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lunes, 14 de marzo de 2016

El Puente de los Espías: el regreso de Steven Spielberg a los primeros lugares

Hace unos días, de manera curiosa, pude ver de manera alterna dos película de Steven Spielberg de la década pasada: La Terminal y Atrapame si puedes, consideradas una suerte de biografías de dos personajes bastante curiosos (un individuo atrapado en un aeropuerto y un estafador bancario). Salvo con una excepción, las películas que filmo el susodicho hasta la que voy a reseñar a continuación, fueron de medio pelo. No es que "Tintín" fuese mala, ni mucho menos la "Guerra de los Mundos", sino el empaque en general salía bastante afectado. A esto tenemos que agregar la divertida pero insulsa parte cuatro de Indiana Jones y las estupendas (al menos para mi) pero algo largas, "Lincoln" y "War Horse".

Acá, Spielberg volvió a una fórmula mucho menos densa y más compacta: el ámbito biográfico. Y que mejor con un filme que se ambienta en los años cincuenta en adelante, donde parece que el director se siente más cómodo. Aparte de que un excelente equipo de producción, una gran música y unos actores soberbios le acompañaron. No solo hablo de Tom Hanks, sino también de Mark Rylance, cuya actuación como el espía ruso Rudolf Abel, le valió un premio de la Academia como mejor actor de reparto.

Sin embargo, para entender tanto las cualidades de esta película como sus defectos, es necesario no solo hacer una crítica, sino también hacer un contexto bastante realista. Cierto, "El Puente de los Espías" es una película excelente, pero que pese a todo, tiene sus defectos bien marcados y que vamos a comentar a continuación.


Bridge of Spies (en español estrenada como El puente de los espías o Puente de espías) es una película dramática de 2015, dirigida por Steven Spielberg y escrita por Matt Charman, Joel Coen e Ethan Coen. La película está protagonizada por Tom Hanks, Mark Rylance, Amy Ryan y Alan Alda. La película está basada en la detención del espía ruso Rudolf Abel en 1957 y el denominado Incidente del U-2, ocurrido el primero de mayo de 1960, durante la Guerra Fría.


Antecedentes históricos: la paranoia de la Guerra Fría alcanzó su máxima cuota en la década de los cincuentas y los sesentas. A tal grado llegó entre los norteamericanos que el senador McCarthy llegó a acusar a cuanto quisiera de ser un espía comunista y teniendo total apoyo, no solo del electorado, sino de gente de alto poder. Aunque luego la caza de brujas del senador fue a la baja, la consecuencia posterior es que muchos estadounidenses creían con fervor que la URSS los atacaría de manera inmisericorde con bombas nucleares a la menor provocación. De allí que muchos ciudadanos tuviesen miedo o enojo hacia gente de origen ruso, de creencia comunista y claro, hacia los espías.

Pese a que muchos documentos se han desclasificado, tanto de la CIA como de la antigua KGB, el trabajo de sus hombres aun se mantiene con un secretismo formidable. Ambas naciones utilizaban a los espías para otearse mutuamente y conseguir secretos que pudiesen generar ganancia en el ámbito internacional, llegando a un punto de que cualquier ciudadano leal, en el fondo podía servir a una nación enemiga. Por ello, cuando Rudolf Abel fue apresado en 1957 por agentes del gobierno por espionaje, despertó un movimiento de enojo y miedo sin igual.

Rudolf Abel, conocido realmente como Villiam Fisher, de origen inglés pero de padres rusos, fue un espía notable que trabajaba como supervisor de otros tantos en Nueva York, siendo pintor ocasional y fotógrafo. Debido a que uno de sus asistentes fue capturado, pudieron señalarlo y así apresarlo en su departamento, donde se encontró una cantidad de equipo muy sofisticado. Por regla, todo espía debía ser fusilado, pero se le decidió dar un juicio justo, para quedar bien ante el pueblo y claro, ante las naciones, como la misma URSS. Se contrato a un abogado civil para que se hiciese cargo de su defensa, trabajo que recayó en James Donovan, un litigante de seguros de Nueva York.

