Card Captor Sakura sigue considerandose una de las series de anime más emblemáticas de toda la historia. Aun a 15 años de su termino de publicación en Japón, sigue dando de que hablar, en parte por los fans y en parte por sus creadoras, que trataron de reutilizar a los personajes de Sakura y Syaoran en un nuevo manga que no tuvo tanto éxito: Tsubasa Chronicles.
Y aunque la serie de anime fue la que dió éxito a la franquicia, al menos fuera de su país natal, el manga creado por las CLAMP en 1996, fue el origen de todo. Aunque las creadoras ya eran harto conocidas, por historias como X 1999, Tokyo Babylon o Guerreras mágicas, las aventuras de Sakura Kinomoto terminaron por lanzarlas al estrellato.
Por lo tanto, el motivo de la siguiente entrada es hablar de ese mítico manga que curiosamente en México se publico a cuentagotas, completo, pero a cuentagotas. De la serie de anime, ya hablaremos en otra ocasión.
Cardcaptor Sakura (カードキャプターさくら Kādokyaputā Sakura?, también conocida como Sakura Cardcaptors o Sakura, cazadora de cartas en la versión en español, o simplemente abreviado como CCS o SCC) es una serie de manga escrita e ilustrada por el grupo de mangaka CLAMP, y cuya adaptación al anime fue dirigida por Morio Asaka. La historia se centra en Sakura Kinomoto, una pequeña niña que descubre sus extraños poderes mágicos después de haber liberado accidentalmente un conjunto de cartas que se encontraban dentro de un libro. Tras esto, Sakura, con la ayuda de sus amigos, se ve obligada a recolectar y cuidar las «cartas Clow» para evitar que ocurra una «catástrofe» en el mundo.
Card Captor Sakura inicio su publicación en mayo de 1996 en la revista Nakayoshi de la editorial Kodansha. Entonces constituía el proyecto número 15 de las CLAMP, una serie de mangakas que habían empezado en la preparatoria como dibujantes de doujinshis. Con el tiempo, la serie se volvería un éxito rotundo, al grado que en 1998, el estudio Madhouse decidió adaptar el manga en el formato anime que daría la vuelta al mundo.
Aunque hoy en día es raro quien no conozca la historia, vamos a dar un leve esbozo del argumento: Sakura Kinomoto es una chamaca de 10 años que de repente un día encuentra un libro mágico en el desván de su casa. Al abrirlo, las cartas mágicas que contenía en su interior salen desperdigadas. Kerberus (Kero chan para los cuates), el guardián del Libro y antiguo ayudante de Red Clow, un mago muy poderoso y creador de las susodichas cartas, le pide a Sakura que recapture a las cartas y se convierta en su nueva guardiana. Claro, las aventuras para lograr tal cosa son a la par divertidas y con momentos entre románticos, tiernos, divertidos, cómicos y dramáticos.
Luego de 50 capítulos, el equivalente a 12 tankobou o tomos tradicionales, el manga terminaría su edición en junio del 2000. Sin embargo, para aquellas fechas, la franquicia ya sería un éxito en todo el Mundo. En España, la madre patria, la serie comenzó a dar coletazos en 1999 y en Latinoamérica pasaría lo mismo en el año 2000 cuando se emitió la serie en Cartoon Network y un año después, por Canal 5 de Televisa. El anime duraría hasta el 2001 y tendría repeticiones con igual éxito hasta el 2004, cuando Cartoon Network dejaría de emitir anime por aquellos años.
Como es lógico, el serial tuvo diferencias significativas con el manga por diferentes cuestiones.
