijos mientras su mujer está fuera, pero también, sobre todo, las numerosas peculiaridades, extravagancias y absurdos propios de Jerusalén que el autor va descubriendo en sus vagabundeos: las restricciones a la libertad de desplazamiento, los cacheos e interrogatorios sistemáticos, los enfrentamientos entre las diversas comunidades cristianas que gestionan el Santo Sepulcro...todo ello aderezado con un estilo sobrio y un agudo sentido del humor.

La novela gráfica tiene poco tiempo en mis gustos. Apenas la conocí con "V de Vendetta" y de allí se ha ido ampliando, en especial a las obras de Alan Moore y Neil Gaiman. Sin embargo, sigo estando bastante verde en ese aspecto.

Por eso agradezco bastante las aportaciones que hace mi comadre y una de ellas, fue esta, cuando fuimos un día a comer a su casa y me enseño este libro multipremiado del canadiense Guy Delisle. Para ser sinceros, ya me había comentado del mismo en uno de nuestros emails o platicas que tenemos, pero yo siempre ando en la "baba", así que literalmente lo olvide y fue hasta que Sam me lo mostró y comencé a hojearlo, cuando mostré interés.

Y vaya que valió la pena. Luego de la comida, me chute casi medio libro en la tarde y no solo porque era literalmente un cómic, sino por la narración del mismo Delisle, adosada con un  montón de detalles de lo más curiosos, hasta cómicos a morir.

Delisle, caricaturista y diseñador de origen canadiense, comenzó sus pinitos a los 15 años, cuando vió que el cómic era una especie de arte y aparte exploraba tópicos de interés, como la ciencia ficción. El autor comenzó a sacar historietas reseñando sus viajes, el cual comenzó a destacar la visita que hizo a la capital de Corea del Norte, Pyongyang, en el 2003, cuando estuvo a cargo de un grupo de animación anclado en la nación comunista.

Aunque el mismo Delisle comentó que su libro no se vendió tan bien como esperaba, fue el reconocimiento posterior, gracias a las "Crónicas Birmanas", otra novela gráfica del mismo calibre que Pyongyang, que comenzó a despegar su fama, al grado que las aventuras del autor en Jerusalén, terminaron por lanzarlo al estrellato, literalmente.

Y es que Delisle apela por la nota periodistica, pero en forma de dibujitos. Narra sus aventuras sobre los diferentes países que ha pasado, con una pizca de sarcasmo, cinismo o buen humor. Y esto aumento cuando conoció a su actual esposa, siendo administradora de Médicos sin Fronteras en uno de sus viajes y con la cual actualmente tiene dos hijos. La razón de comentar de esto, es que Delisle, luego del extenuante trabajo que paso por Jesuralén, decidió vivir de manera tranquila en Francia y comenzar más a observar las peripecias sobre ser padre de dos chiquelos (esto narrado en un libro que me regalo mi comadre por navidad jeje).

Como sea, volviendo a Jerusalén, Delisle, por motivos del trabajo de su esposa, van a vivir un año en la mítica Jesuralén. Inmediatamente el autor describe como comenzaron a adaptarse a la rutina, no solo para convivir con su "ñora", sino también para criar a dos monstretos que desde el primer día comienzan a dar guerra, esto añadido a las peculiaridades de vivir en Tierra Santa.

Pero lejos de hacer una narración sin chiste y muy pesada, Delisle nos va describiendo el país judío de manera peculiar, conforme va avanzando el año de estancia, y de acuerdo a cada situación que va pasando, desde el tipo de niñeras que tiene que contratar hasta los viajes a los diferentes lugares de la ciudad, donde no solo conoce a sus propios habitantes, sino las peculiaridades que lo rodean, tanto por su conformación política como social.


Falta ver ese episodio cuando el autor se posiciona en un lugar para tomar notas y dibujos del famoso muro que han construido los israelitas para aislar las zonas árabes con las suyas y como un guardia se baja del muro para increparlo a que se aleje, según porque es zona prohibida. Delisle le pelea, pero termina aceptando...a medias, ya que sube al coche, se aleja un poco y comienza a dibujar otra vez.
Otra anécdota que recuerdo es cuando la esposa del autor se enferma, teniendo una reacción alérgica y salen corriendo en un coche oficial, que no puede conducir por razones obvias, pero luego esta corriendo por todo el Muro, gritando y buscando a un médico que les pueda ayudar.

Debo comentar que me la pase de lo lindo, carcajeandome con las situaciones y aprendiendo un poco más de la cultura de otros lados. Y si es mucho exagerar, falta preguntarle a mi mujer, que también se prendió del libro y estuvo hojeandolo con interés, preguntando y buscando información para cotejarla con lo descrito por Delisle.

En resumidas cuentas, "Crónicas de Jerusalén", es una bomba y de las buenas. Vale la pena muchísimo y en serio, uno se la pasa genial. El arte de Delisle no es de primer nivel, pero los detalles y las formas de expresar son únicas, dandole un aire sencillo pero llegador. Si esto agregamos un sinfin de aventuras, la cosa es literalmente redonda.
Tal vez la única crítica es que pese a lo "grueso" del libro, se te va volando y quisieras leer un poco más.

¿Recomendable? Absolutamente. Lástima que la edición en español sea algo dificil de conseguir en las librerías de costumbre y a precios, un tanto elevados.

----------------------------------

Saludos a mi esposa ^^ que adoro, así a mi comadre, como quienes gustan de leer este tipo de cosas.