La labor de Donovan fue tal, que la pena de muerte de Abel fue conmutada por 30 años de cárcel. Debido a su manejo, la URSS se acercó a él, lo cual también se entero la CIA y esto hizo que se conviertese en un intermediario para un intercambio de prisioneros. En este caso, del piloto norteamericano: Francis Gary Powers.

Restos del U-2 de Francis Gary Powers derribado por los soviéticos

Powers, piloto de la Fuerza Aérea, fue reclutado por la CIA a mediados de los cincuentas debido a su gran talento. En aquel entonces, el gobierno gringo espiaba las instalaciones soviéticas con el uso de aviones de alta tecnología, que podían volar a una gran altitud, equipados con cámaras de alta precisión. Este tipo de acciones serían de gran utilidad a los EUA, inclusive para detectar los silos que la URSS estaba instalando en Cuba y que motivo la crisis de los misiles de 1962. Powers fue el único (porque pudo haber más, pero no se sabe al momento) caso de un piloto que fue atrapado vivo, ya que su aeronave fue derribada en suelo soviético el 1 de mayo de 1960. Debido a un ardid de Krushev, EUA asumió la pérdida de su aeronave de manera desafortunada, ya que también las acciones de Powers llegaron a ser desconcertantes: el avión fue derribado por un cohete ruso, pero Powers no detono la bomba que llevaba el artefacto y que hubiese destruido la evidencia (inclusive las partes casi integras del avión hoy son exhibidas en museos de Rusia) sino tampoco llegó a suicidarse con el famoso nickel de plata donde había una aguja repleta de cianuro.

Esta situación provocó una crisis en la CIA, lo cual motivo usar a Donovan para que hiciese un intercambio entre Abel y Powers, el cual finalmente se realizó el 10 de febrero de 1962, en plena construcción del Muro de Berlín (el intercambio fue realizado en un puente de control de Berlín). Lo destacable es que Donovan también logró la liberación de un estudiante de Harvard que había sido arrestado por la Alemania del Este y que pretendía intercambiar por Abel. Este reconocimiento le valió a Donovan distinciones posteriores (ya que su historia no salió a la luz por presión de la CIA, sino mediante un libro escrito de manera indirecta sobre su hazaña), al grado de ser negociador ante Fidel Castro debido al incidente de la Bahía de Cochinos, donde logró liberar hasta 9,000 personas en lugar de las 1,200 que se tenían pronosticadas.

Abel sería homenajeado en Rusia y fallecería de cáncer de pulmón años después. Powers, en cambio, viviría una vida muy criticada, en especial por no haberse suicidado y moriría en un accidente de helicóptero en 1977. Posteriormente, la CIA lo distinguiría por sus servicios 20 años después.


Ya con este contexto, podemos adentrarnos en esta película que fue filmada en Nueva York a finales del 2014 y estrenada en octubre del 2015, teniendo excelentes críticas tanto por su dirección, guión y actuaciones. En México, se estreno de manera limitada en noviembre del año pasado y se volvió a reestrenar en febrero, debido a su nominación como mejor película en el Oscar.


Argumento: el filme sigue las delicadas negociaciones que llevo James Donovan, abogado de Nueva York, primero para apoyar a su cliente, un espía ruso llamado Rudolf Abel y luego para lograr su liberación mediante el intercambio con el piloto norteamericano Gary Powers, capturado en territorio soviético mientras fotografiaba instalaciones secretas. 


Comentario personal: Se nota que finales del año pasado tuve bastante trabajo, ya que de repente los críticos especializados comenzaron a hablar de este filme y yo ni en cuenta. Tuve que leerme un par de comentarios para entender de como iba y por supuesto, me emocionó bastante, ya que era un tema harto desconocido pero en una época que me encanta. Lamentablemente, el mismo trabajo limitó mi hora al cine para verla y tuve que esperar el formato casero descargable (^_^U) para verla con mi mujer en dos tandas. Claro, tampoco ayudaba que mi comadre ya la había visto previamente y la recomendaba, pese a ciertos problemas de conciencia política incorrecta. Pero bueno, valió la pena.

Es obvio que este tipo de filmes son el pan diario de Spielberg. Es capaz de convertir una historia un tanto aburrida, sin nada de acción, balazos o tensión, en hacer un relato divertido, agradable y con buen ritmo. Ya lo vimos en "Lincoln", donde el guión y la trama eran infinitamente más pesados y aburridos, para hacerlo ameno y harto interesante. Por consiguiente, en una historia de espías, la cosa es matemáticamente exponencial.