La primera estuvo encuadrada en la cuestión de la censura: diferentes romances de lo más bizarros estuvieron muy censurados o de plano omitidos en la versión de anime. Para empezar, la relación entre Syaoran y Yukito fue muy diluida, mostrando al mocoso como que tenía un gran gusto por Yukishiro, cuando en el manga se hace notorio que por un momento realmente le llego a gustar Yukito. En esta situación, otra parte muy rebajada fue el romance entre Touya y Yukito, que en el manga se muestra de manera muy explícita (no hace falta mencionar el gusto de las CLAMP por el yaoi). Pero las partes más censuradas (sí, aun más), fueron el romance entre el profesor Terada y Rika. En el caso del anime, uno podía ver que esta última le gustaba el profesor y que este solo aceptaba su cariño con una sonrisa. En cambio en el manga, la situación es mucho más potente, al grado que se dice que ambos estan comprometidos (pedófilo!). Otra situación igual de rara fue el romance entre Eriol y la profesora Mizuki. Nuevamente en el manga la cosa se va a extremos bastante fuertes (en especial cierta escena del capítulo final), mientras en el anime se insinua levemente.
La segunda diferencia se va a la presencia de personajes "inventados" para el anime, como lo fueron Meilin y el tutor de Syaoran, Wei. La primera vino a darle un poco de frescura a la serie (al menos a mi parecer) y así elongar un poco más la serie, ya que como es típico, el manga se iba quedando corto en trayectoria comparado con el anime. La segunda fue por cuestión de censura: que un chamaco como Syaoran estuviese viviendo solo en un país extranjero era algo escandaloso, por lo cual pusieron la figura del mayordomo de los Li.
La tercera se enfoca en la cantidad de cartas que había. Mientras en el manga apenas suman 19, en el anime son 52. Por lo tanto, muchos episodios animados (se hicieron 70 en total) son historias inventadas para la misma, como se diría, fillers. Sin embargo, no niego que algunos de estos eran bastante divertidos u originales.
La cuarta, tiene que ver con cuestiones un poco menores, como cambios en el uso de algunos personajes, así situaciones un poco más desarrolladas. Las que considero más importantes tienen que ver con el final de la serie: mientras en el anime la cosa fue muy descafeínada, en el manga, el desarrollo de los sentimientos de Sakura por Syaoran fue mucho más compleja y aparte hubo un agregado de final feliz para el papá de Kinomoto. Durante el trance final, cuando Sakura recupera a Dark y Light, su padre aparece en escena, sin sentirse afectado por los poderes de las cartas. Resulta que él es un descendiente que creo Red Clow al momento de morir y que el otro era Eriol. Este le traspasa sus poderes al padre de Sakura y gracias a ello, es capaz de ver el fantasma de su esposa, Nadeshiko (particularmente me encanto ese detalle).
En opinión de muchos expertos y como es tradicional, el manga es mucho más complejo e impactante que el anime. En lo particular, los dibujos de Mokona Apapa son espectáculares y aunque los fondos son realmente escasos, no son necesarios ante el buen trazo que presentan los personajes y otros accesorios de la serie. Lamentablemente, por razones poco conocidas y variadas, esta sería la última serie que tendría tales dibujos. El siguiente manga, Angelic Layer, ya mostraría el dibujo que actualmente ostentan las CLAMP en sus diferentes proyectos.
Ahora viene lo bueno ¿Qué paso con la edición mexicana? Aquí es donde volvemos a hablar de los golpes de suerte e infortunios de la edición hecha por Editorial Toukan.
Como ya hablamos en la entrada dedicada a Supercampeones del futbol, Toukan fue la dueña indiscutida del manga/adaptado a mediados de los noventas. Sin embargo, cuando Vid se enfocó en el mercado, las cosas comenzaron a girar a su favor y Toukan se vió en cierta crisis: el manga de Ranma que estaba publicando al estilo del formato de Viz EUA se fue a pique, mientras mangas que habían prometido como One Piece o el Diario de Sana, también fueron parados.
Card Captor Sakura fue de los últimos intentos por Toukan de publicar un manga y por los pelos, lograron hacerlo, esto mediante la publicación de los 50 capítulos de manera individual, lejos del tomo o tankobou que luego harían los de Vid.
