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domingo, 3 de enero de 2016

Un escritor en guerra, Vasili Grossman: un excelente libro de Antony Beevor

Para mi cumpleaños pasado, la comadre me regalo un libro más de uno de mis autores favoritos, Antony Beevor. En esta ocasión, fue uno que había estado buscando por un largo tiempo y era una especie de crónica biográfica de uno de los mejores corresponsales de guerra y que muchos comparan con el Ernie Pyle soviético: Vasili Grossman.

Justamente este autor y sus notas ayudaron a Beevor a hacer varios de sus libros, en especial Stalingrado y La Caída de Berlín, gracias a la desclasificación de un montón de documentos y artículos que tuvo posterior a la caída de la Unión Soviética. Grossman pronto se revelo como un cronista prolifico, no solo por la dedicación que le ponía a sus escritos, sino también por el acercamiento natural que tuvo con muchos soldados del Ejército Rojo durante su travesía en el campo de batalla. Esto también le permitió escribir dos obras que lo hicieron famoso tanto por la buena y la mala. Lamentablemente, esto último terminaría por marcar su vida de manera definitiva.

Sin embargo, hoy en día, nadie puede negar el talento narrativo de Grossman, al grado que Beevor realizo un libro formidable en base a sus cuadernos, anotaciones e impresiones que hizo durante la Guerra Patriótica y que es motivo de análisis en la siguiente entrada.


Como siempre, hagamos un poco de contexto. Primero hablaremos de Vasili Grossman y luego del autor, Antony Beevor.

Vasili Grossman nació en Moscú en 1905. Debido a los problemas que hubo secundario al advenimiento bolchevique, la familia Grossman, de origen judío, se mudo a Ucrania, donde se establecieron hasta el inicio de la invasión Barbarroja (toda la familia alcanzó a escapar, salvo la madre de Grossman, que terminaría siendo muerta por agentes nazis, hecho que marcaría la vida de Grossman de muchas maneras). Aunque en un principio aplicó a la escuela de ingeniería, la escritura pronto se revelo como algo innato en Vasili, al grado que desde los 30 años comenzó a escribir como periodista en diferentes gazetas y periódicos moscovitas. El antisemitismo que apareció durante la Gran Purga no alcanzó a tocarlo, pero si lo restringió en ganar oportunidades frente a compañeros menos talentosos.

Vasili Grossman.

Sin embargo, cuando inició la Segunda Guerra Mundial, Grossman fue destinado por su editor a cubrir el inicio de las hostilidades de tal manera que pronto se hizo una referencia en periódicos, al grado que se decía que el mismo Stalin estaba al pendiente de sus notas (para bien y para mal). Se hizo archirecontra-famoso en 1942, cuando escribió "El Pueblo Inmortal", una novela que relataba los inicios de la Operación Barbarroja pero con un aire sumamente patriótico. Sin embargo, la crítica velada que Grossman hizo de los oficiales y de la mala preparación del Ejército Rojo, no paso desapercibida para el jefe, que inclusive los premios que podría haber ganado, le fueron retirados de antemano. 

Aun con esto, Grossman pronto fue objeto de lectura de muchos soldados y gente de la Unión Soviética, por la calidad de sus relatos, pero también crudeza y realidad. Esto le permitió cubrir eventos de gran magnitud, como la batalla de Stalingrado, la batalla de Kursk y la toma de Berlín. Para finales de los cuarenta, Grossman era un periodista famoso. Sin embargo, pronto se metió en líos, cuando comenzó a denunciar los campos de exterminio nazis, al grado que varios de sus reportes fueron testimonio durante los juicios de Nuremberg. Grossman, apolítico pero con cierta ingenuidad, pensó que su novela más potente, "Vida y Destino", ayudaría a transparentar la situación que había vivido el Ejército Rojo y su gente durante la Gran Guerra Patriótica, más con la muerte de Stalin. Sin embargo, Nikita Jruschev quiso mantener la línea dura del partido y para finales de los cincuentas, Grossman ya era un hombre arruinado, donde su obra había sido destruida (aunque una de las copias fue microfilmada por un amigo y disidente, la cual paso a Suiza) y murió en la pobreza en 1964. 