Cuando se tiene un hecho histórico, es regla que siempre se intervenga el mismo y modificandolo al grado de tener algo de acción extraña para que venda. Sin embargo, Spielberg y sus guionistas han alterado en lo mínimo posible (haciéndola lo más políticamente correcta) la historia original de Donovan y Abel, lo cual le da un punto de verosimilitud bastante fuerte. Este es el primer punto fuerte de la película.

El segundo vendría a recaer en sus estupendas actuaciones. Tom Hanks vuelve a hacer un "tom hanks" (personaje carismático principal), mientras los secundarios, unos totales desconocidos, también cumplen correctamente, pero destacando, no solo por su perfomance, sino en la forma en que fue construido, el personaje de Rudolf Abel. Inclusive, mi esposa (que la vi con ella en formato casero), el personaje le pareció adorable en muchos sentidos. Y es que construido bajo una estructura psicológica bastante atípica pero acorde a como era descrito, aparte de ser bien interpretado por Rylance, realmente destaca durante la primera hora de la película, que me parece entre dramática, pero teniendo sus momentos de comedia involuntarios que lejos de quitarle punch, le da más realce.

La segunda mitad de la película se enfoca en la liberación de Powers y obvio, sin la presencia de Abel, la cosa baja un tanto, aunque es compensada con las delicadas negociaciones a la que Donovan se ve inmerso para liberar, no solo al piloto norteamericano, sino también a un estudiante de economía que por error se ve encarcelado en la Alemania del Este, que pese a tener un panorama rápido del mismo, este resulta bastante duro y crudo (visto en la violencia que existe, tanto en la delincuencia como en un intento de saltar el Muro de Berlín, recientemente construido). Por suerte, la trama y resolución es puesta de manera sencilla, lo cual hace que la película no pierda velocidad y tenga un final bastante emotivo.

La música de Thomas Newman resulta bastante acertada y tiene ese aire místico, muy típico de los años sesentas, en especial cuando comienza el filme y cuando termina. Claro, no es la octava maravilla al estilo de John Williams, pero acompaña bien el filme y le da fuerte a los momentos emotivos, como cuando se hace el intercambio de prisioneros. En este aspecto técnico, también resaltaría la forma de plasmar la moda y estilos de los años sesentas, que resulta bastante apegado a la realidad (los moños, la ropa, los peinados y claro, aparatos como la televisión y el teléfono).

Sin embargo, pese a las maravillas de la historia, ritmo y emotividad, la película tiene una fuerte crítica, reflejada en su conciencia política. La URSS es retratada como un gobierno frío, absolutista y que es capaz de torturar para salirse con la suya, mientras los EUA, pese a tener momentos donde vemos a los gringos como auténticos paranoicos, en todo momento tratan de manera correcta a Abel. Lamentablemente, esto se hace más patente en el último tercio de la película, donde Powers es sometido para sacarle secretos. Claro, esto no hubiese sido tan chocante, pero a la siguiente escena muestran como Abel es tratado con la mayor cortesía posible. Fría, pero al fin al cabo, mucha cortesía. Para colmo, el hecho de que se reconozca a Donovan desde un principio, también es una falacia, ya que el propio abogado publico su historia dos años después de esta (incluyendo la de Bahía de Cochinos), ya que la CIA trato de adjudicarse el crédito de manera solitaria.

En conclusión, pese a algunas críticas de fidelidad, "El Puente de los Espías" es una excelente película, que narra de manera estupenda un hecho clave durante los principios de los años sesentas. Con grandes actuaciones, un ritmo bastante bueno (mi esposa vió la película en dos tiempos, debido a cuestiones de trabajo y aun así, no le aburrió en ningún momento) y tocando temas bastante durillos, es bastante recomendable.

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Saludos a mi mujer :3 que adoro, así a quienes gustan de este tipo de filmes.

domingo, 9 de noviembre de 2014

La caída del Muro de Berlín: el derrumbe del comunismo

Hablar de la Caída del Muro de Berlín no solo es mencionar las protestas que hubo en 1989 y de la Perestroika instaurada por Gorbachov y que permitió la caída del Muro de Hierro que había en Europa del Este.