Aunque la publicación fue un tanto rústica (en tipo revista, con mala calidad de repente en las impresiones y con un papel extraño y rugoso), los anexos y agregados a cada tomo eran a la par divertidos y originales. Como ya había hecho Gaby Maya con Supercampeones, acá se volvió a sacar el formato de intercambio de cartas entre la editorial y los lectores, en este caso, a cargo de Yoshie Kiyota, que se encargaba de hacer la traducción del manga directamente del japonés, lo cual aseguraba una mayor fidelidad en el contenido y dialogos. Aparte, con una sección que tenía cierta dosis de pícardia, sacaba una que otra sonrisa con sus comentarios o situaciones con respecto a su propia vida o lo que venía en el tomo correspondiente. La edición del manga, en México, duraría entre el 2001 y 2004, costando en un principio 15 pesos cada tomo y luego 18 morlacos ante la crisis.
A nivel personal, el manga no lo tuve nunca completo en mis manos. La razón es que aquellos años tuve una crisis económica y personal bastante fuerte. Fue hasta el 2006, cuando apenas salía de una sima importante, cuando en un pueblecito cerca de donde hacía el servicio social, pude comprar en varios tomos y por módicos 10 pesos, los tomos que iban del 30 al 50. Así pude enterarme del final de la serie, en formato manga y disfrutarla como es debido. Curiosamente, estos tomos se los terminaría regalando a mi ahora esposa, cuando eramos novios. Ahora al menos puedo disfrutar un tomo, en japonés y formato tankobou en casa, cortesía de mi mujer y el cual hojeo de manera ocasional.
En conclusión, el manga de Card Captor Sakura es un producto que cualquier fan de la franquicia debe tener. No solo el dibujo es precioso, sino también se lee de manera dinámica y aparte tiene detalles que profundizan mucho más la trama, sin dejarle tan al aire. Claro, sigue siendo un manga shoujo que reboza miel, pero ¿Ya les dije que por momentos tengo manías de niña? Aparte, a nivel personal, en su momento leer este manga, me permitió volver a mi deteriorada carrera de escritor y plasmar en fics, la relación entre Tomoyo y Eriol (pesé a no ser una pareja oficial, como ya vimos).
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Saludos a mi Tomoyo ^^, así a quienes gustan de este tipo de mangas.
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domingo, 28 de diciembre de 2014
martes, 31 de diciembre de 2013
Supercampeones de Toukan: el manga se acercaba a México
Se supone haría una entrada de "Año Nuevo", hablando de alguna viscicitud de estas fechas, pero me termine decantando por un tema que ya hace tiempo quería comentar, pero por x o y razón, terminaba por olvidar o dejar en el tintero.
Hace casi un mes, mi comadre nos invito a mi esposa y a un servidor a comer en su casa. Como ellos estaban haciendo mudanza, es lógico que tiren o regalen cosas que ya no les servirán en su nuevo hogar. Fue cuando me comentó que si estaba interesado en los cómics de los Supercampeones de la Editorial Toukan que había coleccionado.
Como es lógico, dije "Si" de manera rotunda y allí me tienen llevandome en una bolsa varios tomos del mismo, para resignación de mi esposa.
Y es que este "manga" formó parte importante de mi adolescencia, aparte de afianzar mi gusto por las cosas "Made in Japan".
Los Supercampeones del Futbol, historieta que fue publicada en México por la editorial Toukan, entre los años de 1995 a 1997. El dibujo y diseño de los personajes corrieron a cargo de los mismos dibujantes de la editorial, mientras que la historia se basó en la primera serie de televisión, pero solo abarcó la parte correspondiente a la primaria con algunos cambios, pues esta historia culmina con la partida de Tsubasa hacia Brasil en compañía de Roberto, después de derrotar al Meiwa en la final del Campeonato Nacional de Primarias.
Como bien se sabe, Captain Tsubasa formo parte de una trilogia de series que ayudaron a afianzar el gusto del anime en nuestro país. Aunque ya habíamos visto Robotech, Voltron y multitud de series con reminiscencias japos como Cobra, Festival de Robots, Mazinger, Candy, etc. etc., fueron Dragon Ball, Sailor Moon y la mencionada la que terminaron por dar el golpe definitivo y crear un fandom que ha ido expandiendose hasta la fecha.