Pero como ya se comentó, "Vida y Destino" fue conocida en el mundo occidental gracias al microfilme "pirata" y tuvo una primera gran edición en los años ochentas. Hace unos pocos años, la obra fue vuelta a editar e inclusive con una traducción más fiel directa del ruso (al menos en la edición en español).

Ahora, en cuanto a Antony Beevor (1946), perteneció al Ejército Británico en sus años mozos, llegando a ser oficial en la 11th División de Husares. Posteriormente, se dedicó al periodismo y la historia, llegando a publicar varias novelas a principios de los ochentas. Sin embargo, el éxito no le llego hasta finales de los noventas, luego de la publicación de "Stalingrado", que le valió numerosos premios (y así críticas) por su combinación de narrativa y datos duros. De allí siguieron "Berlín, la Caída" y el "Día D, Desembarco en Normandía", teniendo ese estilo tan peculiar ya descrito y que lo hace más que un historiador, un cronista de primera línea. 

Antony Beevor

Con todo este contexto, uno puede entender mejor la magnitud de esta obra, la cual fue editada en inglés en el 2005 (y donde Beevor tuvo la invaluable ayuda de Luba Vinogradova) y su edición en español fue en el 2006.

Comentario personal: El libro se fragmenta en dos narradores distintos. En uno, Beevor hace un relato corto y preciso de los hechos que rodean una anotación de Grossman (aparte obvio de tener un intro biográfico del corresponsal) que está ordenada en orden cronológico. En otras palabras, Beevor va haciendo acotaciones "enormes" de los escritos que presenta el libro sobre Vasili Grossman. Estos son fragmentos que pueden ser largos o muy cortos, pero que igualmente son muy potentes por donde uno le vea. Son la visión de un hombre bastante común (lo cual Grossman va manifestando en varias ocasiones) y como la vida militar no era nada para él, pero debido al amor y patriotismo que siente por su país, termina por hacer un relato formidable de lo sucedido durante la Gran Guerra Patriótica.

Debo decir que el libro se divide en tres partes muy diferenciadas, no solo por la calidad narrativa, sino por el ánimo del mismo autor. La primera se enfoca en como Grossman narra los inicios de la Operación Barbarroja y como trata de sacar lo mejor del soldado soviético, llegando a enaltecerlo. Sin embargo, también comenzamos a ver sus pequeñas críticas hacia los oficiales y su nula preparación, así su manera tan zarista de tratar a los subordinados.

La segunda parte es un tanto más heroica, donde Grossman sube en un pedestal al soldado del Ejército Rojo, teniéndolo casi como un santo, en especial durante la batalla de Stalingrado. Pese a esto, es la parte que más destaco, ya que la combinación de acción y narrativa es sorprendente y los pasajes de Grossman, pese a ser más largos, son mucho más amenos y potentes.

La tercera parte decae un tanto en la narrativa, pero es inevitable. El cronista se decanta por un relato sumamente crudo de la situación que pasaron no solo judíos, sino otras nacionalidades y hasta gitanos, durante los campos de exterminio que se instalaron en la Ucrania y Bielorrusia. Esta parte llega a ser demasiado dura y hasta uno lo deja acongojado, ya que Grossman no se corta en describir el modo en que los nazis exterminaban a estas personas. Llega a ser tan cruda que tuve que dejar la lectura por unos momentos, ya que todo es tan realista, casi como si vieras lo que sucede (y con razón los jueces en Nuremberg lo usaron como testimonio clave contra varios SS y Nazis).

Y es que Grossman se destaca como un cuentista de primera, como aquellos juglares de la Edad Media, donde van contando cada relato, sin agregarle nada de su cosecha, pero sí haciéndolo de tal manera que te deja impresionado. Aparte, la crónica va evolucionando, ya que la ingenuidad del autor va también cambiando y lo vemos pasar de un adepto patriota, a alguien que no deja de cuestionar las tonterías y estupideces de los oficiales que van guiando a la tropa, aunque también para Grossman resulte un tanto decepcionante.

A la par, vemos intercaladas cartas y otros documentos mucho más intimistas, que muestran no solo la personalidad del periodista, sino también sus miedos, inseguridades y también el apego que le tenía a su madre. Esto va enriqueciendo la lectura y le da ciertos puntos muy altos, pasando de ser un relato, a una especie de novela. Si a esto agregamos como Beevor va intercalando sus propias acotaciones y los datos que complementa, lo hace un libro sumamente ameno.