No, es hablar de una cantidad de acontecimientos que se fueron interconectando hasta que sucedió tal evento. Claro, este no es un blog de historia, al contrario, trato de tocar estos temas lo más sencillamente posible y también porque mi flojera es muy grande. No obstante, como aconteció con el tópico de Chernóbil, es necesario dar un cierto contexto para luego comentar el evento en sí.

Los ochentas fueron una década colorida, pero también de cambios y muy profundos. Si mucho del mundo actual esta así, es por lo que sucedió en esta década marco a la generación presente. Seh los famosos noventas, los hipsters de la década pasada o los snobs de la actual. Nah, los ochentas fueron la onda y por muchas cosas, como esta. Entonces el mundo estaba dividido en dos y no tardaría en volver a "unificarse" tal como sucedió en Alemania.


El Muro de Berlín cayó en la noche del jueves, 9 de noviembre de 1989, al viernes, 10 de noviembre de 1989, 28 años después de su construcción. La apertura del muro, conocida en Alemania con el nombre de die Wende (El Cambio), fue consecuencia de las exigencias de libertad de circulación en la ex-RDA y las evasiones constantes hacia las embajadas de capitales de países del Pacto de Praga y Varsovia y por la frontera entre Hungría y Austria, que impuso menos restricciones desde el 23 de agosto. En septiembre, más de 13.000 alemanes orientales emigraron hacia Hungría. Poco después comenzaron manifestaciones masivas en contra del gobierno de la Alemania Oriental. El líder de la RDA, Erich Honecker, renunció el 18 de octubre de 1989, siendo reemplazado por Egon Krenz pocos días más tarde.

Tras el 6 de noviembre se hizo público el proyecto de una nueva legislación para viajar, que recibió duras críticas, y el gobierno checoslovaco protestó por vías diplomáticas por el aumento de la emigración desde la RDA a través de Checoslovaquia. El SED decidió, el 7 de noviembre, regular los viajes al exterior, facilitándolos. El 9 de noviembre se promulgó un plan que permitía obtener pases para viajes de visita. Se elaboró un modelo en el Consejo de Ministros, que se decidió ese mismo día antes de las 18:00 y que debía ser publicado y difundido en forma de circular a las 4:00 siguiente por las agencias de noticias, aunque hubo una objeción al procedimiento por parte del Ministerio de Justicia. Paralelamente, el modelo del Ministerio fue estudiado y aprobado en el Comité Central.


Antes de comentar los hechos de otoño de 1989 vamos a hacer un poco de contexto al respecto.

Como bien saben, Alemania quedo partida en "dos" luego de la Segunda Guerra Mundial. Aunque originalmente el país, como Berlín, estaba repartido entre las 4 Superpotencias vencedoras (Francia, Inglaterra, URSS y EUA), EUA y URSS fueron los últimos en quedarse. La razón es que los soviéticos no querían tener un país de eje capitalista cerca de ellos y que tuviesen una nación de "colchón" que pudiera amortiguar un ataque. Mientras, EUA necesitaba alguien que espiase a los rusos. Al final, Alemania quedo dividida en dos naciones que tendrían dos sistemas distintos (Berlín, pese a estar en el bloque oriental, también tendría esta suerte).

Alemania Occidental tendría una economía de corte capitalista, mientras Alemania Oriental sería netamente comunista. Debido al miedo a una guerra, ambas naciones se vieron favorecidas de una naciente explosión económica, resultado del aumento del arsenal de EUA y la URSS, que las hizo crecer en los años cincuentas y sesentas. Sin embargo, Alemania Oriental tenía un sistema centralizado, con escasa propiedad privada, lo cual provoco una caída en la producción en años cincuentas que conllevo a una huelga de trabajadores que fue sofocada. No obstante las autoridades orientales decidieron aumentar los salarios los cuales a la larga fueron minando el sistema.

Para evitar que los alemanes orientales se contaminasen de la mentalidad occidental, en 1963 se inició la construcción de un Muro que dividiría a las dos naciones, el cual estaría vigilado a piedra y canto. Este sería el mayor símbolo de la Guerra Fría durante muchos años.