Supercampeones vio la luz en México no por medio de una cadena nacional, sino curiosamente, mediante la TV de paga y más por el viejo canal de Telemundo, en el año de 1993.
Entonces esta cadena, que rivalizaba con Univisión, se dio el gusto de transmitir una barra infantil, a los "atipicos" horarios de las 6 a las 8 de la mañana. Los compañeros de clase y amigos comenzaron a comentarla de manera importante y lógico, desperto bastante mi curiosidad.
Como entonces estaba en la secundaria, y mi horario de entrada era a las 7, no podía ver esta serie, así que dejaba a mi hermano grabar en nuestra vieja y fiel VHS, algunos episodios. El primero que vi fue cuando Kojiro estaba por anotarle a Genzo en la final del torneo interescolar de primaria y como va recordando su infancia, a lado de su capaz padre.
Cuando ví la animación, la historia, los personajes, literalmente me amarre a esta serie, al grado que no podía dejar de verla. Por suerte, a los pocos meses, ya en 1994, comenzaron a pasarla en el canal 5, en un horario estelar (7 de la noche) y provoco un boom brutal, al grado que cuando estaba en el receso de la escuela, veía a mis compañeros brincar hacia los postes para emular a los hermanos Tachibana (Korioto) con sus tácticas aéreas. Digo, quien no recuerda gritar "Tiro de Tigre", cuando uno sacaba un trallazo (bueno, tirito) hacia la portería.
Pero lo bueno siempre termina por caerse y la serie dio su final luego de sus reglamentarios 114 episodios. Por consecuencia, las repeticiones se fueron dando y ya se veía su caida, la cual se confirmó en febrero de 1996, cuando la sacaron definitivamente del aire.
Ya como había dicho en una entrada, esto significo una leve caída del anime, porque hasta la aparición de Sailor Moon en abril, fueron dos meses sin anime bastante dolosos.
Pero en 1995, cuando Captain Tsubasa dominaba aun las pantallas, a alguien en la Editorial Toukan, una empresa de medio pelo (sin ánimos de ofender, pero entonces la reina era Vid, aun cuando ya se venía la caida), comenzó a publicar cosas fuera del orden establecido, gracias a la llegada de un joven editor, llamado Jaime Flores.
Este comenzó a formar un grupo que daría de que hablar, reclutando en especial a Gaby Maya, que sería conocida por ser de las primeras "fans" serias del anime y manga. Fue ella quien con conocimientos del anime bastante potentes para la época (como comentó en un podcast, la Ensalada de Otakus), comenzó a presionar a Flores de traer ciertas historias o mangas a nuestro país.
Pese a todo, Flores solo acepto "adaptar", una historia que lamentablemente tuvo el mismo fin que las Guerreras Mágicas, otro manga que saco Toukan.
Las malas lenguas comentan que el editor realmente no hablo con la gente de Japón para sacar las licencias. Hoy en día, se sabe que para publicar un manga o una historia adaptada de la misma, tienes que negociar los derechos con la editorial japonesa y el mismo autor. Para colmo, no te venden solo ese producto, sino otros más van incluidos en el paquete. Por ello, publicar manga no es tan sencillo, al menos para los Gaijines (extranjeros).
Sin embargo, parece que Flores se salto eso, al comprarle los derechos a Editorial Navarrete que si había adquirido los originales, pero solo para "enseñar" las imagenes de una serie determinada (y recordemos que estos fueron los que sacaron los albumenes de estampitas que fueron muy populares entre la tribu). Por ende, parece que los Supercampeones fueron hechos a la tranza y adaptados tan libremente, que a la larga representaría una loza para la serie y para su finalización tan prematura.
Pero bueno, antes de eso, Los Supercampeones vieron la luz en 1995 y fue un éxito inmediato. La misma Gaby comentaba que el tiraje llegaba a 60,000 revistas vendidas por mes, lo cual era una brutalidad. La misma Maya se hizo famosa y dio de que hablar, al crear una sección al terminar el cómic donde comentaba cartas de los lectores y mostraba dibujos de los mismos.