Grossman frente a un Tiger destruido en Kursk.

En conclusión, "Un escritor en guerra", es una obra altamente recomendable, en especial para los que gustan de la historia, la crónica o en especial la Segunda Guerra Mundial, sobre todo en el ambiente del frente del Este. Es un relato bastante realista de la situación que tuvo que vivir el Ejército Rojo, tanto en su debacle como su posterior alzamiento.

Ahora, el libro fue editado por Crítica en el formato booket. Se puede conseguir en México en un precio de 10 dólares, al tipo de cambio actual y en las principales librerías del país.

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Saludos a mi mujer ^^ que adoro, así también a Sam por regalarme esta joya, como quienes gustan de este tipo de libros.

martes, 27 de enero de 2015

Auschwitz: cuando el Ejército Rojo encontró el horror de la Solución Final

Una nublada y fría tarde del 27 de enero de 1945, el teniente Anatoly Shapiro, de la 106th División de Fusileros del Ejército Rojo, ucraniano por nacimiento pero de padres judíos, fue el primer hombre que abrió las puertas de un complejo que estaba cerca de la población polaca de Oświęcim, a 43 kilométros de Cracovia.

Alertado por centinelas de que había un campo de prisioneros medio extraño, Shapiro se ofreció a ir a investigar, llevándose una tremenda sorpresa al momento que entró en el campo de concentración de Auschwitz-Birkenau.

"Había tal hedor que era imposible estar ahí por más de cinco minutos. Mis soldados no lo podían soportar y me rogaban para que los dejara ir. Pero teníamos una misión que cumplir", es lo que alcanzo a decir Shapiro mientras avanzaba entre las barracas y galeras que estaban por la entrada. De repente comenzaron a emerger de dichos lugares, figuras casi espectrales: seres humanos desnudos, semidesnudos, en los puros huesos, con las cabezas rapadas y que miraban sin interés a Shapiro así a los soldados que lo acompañaban. El teniente estaba pasmado, no sabía que decir o hacer. Su comandante no le había informado nada de la situación, así que solo atino a decir que todos eran libres, que habían sido liberados por el Ejército Rojo.

Pero los prisioneros no parecieron prestarle atención. Algunos se derrumbaron del esfuerzo y murieron allí mismo. Otros, se aventaron sobre los soldados y se soltaron a llorar. Shapiro, horrorizado, siguió recorriendo el campo. El lugar estaba lleno de heces, de sangre y de cadáveres. En las galeras destinados a los niños, solo encontró dos, que se soltaron a decirle que no eran judíos, que no querían ser llevados a las cámaras de gas.

Más soldados llegaron con el teniente y le informaron de crematorios enormes así cámaras de gas. Los primeros aun tenían cenizas, producto de la calcinación de cuerpos humanos.
Shapiro solicito el apoyo del cuerpo médico de la unidad y la colocación de estufas para darles de comer. Sin embargo, muchos prisioneros murieron al momento de probar la comida, ya que sus estómagos no estaban acostumbrados a dicha dieta. Tuvieron que pasar meses para que los médicos del Ejército Rojo supieran como atender a los prisioneros sin matarlos. Para colmo, el mismo Shapiro tuvo que calmar la ira de sus subordinados, ya que estos querían ir al pueblo a matar alemanes. Sin embargo, él les dijo que tal vez ellos no sabían de la situación. Lo cual se confirmaría de manera posterior.

Para colmo, el campo había sido abandonado 3 días antes y los guardias se habían llevado a más de 10,000 personas a pie, para reubicarlos en otros campos. Por supuesto, ninguno logró sobrevivir a tal marcha.

Hoy, 27 de enero, se celebra el Día Internacional del Holocausto. Una fecha que fijó la ONU en su momento, para recordar el genocidio judío que ocurrió durante la Segunda Guerra Mundial, cuando Adolfo Hilter comenzó su plan llamado "La Solución Final", el cual consistía en una depuración sistématica de la población alemana, que se tradujo en la muerte de más de 6 millones de personas, mayoritariamente judíos y de otro tipo de nacionalidades, religiones y preferencia sexual.