Aunque en los años setentas, debido a la crisis del petróleo, las economías orientales (como Polonia, Hungría, Rumania, etc.) se vieron favorecidas, la falta de capital y de un mayor nivel de producción, condujo a una crisis que fue orillando a las manifestaciones procapitalistas que iniciaron mayoritariamente en Polonia, gracias a Lech Walesa y el sindicato "Solidaridad".


Sin embargo, Alemania Oriental seguía siendo fiel a la URSS y para mediados de los ochentas, parecía el país que mejor orbitaria al Oso Rojo, hasta que llego Mijaíl Gorbachov a los mandos del mismo y decidió "aperturar" la URSS en un intento de que el modelo comunista siguiera en pie. Este movimiento se diversificó en dos corrientes: Perestroika y Glasnot. El primero consistía en una reforma económica que permitiese mayor mercado pero aun bajo el control del Estado y la otra, se enfocaba en una transparencia en la política y los asuntos, sin tantos secretismos pues. Esto conllevo a que Gorbachov hiciera caso omiso de las protestas o manifestaciones en contra del comunismo.

Si Polonia había entrado en crisis, le siguieron Hungría, donde la gente pugnaba por una mayor libertad, tanto económica, política, de expresión y religiosa. En la RDA (Alemania Oriental), las cosas comenzaron a tomar el mismo cariz, pero el entonces líder del partido, Erich Honecker trato de reprimir con mano dura tales manifestaciones.

Aunque parezca extraño, Honecker era un buen comunista y creía sinceramente en las bondades del sistema. Por lo tanto, vio con horror como sus imposiciones no hacían sino alentar las manifestaciones en contra. Muchos comunistas creían que el Estado era perfecto y que el adoctrinamiento político e ideológico había sido bien hecho, pero los berlíneses orientales en especial, habían experimentado el lado capitalista de sus vecinos, así el contrabando estaba a la orden del día, gracias a la corrupción de las autoridades orientales.

Las protestas se hicieron pan de todos los días y fueron en aumento, no solo en personas, sino en las ciudades participantes, todo esto ante el beneplácito de la Volkspolizei o el Stasi (la policía alemana oriental y el servicio de seguridad respectivamente). Para colmo de remates, en el seno del mismo partido comunista de Alemania Oriental (PSUA, para los cuates) también comenzó a haber fracturas, donde los miembros de línea más dura se enfrentaban a los más moderados.

Para rematar la situación, un elemento externo fue determinante: la apertura de las fronteras de Hungría con Austria.

En aquel entonces, existía un auténtico "telón" de acero en las fronteras de los países orientales con los occidentales. Nadie podía cruzar al lado occidental, salvo que fuese por una misión extraordinaria o un alto político. Sin embargo, en noviembre de 1988, Miklós Németh, fue elegido "Premiere" o líder de Hungría. Este comenzó a llevar una política reformista, pese a las oposiciones de su partido, al grado que en mayo de 1989, decidió abrir sus fronteras con Austria en varias ocasiones. La más relevante fue en agosto de 1989, cuando fue por 3 horas, que recibió el nombre de "Picnic Paneuropeo".

Tal acción hizo que muchos ciudadados de Alemania Oriental fuesen corriendo a Hungría y aprovechando esos dichosos picnics, salieran disparados hacia Austria. Se supone que el mismo Németh había ordenado a la policia militar disparar contra tales refugiados. Sin embargo, como la Volkspolizei, se hicieron de la vista gorda y una gran cantidad de orientales se piraron.
La situación provoco que muchos ciudadados se pararan frente a los controles de migración, exigiendo también su ticket de viaje hacia Austria o la Alemania Federal. Honecker trato de impedirlo endureciendo las medidas contra los permisos, pero la situación se le fue de las manos.

Ante tal crisis, Honecker fue despedido y su lugar lo tomo el moderado Egon Krenz. Ya para entonces, las manifestaciones alcanzaban entre el cuarto y el medio millón de personas, y siendo en ciudades importantes como Leipzig y Dresde.
Krenz prometió libertad, pero la gente no le creía ni jota. Para colmo, no logro evitar la migración de muchos alemanes orientales hacia Checoslovaquia, que era el paso natural para ir a Hungría y de allí a la libertad. A la par, ciudadanos checoslovacos también se atiborraron en las embajadas occidentales a pedir permisos como locos.