¿Y que era Supercampeones? Sencillamente una adaptación de la serie de TV, a cargo de Jorge Break en los lápices y Gaby Maya en el guión, que narraba las aventuras de Tsubasa, al menos durante el primer torneo Nacional (aunque se decía que pensaban terminar todo el manga hasta llegar cuando Tsubasa se va a Brasil, luego del Tercer Campeonato de Secundarias).
Aunque al inicio fue bastante fiel a lo que veíamos en pantalla, tarde o temprano la cosa comenzó a distanciarse, para bien y para mal.
Para bien, fue que el dibujo fue progresando y hasta dandole un toque mucho más adulto y atractivo. Digo, era genial ver a los protagonistas con el uniforme modernizado y el look más adoc a aquellos años. Ni se diga la forma en que se plasmo a las chicas, desde la maestra Ruth, hasta Yayoi (Mary). Para un adolescente hormonado, ver a las muchachas con senos, curvas y sonrisas coquetas, te dejaba un tanto atontado (cosa diferente al anime, que se veían más cuadradas que nada).
Aparte, Maya se tomo libertades con la historia original, dándole frescura a las personalidades, adaptandolas a la sociedad mexicana y claro, mostrando aristas más profundas de los protagonistas, en especial de Genzo y la relación con su familia.
Lamentablemente, para mal también resulto esto. Y es que las adaptaciones fueron tan grotescas en algunas ocasiones, que se inventaron un triángulo amoroso entre Kojiro, Sanae (Patty) y Tsubasa. El problema es que Maya se apego demasiado a lo de la TV, donde también los del doblaje hicieron una reverenda locura cuando Kojiro se encuentra a Sanae durante la secundaria, inventándose diálogos románticos que no iban por allí.
Para remate, esto se fue haciendo mucho más marcado en los últimos números, donde parece que el fenómeno fanservice comenzó a abundar de manera horrenda. Digo, al momento los chamacos de 12 años, ya parecían jovencitos de 16 o 17 años, todo musculados y con toques de "Don Juan", que eran de miedo. Claro, el dibujo de Break seguía mejorando y llego a su culmen con su otra obra reconocida, "Meteorix", pero acá ya la historia se ve iba diluyendo y de fea manera.
Como dato curioso, las portadas rara vez tenían que ver con lo que pasaba en la historia. Eran a veces bien dramáticas o te daban una falsa idea. Falta ver la imagen de arriba y luego ver lo que realmente pasa en ese momento cuando Sanae atrapa a Tsubasa hablando con Yayoi sobre Jun.
Aun con esto, Supercampeones tenía excelente salud. Había trivias para ganar premios, como la gorra de Genzo (la cual obtuve, jojo), o ponían entrevistas con jugadores de aquel entonces como Carlos Hermosillo o el Abuelo Cruz. Aparte, se daba realce a otros fenómenos del anime, como Dragon Ball. Inclusive, la buena recepción catapulto la salida del manga de Card Captor Sakura, unos añitos después, así de libros de colorear, como de Dragon Ball Z o Sailor Moon, así el renombrado manga a color de Guerreras Mágicas.
Pero, esto último termino por darle el clavo al ataúd a esta y a su homologa. Como comente, Jaimes Flores compró la licencia subsidiada a Navarrete, que no era un permiso como Dios mandaba, lo cual origino que en Japón soltaran el grito en el cielo y mandaran inmediatamente a Flores que cortaran ambas cabezas, la de Captain Tsubasa y la de Magic Knight Rayearth.
Mientras la última pudo ser cortada de raíz, para mala suerte de todos, la otra la dejaron morir lentamente, al grado que los últimos dos tomos eran de pésima calidad y para colmo, con un final alterno, donde Tsubasa se termina yendo a Brasil tan pronto acaba el torneo de Primaria.