Se supone iba a hacer esta entrada cuando llegase al momento cronólogico exacto, pero no pude evitarlo. El holocausto es uno de los temas más espinosos, pero más emblemáticos de la Segunda Guerra Mundial. Aunque hoy en día hay gente que sigue negando tal situación, el testimonio y pruebas que nos han llegado hasta la fecha, son innegables. El hombre no debe olvidar que este tipo de acciones, no deben volverse a repetir. Nunca más. Independientemente del sexo, religión, nacionalidad, creencia o preferencia.


El campo de concentración de Auschwitz-Birkenau (en alemán Konzentrationslager Auschwitz-Birkenau); en polaco Oświęcim y Brzezinka, fue un complejo formado por diversos campos de concentración y de exterminio construido por el régimen de la Alemania nazi tras la invasión de Polonia de 1939, al principio de la Segunda Guerra Mundial.

Situado a unos 43 km al oeste de Cracovia, fue el mayor centro de exterminio de la historia del nazismo, donde se calcula que fueron enviadas cerca de un millón trescientas mil personas, de las cuales murieron un millón cien mil, la gran mayoría de ellas judías (el 90 %, aproximadamente un millón), además de eslavos, prisioneros de guerra, etc.

En la puerta de entrada a uno de los diversos campos que componían el complejo (Auschwitz I) se puede leer el lema en alemán Arbeit macht frei («El trabajo os hará libres»), con el que recibían a los deportados las fuerzas de las SS que estaban a cargo del centro durante su periodo de funcionamiento, desde su apertura el 20 de mayo de 1940 hasta el 27 de enero de 1945, cuando fue liberado por el ejército soviético.


La historia del campo comenzó en 1940, cuando las SS, bajo la dirección de Himmler, dieron la construcción de varios campos alrededor de Alemania, con el objetivo primario de castigar a los criminales de guerra, luego esclavizar a poblaciones nativas, como los polacos y finalmente, ser utilizado para exterminar judíos y poblaciones de otras etnias, como los gitanos.

En abril de 1940, Himmler dio la orden para aperturar un campo en Auschwitz. La región donde se emplazaba el campo, había sido parte de la Polonia "moderna", es decir, un tiempo pertenecio al Imperio Alemán, pero debido a los Tratados de Versalles, había sido cedida a los polacos. Por lo tanto, la población tenía una buena ascendencia alemana y el lugar quería ser "limpiado" para permitir la migración de más familias germanas a la región.

El campo comenzó a construirse sobre una vieja base del Ejército Polaco y sirvió primeramente para ser una prisión para alemanes y luego un lugar para trabajos forzosos, en especial para polacos. Sin embargo, a raíz de una inspección hecha por los jefazos de la SS, en noviembre de 1940, el campo comenzó a recibir "judíos" y prisioneros de otras nacionalidades. Aunque el lugar tenía la consigna de ser una prisión para trabajadores forzados (De allí que el primer director del campo, Rudolf Höss, hizo un letrero a la entrada que decía "El trabajo los hará libres" y que hoy es un recuerdo del mismo).

En 1942, el lugar comenzó a admitir mujeres y luego niños. Estos últimos fueron designados a un segundo campo dentro del mismo, llamado Birkenau. María Mandel, una de las directoras femeninas, se hizo famosa por su saña, por lo cual fue llamada la Bestia de Auschwitz.
Los trabajos forzosos eran tan extenuantes que las personas morían de hambre o por el exceso de trabajo. Otros tantos en cámaras de gas por el famoso componente Zyklon B y los crematorios siempre trabajaban a marchas forzadas, por la cantidad de gente que moría al día.

Aunque hoy en día se desconocen las cifras exactas, se calcula que murieron en dicho campo, entre un millón a millón y medio de personas en los 5 años que funcionó dicho campo. El lugar, supervisado por alrededor de 1,200 soldados SS (200 siendo mujeres), se apoyan en prisioneros llamados "kapos", que recibían trato preferencial por denunciar a disidentes. Por cierto, 700 personas trataron de escapar de Auschwitz, pero solo 300 lograron hacerlo. Los que eran capturados, se les dejaban morir de hambre y sus familias eran trasladadas al campo para ser castigadas.