Para los primeros días de noviembre, la situación estaba fuera de control. Entre las manifestaciones y las migraciones a Checoslovaquia y Hungría, el Comité central del PSUA se reunió y decidió darles algo de "agua" fresca a los ciudadanos alemanes, para aplacar los ánimos y esta consistía en una medida que a primera cuenta parecía extraordinaria: el libre tránsito, bajo pasaporte, de ciudadanos de Alemania Oriental a Alemania Occidental, sin necesidad de hacer un estudio o visado extenuante.

Claro, era a la vez una trampa, porque sabían que muchos alemanes no tenían pasaporte (solo un cuarto cumplía con los requisitos). La política, que se tenía que aplicar paulatinamente, empezaría a funcionar a las 10 horas del día 10 de noviembre. Tal documento fue redactado y pulido, en la ausencia del portavoz del Comité, Günter Schabowski, el cual se encontraba en ruedas de prensa informando a los periodistas de como iban las negociaciones del PSUA.


Krenz, en la tarde del 9 de noviembre, le entrego el documento a Schabowski, pero sin decirle ni cuando ni como debía leer el susodicho. El portavoz volvió a una rueda de prensa a las 6 de la tarde y comenzo a parlotear sobre las medidas. Fue hasta casi una hora después, cuando un periodista pregunto "¿Y los papeles?", léase, lo de la documentación de tránsito. Schabowski desconcertado, leyo el papel donde afirmaba que todo ciudadano oriental podía cruzar con libertad al otro lado. El periodista volvió a preguntar ¿Y para cuando esto?

Schabowski uso la lógica y comento: "Desde ahora, claro está".

La noticia se difundió como reguero de pólvora. En cuestión de horas, los alemanes orientales se habían atiborrado sobre los controles fronterizos. Debido a la corrupción y el desorden, los guardias fronterizos no sabían que hacer, así que sellaron el pasaporte de muchos alemanes de RDA de tal forma que perdieron su ciudadanía y generaron un lío diplomático posterior.

Harald Jáger, jefe de pasaportes y de migración, estaba vuelto loco. Aunque el Stasi había dado su beneplácito, también obedecía al gobierno, el cual se había desquiciado y no sabía que hacer. Para colmo, una pareja que venía desde Alemania Federal y era de la RDA, quería volver a esta última, por sus hijos. Los gritos en la RDA eran "queremos salir", mientras en la RFA era "Vengan, vengan".

Jáger no sabía que hacer. Si alejar a los manifestantes a base de balazos o permitir la salida, pero también implicaba valorar el regreso a la RDA, lo cual significaría la caída del Muro, de manera nominal. Finalmente, el Teniente Coronel acepto y en cuestión de minutos, la gente abrió los pasos fronterizos y comenzaron a pasar, entre gritos de alegría y llanto. Se dice que familias enteras se volvieron a reencontrar, mientras estudiantes y jóvenes de ambos lados, sacaban martillos y herramientas para romper las paredes del dichoso Muro.
En Brandeburgo, la cosa estaba aun peor. Los guardias fronterizos formaron filas con armas en alto tratando de alejar a los manifestantes de los puestos. Sin embargo, la gente comenzo a escalar las paredes del Muro y algunos quisieron cruzar, siendo recibidos a chorros de agua. Finalmente, un ciudadano alemán, pese al agua, logro saltar y al instante, centenares de personas más le siguieron, llegando a lo alto. Los chorros de agua dejaron de salir, aceptando lo irremediable. Para entonces, ya era la medianoche de entre el 9 y 10 de noviembre. El Muro, había caído.


Aunque la migración más importante se dio el 10 de noviembre de 1989, el día anterior es señalado como el inicio de todo. Las anécdotas fueron muchas, los reencuentros aun más y lo que sucedió después fue aun más apasionante: o se convertía a la RDA en un país capitalista o se unificaría a la RFA. Pero como diría la tía Chona, "Eso, es otra historia".

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Saludos a mi mujer ^^ por este día, así a quienes más gustan de este tipo de historias.