Aunque en su momento no me dolió mucho, ya que entonces Tv Azteca sacó la famosa Captain Tsubasa J, a la larga resentí mucho la pérdida de este formidable comic. Cierto que tenía sus detalles, pero que buenas horas pasé leyendo esta revista. Aparte, lo poco que llegue a dibujar (porque soy una papa en esas cosas), fue gracias al genial dibujo de Break. Ni se diga que fue una de mis inspiraciones para convertirme en escritor de fics, al grado que hice una novela basada en Captain Tsubasa, pero con tintes de ciencia ficción (oh, juventud, juventud).
En fin, los Supercampeones del Futbol fue de esas series miticas, estupendas, que vinieron a llenar un espacio dentro de mi ajetreada adolescencia. A la larga, marcaría un gusto por el manga y por lo japonés que perdura hasta hoy día. También ayudo a forjarme un cierto gusto por las chicas tsunderes (aunque no era la más atractiva, Sanae tenía carisma y su carácter me soltaba una que otra carcajada). Tuvo sus bemoles, pero como todo.
Ahora conseguirla completa es díficil y mis tomos se fueron perdiendo con el tiempo. Al menos mi comadre me dio el chance de poder leerla unas cuantas veces más.
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Saludos a mi Yayoi :3, así a quienes gustaban de este tipo de cómics.
Hace casi un mes, mi comadre nos invito a mi esposa y a un servidor a comer en su casa. Como ellos estaban haciendo mudanza, es lógico que tiren o regalen cosas que ya no les servirán en su nuevo hogar. Fue cuando me comentó que si estaba interesado en los cómics de los Supercampeones de la Editorial Toukan que había coleccionado.
Como es lógico, dije "Si" de manera rotunda y allí me tienen llevandome en una bolsa varios tomos del mismo, para resignación de mi esposa.
Y es que este "manga" formó parte importante de mi adolescencia, aparte de afianzar mi gusto por las cosas "Made in Japan".
Los Supercampeones del Futbol, historieta que fue publicada en México por la editorial Toukan, entre los años de 1995 a 1997. El dibujo y diseño de los personajes corrieron a cargo de los mismos dibujantes de la editorial, mientras que la historia se basó en la primera serie de televisión, pero solo abarcó la parte correspondiente a la primaria con algunos cambios, pues esta historia culmina con la partida de Tsubasa hacia Brasil en compañía de Roberto, después de derrotar al Meiwa en la final del Campeonato Nacional de Primarias.
Como bien se sabe, Captain Tsubasa formo parte de una trilogia de series que ayudaron a afianzar el gusto del anime en nuestro país. Aunque ya habíamos visto Robotech, Voltron y multitud de series con reminiscencias japos como Cobra, Festival de Robots, Mazinger, Candy, etc. etc., fueron Dragon Ball, Sailor Moon y la mencionada la que terminaron por dar el golpe definitivo y crear un fandom que ha ido expandiendose hasta la fecha.
Supercampeones vio la luz en México no por medio de una cadena nacional, sino curiosamente, mediante la TV de paga y más por el viejo canal de Telemundo, en el año de 1993.
Entonces esta cadena, que rivalizaba con Univisión, se dio el gusto de transmitir una barra infantil, a los "atipicos" horarios de las 6 a las 8 de la mañana. Los compañeros de clase y amigos comenzaron a comentarla de manera importante y lógico, desperto bastante mi curiosidad.
Como entonces estaba en la secundaria, y mi horario de entrada era a las 7, no podía ver esta serie, así que dejaba a mi hermano grabar en nuestra vieja y fiel VHS, algunos episodios. El primero que vi fue cuando Kojiro estaba por anotarle a Genzo en la final del torneo interescolar de primaria y como va recordando su infancia, a lado de su capaz padre.
Cuando ví la animación, la historia, los personajes, literalmente me amarre a esta serie, al grado que no podía dejar de verla. Por suerte, a los pocos meses, ya en 1994, comenzaron a pasarla en el canal 5, en un horario estelar (7 de la noche) y provoco un boom brutal, al grado que cuando estaba en el receso de la escuela, veía a mis compañeros brincar hacia los postes para emular a los hermanos Tachibana (Korioto) con sus tácticas aéreas. Digo, quien no recuerda gritar "Tiro de Tigre", cuando uno sacaba un trallazo (bueno, tirito) hacia la portería.