Para cuando los guardias del lugar notaron la presencia del Ejército Rojo, unos días antes del 27 de enero, sacaron al menos 10,000 prisioneros del campo y los llevaron en caminatas forzadas para reubicarlos en otros Centros. Pocos sobrevivieron a dicha medida.


En aquel entonces, Auschwitz había crecido de manera exponencial, al grado que el lugar se dividía en tres complejos.
  • Auschwitz I, el campo de concentración original que servía de centro administrativo para todo el complejo. En este campo murieron cerca de 70 000 intelectuales polacos y prisioneros de guerra soviéticos. También servía como el centro de "castigo", ya que aquí se ejecutaba a personas que hubiesen tratado de escapar, sea encerrándolos en un lugar por días o los ahorcaban. También contenía las cámaras de gas, donde se usaba el Zyklon B, para ejecutar judíos o prisioneros que no eran aptos para los trabajos forzados. Inclusive, llego a haber un burdel, para prisioneros ejemplares, donde yacían con mujeres del campo. Aparte, fue el centro de investigación médica por parte del Dr. Josef Mengele, que llego a experimentar con gente viva y sin consentimiento, tanto en mujeres embarazadas como gente con deficiencias mentales.
  • Auschwitz II (Birkenau), un campo de exterminio y el lugar donde murieron la mayor parte del más de un millón de víctimas del campo. En esta sección eran ubicadas las mujeres. Estaba ubicado a 3 kilómetros del Auschwitz I y se instalo en 1941 como parte de la Solución Final. A diferencia del primero, que era de trabajos forzados, este lugar era exclusivo para matar judíos. Tan pronto llegaban al campo, eran llevados a las diferentes cámaras de gas donde eran ejecutados. Inclusive este lugar llego a tener cercas electrificadas, por lo cual muchos prisioneros optaron por suicidarse, arrojandose contra las mismas. Aunque los SS destruyeron las cámaras a finales de 1944, los rusos alcanzaron a ubicarlas y dar testimonios de las mismas.
  • Auschwitz III (Buna - Monowitz), utilizado como campo de trabajo esclavo para la empresa IG Farben. Aquí se utilizaban a judíos y prisioneros que fuesen aptos para el trabajo de procesamiento, como la creación de líquidos y plásticos. Cuando el trabajador decaía, era enviado a alguno de los anteriores campos para su ejecución.

Los prisioneros "reconocidos" del campo fueron bastantes, pasando por algunos miembros prominentes del gobierno polaco en años posteriores, varios santos católicos que ofrecieron morir antes de someterse a los designios de sus captores, etc. etc.. Ana Frank estuvo un tiempo allí, antes de ser enviada a Bergen-Belsen, donde finalmente falleció de Tifo. No terminaría de nombrarlos a todos, pero por mi carrera, destacaría al psiquiatra y médico, Viktor Frankl, que gracias a las experiencias que tuvo en el lugar, logró replantear una terapia psicológica, llamada logoterapia.

Finalmente, ¿Qué paso con los guardianes de Auschwitz? En el caso de gente como Höss o Mandel, fueron encontrados, enjuiciados y ejecutados enfrente del campo. Otros como Mengele, lograron escapar de la justicia y murieron en circunstancias naturales o harto extrañas. Al final, solo fueron procesadas 700 personas de las 6,000 que estuvieron en el campo.

Shapiro, al termino de la guerra, fue entrevistado no solo por diarios soviéticos, sino también por medios internacionales. Sus experiencias fueron luego retratadas en un libro que escribió años después, cuando a la caída de la Unión Soviética, decidió mudarse con su familia a EUA. A mediados de la década pasada, Shapiro fue nombrado Héroe de Ucrania y murió en 2008.

En cuanto al campo, fue nombrado Patrimonio de las Naciones Unidas en 1979 y es actualmente un museo, donde se hace una conmemoración a las víctimas que fallecieron en dicho lugar, en especial los 27 de enero. En este año, se cumplieron 70 años de su liberación.


Como dato curioso, esta escena fue en parte recreada en la serie "Band of Brothers", en el capítulo "Por esto es que peleamos".

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Saludos a mi esposa, así a quienes gustan de leer este tipo de columnas.