Pero lo bueno siempre termina por caerse y la serie dio su final luego de sus reglamentarios 114 episodios. Por consecuencia, las repeticiones se fueron dando y ya se veía su caida, la cual se confirmó en febrero de 1996, cuando la sacaron definitivamente del aire.
Ya como había dicho en una entrada, esto significo una leve caída del anime, porque hasta la aparición de Sailor Moon en abril, fueron dos meses sin anime bastante dolosos.
Pero en 1995, cuando Captain Tsubasa dominaba aun las pantallas, a alguien en la Editorial Toukan, una empresa de medio pelo (sin ánimos de ofender, pero entonces la reina era Vid, aun cuando ya se venía la caida), comenzó a publicar cosas fuera del orden establecido, gracias a la llegada de un joven editor, llamado Jaime Flores.
Este comenzó a formar un grupo que daría de que hablar, reclutando en especial a Gaby Maya, que sería conocida por ser de las primeras "fans" serias del anime y manga. Fue ella quien con conocimientos del anime bastante potentes para la época (como comentó en un podcast, la Ensalada de Otakus), comenzó a presionar a Flores de traer ciertas historias o mangas a nuestro país.
Pese a todo, Flores solo acepto "adaptar", una historia que lamentablemente tuvo el mismo fin que las Guerreras Mágicas, otro manga que saco Toukan.
Las malas lenguas comentan que el editor realmente no hablo con la gente de Japón para sacar las licencias. Hoy en día, se sabe que para publicar un manga o una historia adaptada de la misma, tienes que negociar los derechos con la editorial japonesa y el mismo autor. Para colmo, no te venden solo ese producto, sino otros más van incluidos en el paquete. Por ello, publicar manga no es tan sencillo, al menos para los Gaijines (extranjeros).
Sin embargo, parece que Flores se salto eso, al comprarle los derechos a Editorial Navarrete que si había adquirido los originales, pero solo para "enseñar" las imagenes de una serie determinada (y recordemos que estos fueron los que sacaron los albumenes de estampitas que fueron muy populares entre la tribu). Por ende, parece que los Supercampeones fueron hechos a la tranza y adaptados tan libremente, que a la larga representaría una loza para la serie y para su finalización tan prematura.
Pero bueno, antes de eso, Los Supercampeones vieron la luz en 1995 y fue un éxito inmediato. La misma Gaby comentaba que el tiraje llegaba a 60,000 revistas vendidas por mes, lo cual era una brutalidad. La misma Maya se hizo famosa y dio de que hablar, al crear una sección al terminar el cómic donde comentaba cartas de los lectores y mostraba dibujos de los mismos.
¿Y que era Supercampeones? Sencillamente una adaptación de la serie de TV, a cargo de Jorge Break en los lápices y Gaby Maya en el guión, que narraba las aventuras de Tsubasa, al menos durante el primer torneo Nacional (aunque se decía que pensaban terminar todo el manga hasta llegar cuando Tsubasa se va a Brasil, luego del Tercer Campeonato de Secundarias).
Aunque al inicio fue bastante fiel a lo que veíamos en pantalla, tarde o temprano la cosa comenzó a distanciarse, para bien y para mal.
Para bien, fue que el dibujo fue progresando y hasta dandole un toque mucho más adulto y atractivo. Digo, era genial ver a los protagonistas con el uniforme modernizado y el look más adoc a aquellos años. Ni se diga la forma en que se plasmo a las chicas, desde la maestra Ruth, hasta Yayoi (Mary). Para un adolescente hormonado, ver a las muchachas con senos, curvas y sonrisas coquetas, te dejaba un tanto atontado (cosa diferente al anime, que se veían más cuadradas que nada).
Aparte, Maya se tomo libertades con la historia original, dándole frescura a las personalidades, adaptandolas a la sociedad mexicana y claro, mostrando aristas más profundas de los protagonistas, en especial de Genzo y la relación con su familia.
Lamentablemente, para mal también resulto esto. Y es que las adaptaciones fueron tan grotescas en algunas ocasiones, que se inventaron un triángulo amoroso entre Kojiro, Sanae (Patty) y Tsubasa. El problema es que Maya se apego demasiado a lo de la TV, donde también los del doblaje hicieron una reverenda locura cuando Kojiro se encuentra a Sanae durante la secundaria, inventándose diálogos románticos que no iban por allí.
Para remate, esto se fue haciendo mucho más marcado en los últimos números, donde parece que el fenómeno fanservice comenzó a abundar de manera horrenda. Digo, al momento los chamacos de 12 años, ya parecían jovencitos de 16 o 17 años, todo musculados y con toques de "Don Juan", que eran de miedo. Claro, el dibujo de Break seguía mejorando y llego a su culmen con su otra obra reconocida, "Meteorix", pero acá ya la historia se ve iba diluyendo y de fea manera.
Como dato curioso, las portadas rara vez tenían que ver con lo que pasaba en la historia. Eran a veces bien dramáticas o te daban una falsa idea. Falta ver la imagen de arriba y luego ver lo que realmente pasa en ese momento cuando Sanae atrapa a Tsubasa hablando con Yayoi sobre Jun.
Aun con esto, Supercampeones tenía excelente salud. Había trivias para ganar premios, como la gorra de Genzo (la cual obtuve, jojo), o ponían entrevistas con jugadores de aquel entonces como Carlos Hermosillo o el Abuelo Cruz. Aparte, se daba realce a otros fenómenos del anime, como Dragon Ball. Inclusive, la buena recepción catapulto la salida del manga de Card Captor Sakura, unos añitos después, así de libros de colorear, como de Dragon Ball Z o Sailor Moon, así el renombrado manga a color de Guerreras Mágicas.
Pero, esto último termino por darle el clavo al ataúd a esta y a su homologa. Como comente, Jaimes Flores compró la licencia subsidiada a Navarrete, que no era un permiso como Dios mandaba, lo cual origino que en Japón soltaran el grito en el cielo y mandaran inmediatamente a Flores que cortaran ambas cabezas, la de Captain Tsubasa y la de Magic Knight Rayearth.
Mientras la última pudo ser cortada de raíz, para mala suerte de todos, la otra la dejaron morir lentamente, al grado que los últimos dos tomos eran de pésima calidad y para colmo, con un final alterno, donde Tsubasa se termina yendo a Brasil tan pronto acaba el torneo de Primaria.
Aunque en su momento no me dolió mucho, ya que entonces Tv Azteca sacó la famosa Captain Tsubasa J, a la larga resentí mucho la pérdida de este formidable comic. Cierto que tenía sus detalles, pero que buenas horas pasé leyendo esta revista. Aparte, lo poco que llegue a dibujar (porque soy una papa en esas cosas), fue gracias al genial dibujo de Break. Ni se diga que fue una de mis inspiraciones para convertirme en escritor de fics, al grado que hice una novela basada en Captain Tsubasa, pero con tintes de ciencia ficción (oh, juventud, juventud).
En fin, los Supercampeones del Futbol fue de esas series miticas, estupendas, que vinieron a llenar un espacio dentro de mi ajetreada adolescencia. A la larga, marcaría un gusto por el manga y por lo japonés que perdura hasta hoy día. También ayudo a forjarme un cierto gusto por las chicas tsunderes (aunque no era la más atractiva, Sanae tenía carisma y su carácter me soltaba una que otra carcajada). Tuvo sus bemoles, pero como todo.
Ahora conseguirla completa es díficil y mis tomos se fueron perdiendo con el tiempo. Al menos mi comadre me dio el chance de poder leerla unas cuantas veces más.
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Saludos a mi Yayoi :3, así a quienes gustaban de este tipo de cómics.
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